20/11/2017 - 07:39

Bufidos al paso de la ARC por Telde

TA ofrece crónica y reportaje gráfico de Jesús Ruiz del arranque de una nueva edición de la regata ARC

Bufidos al paso de la ARC por Telde
Vista de la regata tomada desde el Bufadero de La Garita (foto Jesús Ruiz Mesa)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Las casi 200 embarcaciones que participan en la XXXII Regata ARC (Atlantic Rally for Cruisers) partieron este domingo de aguas de Las Palmas de Gran Canaria con rumbo al Caribe, en una jornada soleada y con algo de brisa, ideal para el comienzo de esta aventura. TA ofrece crónica y reportaje de Jesús Ruiz Mesa.

 

La Atlantic Rally Cruisers cruza el Atlático desde Gran Canaria

Por Jesús Ruiz Mesa

Muchos de los aficionados a captar las imágenes del espectacular paisaje marinero que, aupados en cualquier terraza, desde las lomas urbanas de la Ciudad Alta, asomados a los acantilados, bordeando la redondez insular, sobre las arenosas orillas, o salvando las caprichosas formas volcánicas de depósitos seculares de las entrañas de la isla, de nuestro litoral teldense, o en el maravilloso frente marino que tenemos día a día desde la Avenida Marítima, mirando el horizonte presenciamos el lento pero seguro navegar con rumbo suroeste de los participantes en una de las regatas más importantes del mundo, la Atlantic Rally for Cruisers ARC 2017, que este año 2017 ya en su XXXII edición, en un precioso día de domingo, 19 de noviembre parten del Muelle Deportivo de La Luz en dirección a Rodney Bay, en la isla de Santa Lucía, en el Caribe, lugar de destino. El pasado domingo, 5 de noviembre una primera regata de veleros participantes, la ARC Plus, partió con destino a Mindelo en Cabo Verde, para continuar a Santa Lucía.

 

El Buque de Acción Marítima (BAM), Meteoro, de la Armada Española, espera en el punto de reunión para dar la señal de salida a las 12:30, arranque a toda vela aprovechando la brisa y metiendo caña para aprovechar el alisio bajo reinante. A lo largo del litoral observamos cómo van desplegando sus velas, desdibujándose los perfiles al entrar en zonas distantes de los puntos en que nos encontramos, una línea blanca de horizonte límite entre el mar y cielo, rota por algún velamen de color, este año menos, desde la bahía de nuestro puerto han prestado motivos coloristas, muy marineros, con el contraste de las frágiles embarcaciones con la de los gigantes de acero atracados en el Muelle Reina Sofía.

 

Al fondo, en este escenario portuario, en el Muelle Santa Catalina se amarran dos cruceros de turismo, con sus enormes y sofisticadas líneas, el Mein Schiff y Aida Sol, conforman con el volcánico paisaje de la Isleta y el sky line del complejo entramado de monstruos metálicos de nuestro gran puerto tricontinental, un inmenso y bonito lienzo de color, luz, pinceladas porteñas, y, para los que parten, muchas millas por navegar en este Atlántico sonoro, que cada año nos sorprende por estas fechas con la espectacularidad de su lámina azul cruzada por la serena cadencia de los veleros y sus tripulantes que apuestan por el reto anual de la Atlantic Rally for Cruisers.

 

Como de costumbre y para disfrutar este bellísimo panorama a un clic del disparo de la digital, del vídeo, o del móvil, un numeroso público toma posiciones a lo largo de la Avenida para presenciar la salida de esta mundialmente reconocida Regata en la que compiten veleros, yates, catamaranes, y navegantes de diversos países, en esta edición 2017, unos 200 barcos, de 35 nacionalidades, formando equipos, grupos, amigos, familiares, etc, que después de su estancia en nuestra capital, intentan cumplir un sueño, un reto, una apuesta individual o colectiva, de quienes parten para cruzar los caminos de la mar, reflexión de la propia vida.

 

Transitamos porque ya la existencia es un viaje por los infinitos caminos de nuestro mundo, en íntimo y el cósmico, quizás, a la búsqueda y llegada a la feliz Arcadia, y regresando a Ítaca, como expresaba Kavafis en sus versos: “Ten siempre en tu mente a Ítaca./ La llegada allí es tu destino./ Pero no apresures tu viaje en absoluto./ Mejor que dure muchos años,/ y ya anciano recales en la isla,/ rico con cuanto ganaste en el camino,/ sin esperar que te de riquezas Ítaca./ Ítaca te dio el bello viaje./ Sin ella no habrías emprendido el camino./ Pero no tiene más que darte./

 

Saliendo de la bahía y paralelos a la costa perfilando la redondez de la isla, navegan por aguas del litoral teldense hasta perderse tras el Roque, Montaña y Bahía de Gando, para tomar derrota suroeste hasta cruzar las casi 2.700 millas que separan estas dos orillas isleñas, para arribar a Rodney Bay Marina, en la caribeña isla de Santa Lucía, donde serán recibidos con todos los honores de haber alcanzado una meta, un reto, el de muchos soñadores, navegantes, cruzar el charco y unir las dos orillas atlánticas.

 

Desde La Laja, el excelente mirador bajo las hercúleas formas escultóricas del Tritón, según las denominaciones de la mitología griega, hijo de Poseidón y de la ninfa Anfitrite, Tritón era el trompetista de los abismos marinos, vivía en las profundidades del mar, con su caracola marina llamaba a las tormentas y soplaba para calmar las olas.

 

Esta obra realizada por el escultor canario Manolo González, me deja llevar por el simbólico sonar del bucio y la señal de su brazo derecho extendido hacia la ciudad y el mar, y, a sus pies, en la lejanía mirando las blancas velas que navegan hacia mar abierto, anotaría en mi cuaderno de bitácora, los versos de nuestro insigne poeta del Modernismo literario, Tomás Morales, que inspiró esta escultura, El Exordio del Tritón, el día de su inauguración, en los versos del poema XVIII, de la Oda al Atlántico, del Libro II de su gran obra, Las Rosas de Hércules: ¡Tripulantes! ¡La llama del entusiasmo prenda vuestras almas bravías! La custodia del barco que os entregan, reclama la actividad conjunta de vuestras energías. En vosotros se afianza la utilidad del flete. Todos sois necesarios, todos [….] ¡Recios trabajadores de la mar! ¡Marineros! ¡El Tritón, con su rúbrico caracol os saluda!

 

Ya, asoman quillas y velas por el litoral teldense dejando atrás la silueta de la bahía capitalina y su Puerto de La Luz y de Las Palmas, y, asomados sobre los magmáticos depósitos de lava esculpidos y erosionados por el tiempo, que en las orillas de la costa de La Garita, y frente al vial costero intermareal, conforma la plataforma lávica del Corral de las Yeguas, El Bufadero respira las aguas profundas que ascienden y descienden por sus aberturas naturales. A lo lejos, las embarcaciones de recreo se mueven bien pertrechados con el aparejo dispuesto para afrontar la aventura de cruzar los mares, el alisio refresca y empuja como lo hicieran antaño a otras naves que por este Archipiélago rondaron y más allá, en su Plus Ultra, arribaron, buscando otros asuntos que la historia y la crónica nos relata a conciencia. El de esta aventura náutica es el reto deportivo internacional, personal y colectivo del siglo XXI.

 

regreso a mis soledades desde las alturas urbanas teldenses de Picachos, aún puedo tomar algunas imágenes de la línea de navegación que discurre frente a Playa del Hombre, Taliarte, Melenara, Salinetas, perdiéndose sus diminutas formas veleras frente a la costa de Tufia.

 

Hasta siempre navegantes, que el cuaderno de bitácora registre la mejor experiencia de vuestras vidas, llevando el saludo y cariño de estas Islas, que en otro tiempo y desde Gran Canaria, el reto secular de la aventura transoceánica se cumplió:

“Cruzaré las desconocidas aguas tenebrosas,/ abriré sus entrañas,/ pasaré el non plus ultra,/ ni tempestades,/ ni galernas irán en mi contra,/ acontecerán glorias y conquistas asombrosas./ La fe y la creencia marinera/ de otear más allá de lo conocido,/ la inquietud por buscar otros caminos,/ eterno sueño del hombre,/ navegar es otra forma de vivir/ dando a lo incógnito un nombre,/ descifrar el misterio secular/ de los extraños confines aún no sabido”/. (Del poema, In Nomine Domini Nostri, del autor del reportaje)

 

Buena navegación y hasta siempre marineros. Muchas gracias.

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

 

Comentarios

  • Antonio Rodríguez
    20/11/2017 - 18:45

    Magnífico artículo Jesús, marcas la diferencia con tu documentada prosa. Las crónicas de la salida de la ARC se pueden dividir en dos épocas claramente diferenciadas: antes y después de Jesús...(Ruiz Mesa, claro).

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