03/02/2015 - 17:32

Del Ártico al IES José Arencibia

TA publica una crónica y reportaje fotográfico de Jesús Ruiz Mesa sobre la charla que impartió José Manuel Naranjo en Telde sobre su experiencia en el Polo Norte

Del Ártico al IES José Arencibia
Naranjo durante la charla (Foto Jesús Ruiz Mesa)
TELDEACTUALIDAD
Telde.- El IES José Arencibia Gil acogió la pasada semana una conferencia impartida por José Manuel Naranjo Linares sobre sus últimas expediciones al Ártico. El experto explicó a los alumnos sus experiencias en esta zona de la Tierra, especialmente dura por sus condiciones climáticas, pero que atesora hermosos paisajes que pudieron ver a través de fotografías.
 
Crónica del acto
por Jesús Ruiz Mesa
Una de las evoluciones más importantes del desarrollo humano a través de la historia, han sido las grandes migraciones para buscar lugares seguros, donde asentarse y llegar, después de los grandes cambios climáticos, glaciaciones, como causa de la búsqueda de territorios nuevos, a crear hábitats, origen de las primeras sociedades instaladas. Una aventura que el hombre actual ha guardado en su legado y repite, las hazañas de los más atrevidos, convertidos en otra aventura, la de recorrer territorios, un día inexplorados, hoy conocidos, ya explorados. Aventureros en búsqueda de otros caminos, protagonistas que nos muestran sus experiencias viajeras, servidas desde los grandes documentales en las pantallas HD, que nos vemos inmersos en los ríos amazónicos, o en las rutas transpolares, en el Rally París Dakar, atravesando la dureza del corazón del desierto, los ocho miles de las montañas más altas de la Tierra, parques nacionales africanos, ricos en safaris fotográficos, y aventuras, por otras tierras, mares y aires de nuestro planeta que se nos presentan muy atractivas, ………..cómodamente desde la butaca del salón.
 
Otra cosa es situarte en cuerpo y alma en esos países, territorios, en pos de la aventura, buscando experiencias para las que se requieren cierta preparación, física, psicológica y un buen patrocinador que corra con los gastos que suponen este tipo de empresas viajeras. Y esto es lo que el aventurero del Ártico, José Manuel Naranjo Linares nos ha presentado en el salón de actos del I.E.S. José Arencibia Gil de Telde, la mañana del martes 27 de enero, en un encuentro intercentros.
 
Experiencias, relatos, de una dura, extrema aventura por el Océano Ártico, contadas desde quienes van más allá del simple hecho de tomar un buen documental, o bellas imágenes que testimonian lo duro, las extremas condiciones climatológicas para soportar y seguir adelante en el empeño de un proyecto, a veces imposible de realizar, pero que con la preparación, dominio y conocimiento del medio, como el mismo Naranjo expresa: el miedo existe, pero es menos miedo cuando se está bien informado, preparado y sabiendo a conciencia, con la intuición necesaria, del medio ambiente que vas a encontrar en cada una de las incursiones de los territorios que vas a explorar.
 
Abre el acto el director del I.E.S. Pedro Naranjo que da la bienvenida al experto montañero y guía ártico José Manuel Naranjo y a los alumnos de los centros escolares convocados para esta cita, donde se imparte una lección aventurera, vivencias de su protagonista, que los alumnos siguieron con atención y curiosidad por lo exclusivo de la narrado, y las imágenes proyectadas de un mundo de hielo, nieve, y bellos paisajes que dejan helado al más valiente.
 
Interviene José Manuel Naranjo Linares que durante su disertación proyecta una serie de fotografías, clave para entender gráficamente la geografía, el paisaje y los detalles que tuvieron que superar en dicha expedición ártica. “He nacido en Las Palmas de Gran Canaria, mis padres naturales de Telde, familia de raíces canarias y teldenses, me siento canario donde quiera que vaya, residente en Madrid desde que mis padres se establecieron allí. Dentro de las muchas expediciones que he realizado me ha sido un poco difícil elegir de cuál de ellas hablar, pero una expedición al polo norte geográfico, el lugar donde todas las direcciones son Sur, es un poco la que resume el espíritu de cualquier expedición polar y de la exploración en general, porque el ser humano ha intentado durante más de cuatro siglos alcanzar el polo Norte geográfico, desde salió el primer hombre de África hace un millón y pico de años, siempre ha avanzado hacia el Norte. Quizás los que nos dedicamos a la exploración polar, el polo Norte geográfico es un poco nuestro destino y punto final.
 
El Océano Ártico es el lugar más cambiante y accidentado del planeta y por lo tanto cualquier expedición que se haga en este lugar está sometida a muchos peligros, por el desconocimiento de no saber lo que ocurrirá en su constantes cambios, distancias que se recorren con seguridad en un corto tiempo transforman su entorno y se hacen muy peligrosos en muy corto tiempo, en un ejercicio un poco desesperante por las condiciones climatológicas y medio ambientales.
 
Como componente del Club de Montaña, de aventura, cada año se hacía una expedición a un lugar del planeta, y decidí hacer una por circunstancias personales al Ártico, fuimos a unas islas que el objetivo era escalar montañas, atravesar glaciares, año 1989, vimos el primer glaciar y decidimos comenzar la aventura. El entorno me enamoró, los icebergs, las focas, los glaciares, los zorros árticos, el mar helado, lo vi muy claro y a partir de ahí después de un largo proceso y expediciones, en el 2011, un contacto con unos compañeros australianos necesitaban una persona para acompañarles para una expedición, con un objetivo que era ir del Polo Norte geográfico a Canadá, aunque siempre pensé que sería al revés, el objetivo era recaudar fondos a través de la Cruz Roja Canadiense, Norteamericana y Australiana para proyectos relacionados con el agua en países desarrollados.
 
Volamos desde Europa a unas islas en las que ya había estado en el año 1989, y cruzar casí 800 Kms de mar helado, con un equipo de cuatro personas. Desde el mismo Polo Norte Geográfico con un cámara que registró el recorrido. Iniciando a las 05:00 de la mañana con la primera función consistente en fundir nieve, tomar alimento, preparar el equipo y llegaba la frase que decía The honeymoon is over, la luna de miel se acabó, apagar los hornillos, salir fuera al exterior y enfrentarse a temperaturas de -300C -350C, con una humedad del 95%, vientos a veces de 10 o 15 Kms, que parece no es nada pero la sensación térmica del llamado windshield factor, el factor de enfriamiento por el viento aumenta la sensación de una bajada de temperatura de -600 fácilmente.
 
Un frío terrible que había días en que había que cuestionarse cómo superarlo. Es muy duro físicamente, ya es un problema cruzar estos parajes de desniveles con los skys arrastrando el equipo en los trineos sobre un terreno abrupto cubierto de un caos de hielo, imposible avanzar con comodidad y rapidez.
 
El Océano Ártico es un caos de hielo, un mar helado, a diferencia de la Antártica que es un continente que está helado, es tierra con una capa de hielo, el Ártico es un océano de agua marina helada que en algunos profundidades llega hasta los cuatro mil metros, témpanos gigantescos gigantes que van moviéndose, con una media de tres metros de grosor, flotando en la deriva polar por la corriente transpolar que va desde Siberia hasta Canadá y Groenlandia, hace que los témpanos choquen, témpanos de decenas de kilómetros cuadrados y formen barreras de 300 kilómetros de hielo, creando verdaderas zonas de caos. Aunque la ruta es de 800 kilómetros, se hace más larga al rodear otras superficies para encontrar el camino más adecuado, ya que a veces es impenetrable en algunos tramos.
 
Los témpanos igual que chocan como fuerzas mastodónticas de la naturaleza, chocan y forman barreras creando crestas de presión, otras veces se separan y crean canales de agua, que para cruzarlos es necesario crear puentes juntando trineos con el equipo y pasar encima. Durante los 40 días que duró la expedición, 10 días estuvimos pasando canales. Soportar ventiscas, tormentas de nieve, algunas destrozan literalmente el océano, cambiando el entorno en zonas diferentes y peligrosas. Aparte de la dureza, hay momentos de increíble belleza con los contrastes de las acumulaciones de hielo como las formaciones de piano.
 
Constantemente salen cosas malas diariamente, como la propia vida, pero había que superarlas, como encontrar canales que la única forma de cruzarlos era con los trajes térmicos. Superficies de hielo muy fino que en el hielo del Océano Ártico tiene la cualidad de ser elástico, el hielo flexa, no se rompe por presión sino por vibración principalmente, debido a la cantidad de sal adquiere esa cualidad, con la precaución de que puede quebrarse.
 
Con temperaturas tan extremas en el exterior, dentro de las tiendas hay que cuidar el combustible para preparar el hornillo, estos son de gasolina ya que tiene un punto de congelación de -94oC, el hornillo que es muy básico ya lo utilizaron los primeros exploradores. Hay fenómenos de cristalización debidos a la cantidad de humedad creando cristales en forma de helechos. El sol de 24 horas constante desde que empezamos la expedición no significa que calentará, sobre todo en las latitudes más altas, los 87oN, 89oN, 90oN, el sol está en un atardecer constante, aunque sobre el mes de mayo ya empezaba a calentar creando una “agradable temperatura de unos -25oC”, que en el Ártico el frío, curiosamente empieza a partir de los -30oC, pero con el equipo adecuado que se lleva a los -20oC es como estar en el Trópico.
 
Dormir es toda una aventura y hay que evitar la humedad para que no se congele la transpiración del cuerpo en el saco que está preparado para soportar temperaturas de -400C, y es necesario crear artificialmente con una bolsa una capa intermedia que no transpira, crear una funda barrera de vapor, para evitar la congelación de la transpiración, sino aumenta el hielo en el interior del saco llegando a pesar hasta 25 kilos con la consiguiente molestia de no dormir bien por el frío acumulado, con el peligro de una posible congelación.
 
Frío a todas horas y el efecto helado de la transpiración, se sufren a veces congelaciones severas como le ocurrió a uno de los compañeros. Los habitantes de estas zonas polares, los inuit, con significado más adecuado que el esquimal que en principio es un poco peyorativo y ha caído en desuso. Solo a los skimo que ocupan una pequeña zona de Alaska se les denomina así, el resto son inuit. Yo utilicé el sistema inuit de protección polar para evitar la congelación, cubrirme con la piel de la capucha de pelo que evita la congelación atrapando el aire de la transpiración en su pelo que no se congela.
 
En caso de caída al océano para evitar la congelación del exterior del traje térmico, quitarse el traje y rodar por la nieve para que absorba la sal y evitar que tarde en secarse, la nieve absorbe la sal secándose con más rapidez. A pesar de estar cerca de la meta final las distancias se hacen una eternidad. Se hace prioritario en caso de problemas mantener el calor corporal. Comunicados y posicionados mediante teléfono satélite y GPS. Antiguamente se utilizaban en las expediciones polares sextantes y cartas náuticas.
 
Después de treinta días de expedición alcanzamos Canadá, aunque hasta el último momento no se acabaron las dificultades y en último campamento aún registros de temperatura de -26oC. El retorno en avión para finalizar la expedición. Finalizada la exposición con un video de la misma, se inicia una rueda de preguntas entre los alumnos con toda clase de curiosidades que ha dado lugar la disertación de la expedición en el Ártico, como cuál fue la ruta más dura: la más dura fue la relatada, pero la más difícil cruzar Groenlandia con un trineo arrastrado por cometas, porque no había un antecedente previo, tres años para desarrollar el proyecto. Fue difícil pero no tan dura como la expedición en el Ártico. En la expedición hay que entrenar para estar en forma, pero hay que tratar de engordar 10 kilos, porque se pueden perder hasta 20 kilos o más, porque en una expedición polar hay que mantenerse en los 5 o 7.000 calorías/día, para mantener el cuerpo caliente y combatir el frío, y aún se pierden hasta 20 kilos.
 
El experto montañero y guía ártico José Manuel Naranjo Linares compartió sus experiencias con los alumnos teldenses, que pidieron su firma y dedicatoria en los cuadernos de apuntes tomados durante la conferencia. Naranjo Linares, director y socio fundador de la empresa Mundo Ártico especializada en viajes y expediciones polares, hablará a los jóvenes sobre las múltiples aventuras que le han llevado a recorrer los territorios lapones, la región báltica, el Polo Norte, Groenlandia o Canadá. Posee una amplia experiencia en este tipo de viajes. Valedor de múltiples galardones por sus hazañas, está en posesión de varios récords del mundo. Además, es autor de libros especializados y protagonista de numerosos reportajes y documentales. También forma parte del equipo de Al filo de lo Imposible. 
 
Ha llevado a cabo varias expediciones como la Transgroenlandia 2001. Recorrió de sur a norte Groenlandia con un trineo arrastrado por cometas gigantes como medio de transporte. Esta se convirtió en la travesía polar más rápida de la historia. Trasbáltico 2003: Primera travesía mundial al Mar Báltico con esquís por la ruta de los rompehielos. Penny Icecap 2009: Travesía más larga jamás acometida en un remoto casquete polar situado en la isla de Baffin, al norte de Canadá.
 
Es autor del libro de gran formato “Donde el sol se hiela”, recopilación de una serie de bellísimas fotografías, experiencias, resultado de los viajes y expediciones a las regiones polares. Realmente una grata experiencia, en la aventura polar de José Manuel Naranjo Linares compartida con los alumnos en el I.E.S José Arencibia Gil de Telde en una fresca mañana, no polar y mucho menos gélida, pero sí en un invierno atípico de bajas temperaturas en este lado del Atlántico medio. Enhorabuena por lo expuesto que ha servido para conocer un poco más el Ártico frío y helado. Muchas gracias.
 
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.
 

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