08/10/2017 - 17:58

Dime cómo firmas y te conoceré

La Casa-Museo León y Castillo imparte una sesión de grafología

Dime cómo firmas y te conoceré
En la imagen, Lucrecia Cuscó y José J. Alonso apoyados en una de las vitrina que componen la muestra en la casa-museo (Foto Gerardo Montesdeoca/C7)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Una g en su firma no es solo una letra. Para un grafólogo es siempre algo más. Según cómo la escriba, su relación con el resto de las que conforman la palabra o su tamaño, la g revelará componentes afectivo-sexuales de su personalidad, de su yo más íntimo.

 

Si quiere conocer en qué se basan para saberlo, dos grafólogos del gabinete Trazos darán un taller gratuito en la casa-museo.

 

Esta sesión de grafología tiene su contexto. La Casa-Museo León y Castillo acoge hasta el próximo 22 de octubre una exposición documental de otra parte de la colección de 11.000 autógrafos que donó a la institución un ex trabajador del Cabildo, Presentación Suárez de la Vega, según publica Canarias7.

 

Una muestra así es todo un «paraíso» para un grafólogo y un escenario ideal para que dos profesionales de esta disciplina, Lucrecia Cuscó y José J. Alonso, compartan algunas claves de este conocimiento y, de paso, contribuyan a descargarlo de mitos y estereotipos injustos. Será el 17 de octubre, a las 19.00.

 

«Nos asocian a una bola de cristal, a un conocimiento seudocientífico, cuando lo cierto es que en la grafología no hay nada de intuición», advierte Alonso, quien recuerda su uso como herramienta de trabajo en la medicina para advertir trastornos mentales o neurológicos; en la selección de personal de las empresas, sobre todo en la península, donde se usa para identificar a través de la escritura rasgos que buscan en el trabajador; o en la investigación judicial y policial.

 

Cuscó cita otro ejemplo. Si a tres personas se les pide que imiten una L, a simple vista nadie podría advertir de que son obra de tres manos distintas. Pero un grafólogo recurrirá a un microscopio USB y entonces apreciará sensibles diferencias. Como explica Alonso, responde a un proceso de análisis que «tiene rigor científico» y que se guía por unos patrones establecidos. ¿Y cómo se distingue la grafología de cafetín o de farándula de la que no lo es? Alonso da alguna clave. «Por ejemplo, un grafólogo nunca dice que tú eres esto o lo otro, no señala elementos identitarios, sino rasgos de la personalidad que se evidencian en la escritura, y siempre de una manera descriptiva y neutra, sin juicios de valor».

 

En el taller, cuenta Cuscó, propondrán a los asistentes que hagan el estudio de su propia muestra. Se les entregará una plantilla de análisis donde les darán patrones para identificar elementos que revelan ciertos comportamientos. «Les demostraremos que la grafología ayuda también a conocerse, a aceptarse y a mejorarse», apunta Alonso.

 

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