28/02/2015 - 17:16

Los faros que alumbran el Atlántico

TA publica crónica y reportaje gráfico de Jesús Ruiz Mesa sobre la conferencia impartida en Telde por el cronista del Puerto, Juan Francisco Fontes

Los faros que alumbran el Atlántico
Fontes durante la conferencia (Foto Jesús Ruiz Mesa)
TELDEACTUALIDAD
Telde.- La Casa-Museo León y Castillo de Telde acogió el pasado lunes una conferencia bajo el título Los Faros y Puertos del Archipiélago canario, impartida por el cronista oficial del Puerto de La Luz y de Las Palmas, Juan Francisco Fonte Ojeda. Fue la primera de las ponencias impartidas con motivo de la conmemoración del 125 aniversario de la puesta en funcionamiento, el 1 de febrero de 1890, del Faro de Maspalomas, obra del ingeniero teldense Juan de León y Castillo.
 
Crónica de la conferencia
por Jesús Ruiz Mesa
El periodista y Cronista Oficial del Puerto de La Luz y de Las Palmas, don Juan Francisco Fonte Ojeda, impartió la primera conferencia que con el título de Los Faros y Puertos del Archipiélago Canario, en la tarde del lunes 23 de febrero, como primer día del ciclo que se desarrollará hasta el próximo miércoles 25, en la Casa Museo León y Castillo de Telde, enmarcado en los actos conmemorativos del 125 aniversario del emblemático Faro de Maspalomas, cuyo artífice de dicha construcción fue el ingeniero teldense Juan de León y Castillo. Obra puesta en funcionamiento el 1 de febrero de 1890.
 
Presentado el acto y dando la bienvenida el director de la institución museística teldense don Antonio María González Padrón, glosa la figura del conferenciante, Juan Francisco Fonte Ojeda, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1942, estudios y bachiller en Las Palmas. Estudios de profesorado en la Escuela de Magisterio Masculina siendo distinguido por el Cabildo Insular de Gran Canaria como alumno más aventajado de la misma con ocasión de la Feria del Libro en abril de 1961.
 
Periodista especializado en la información marítima, en el Diario La Provincia. Colabora con dicho periódico con carácter semanal publicando la columna “Desde mi noray”, con más de dos mil artículos insertados desde que la iniciara en 1966. Inicia sus estudios y primeras prácticas de radio como locutor en Radio Catedral, que luego pasó a denominarse Radio Popular de Las Palmas, se inicia igualmente en la emisora Radio Atlántico hoy día integrada en Radio Nacional de España en un programa “Mensaje al Atlántico” dedicado a la información de todo lo relacionado con el Puerto de La Luz y el mundo marítimo en general, espacio que mantuvo en antena durante unos diez años.
 
Hombre de radio, que le ha gustado saber, conocer, y de todo cuanto acontecía a su alrededor, periodista, cronista, sobre todo y ante todo de su ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y de los puertos de la provincia, en particular del Puerto de La Luz, puertos de Canarias y de España en general. Está en posesión de la Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco, otorgada por el Ministerio de Defensa a propuesta de la Comandancia Naval de la Zona Marítima de Canarias e impuesta el 16 de julio de 1979. El Instituto Marítimo Español le otorgó el Premio a la Difusión y Comunicación en 1971.
 
La Fundación Puertos de Las Palmas le designo patrón nato de la misma y le nombró cronista oficial del Puerto de La Luz en 2002. Ha sido directivo de la Liga Naval Española en su delegación en Las Palmas. Con ocasión de su vida profesional ha tenido ocasión de trasladarse a diferentes lugares de la Península y extranjero en calidad de periodista para asistir a la botadura o viaje de pruebas de varios barcos. Ha sido creador de los Premios Puertos de Las Palmas que se otorgan cada año por la Fundación Puertos de Las Palmas.
 
Ha colaborado en reportajes relacionados con el puerto de La Luz para Radio Nacional de España, Televisión Española en Canarias y tertulias en Onda Real Las Palmas. Ha redactado publicaciones como el “Manual del Capitán” con ocasión de la gran regata para grandes veleros “Colón 92”, siete catálogos para las exposiciones “Certamen de Pintura Puerto de La Luz” y la redacción de un folleto para la exposición “Primer Centenario de la Unión Castle Lines” celebrada en 1999. Su trabajo sobre “El Puerto de La Luz y los Trasatlánticos”, insertado en el catálogo de la exposición celebrada en el Gabinete Literario, con motivo del 125 aniversario del citado recinto.
 
La Casa Museo León y Castillo le ha designado para esta conferencia por su interés y pasión con todo lo que tiene que ver con el Puerto y su entorno, en este caso los faros de Canarias. Fonte Ojeda está inscrito en el Registro Oficial de Técnicos de Radiodifusión y Registro Oficial de Periodistas.
 
Agradeciendo al amigo Fonte su colaboración en este ciclo de conferencias con el lema de Todo por y para Gran Canaria y El Puerto lo primero, toma la palabra don Juan Francisco Fonte Ojeda que expone a través de diferentes capítulos de su disertación que él titula, Los Faros como apoyo de los Puertos del Archipiélago Canario: El Primer Faro que alumbró en Canarias. Nuevas Torres en el Siglo XIX. 27 Faros Señalan el Rumbo en Canarias. De la Isla Meridiano a Alegranza. El Alma de los Faros. Una Aventura para Valientes. Las Piedras que dan forma a los Faros. El Correíllo de los Faros. Tres Planes de Alumbrado Marítimo en los Siglos XIX y XX. Un Proyecto Frustrado de César Manrique. El Faro de Maspalomas, Emblema de Gran Canaria. Una Torre Histórica. Homenaje a las Familias de los Fareros. Canto al vecino Faro de la Isleta.
 
“Gracias por la presentación y de nuevo una vez más en la Casa Museo León y Castillo darles la bienvenida y felicitar al amigo Juan Ismael que ha sido el artífice de esta exposición que hoy contemplamos y que se inauguró esta mañana y como Bibliotecario de esta casa ha hecho una labor excelente en tan corto tiempo y le felicito personalmente.
 
Es un honor para mí abrir este ciclo de conferencias relacionado con el 125 aniversario de la puesta en funcionamiento del Faro de Maspalomas, ocurrida el 1 de febrero de 1890 y que ha sido hasta ahora todo un emblema para Gran Canaria en su siglo y cuarto de existencia, con esa espectacular torre de 56 metros de altura, que alumbra los barcos de todas las banderas en sus rutas intercontinentales. Señalando la derrota segura en cualquier tiempo, con una demostración de la vocación atlántica de este archipiélago.
 
Para este modesto cronista también supone una gran satisfacción el dictar esta charla en la sede de la Casa Museo León y Castillo entre cuyas paredes se oyen todavía los ecos de los hermanos Juan, el ingeniero, y Fernando, el político, que tanto bien hicieron a Gran Canaria entre los siglos XIX y XX, para impulsarnos por la senda del progreso hasta nuestros días con una entrega y entusiasmo bajo el lema de Todo por y para Gran Canaria, el puerto lo primero.
 
Por todo ello hoy venimos a hablar de los faros como apoyo de los puertos del Archipiélago Canario, para resaltar sobre todo la figura del ingeniero don Juan de León y Castillo, un ingeniero que como aparece en el título de la propia exposición tenía el título de Ingeniero de Caminos, Canales, Puerto y Faros. Hoy la profesión ha eliminado lo de Faros. Regresa de la Metrópoli a su isla para proyectar una serie de obras públicas, puertos, carreteras, presas, edificios, y un total de ocho faros marítimos que se levantaron en las islas de Alegranza, Lanzarote, Lobos, Fuerteventura, La Gomera y Gran Canaria, que entraron en funcionamiento entre los años 1864 y 1903.
 
Fue una labor prolífera como la obra cumbre del puerto refugio de La Luz que hoy podemos contemplar, y cuya primera piedra se puso el 26 de febrero de 1883, es decir el próximo jueves cumplirá el Puerto de La Luz 132 años y todavía no hemos colocado la última piedra porque el puerto sigue creciendo. Este superpuerto que sigue creciendo con nuevas dársenas, muelles y explanadas, proclamando su internacionalidad al estar abierto a todos los tráficos y banderas.
 
El primer Faro que alumbró en Canarias: Este hecho tuvo lugar en la isla de Tenerife que en aquella época ostentaba la capitalidad de todo el Archipiélago, el 15 de septiembre de 1864 con la puesta en funcionamiento del Faro de Anaga que fue todo un acontecimiento para los barcos que surcaban la ruta de este Archipiélago y que tenían en demanda el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Su autor fue el ingeniero don Francisco Clavijo, alzado con 247 metros sobre el nivel del mar y sobre una torre de 12 metros, que proyectaba una luz que alcanzaba hasta las 21 millas impulsado por un equipo que consumía aceite de oliva. Tras la torre de Anaga se comenzaban a levantar en el resto de las islas nuevos faros en la segunda mitad del siglo XIX, hasta un total de 12 torres más, teniendo un directo protagonista el joven ingeniero don Juan de León y Castillo que proyectó ocho faros en zonas estratégicas del Archipiélago, empezando por la Punta de Jandía en Fuerteventura, que se inauguró el 1 de diciembre de 1864, es decir 77 días después del Faro de Anaga.
 
Nuevas Torres en el siglo XIX: El plan de nuevos faros para el Archipiélago Canario no cesaba. Antes del llegar el siglo XX, se habían levantado nuevas torres con grandes dificultades para el acopio de materiales debido a la escasez de carreteras, teniendo que recurrir en la mayoría de las ocasiones al mar como vía de transporte, construyéndose pequeños muelles o embarcaderos en las inmediaciones. En este sentido hay que destacar el tercer faro que se levantó en la Punta Delgada, del Islote de Alegranza, proyecto de don Juan de León y Castillo, que tenía una torre de 15 mts. de altura con un alcance de 12 millas y que entró en funcionamiento el 30 de abril de 1865. Este faro era muy importante para toda la navegación que venía desde el norte de Europa y Mediterráneo, con destino a la costa africana y en dirección a América. Había prisa por levantar nuevos faros y evitar posibles naufragios de los barcos cerca de las islas ya que tres meses después de entrar en funcionamiento el de Alegranza, el 30 de julio de 1865 se habilitaron dos nuevas torres que empezaron a marcar el rumbo a la navegación nocturna, el caso denominado Martiño en la Isla de Lobos, y el popular de La Isleta que fue el primero que se alzó en la isla de Gran Canaria, ambos proyectados por don Juan de León y Castillo.
 
27 Faros Señalan el Rumbo en Canarias: En la actualidad hay un total de 27 grandes faros en el Archipiélago, 14 en la provincia de Las Palmas y 13 en la de Tenerife. Todos ellos funcionan de forma automática y conectados a la energía eléctrica, dependiendo del año 1992 de las Autoridades Portuarias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, que cuidan de su mantenimiento. El faro sigue siendo imprescindible para los marinos, pero ha dejado de jugar aquel papel principal de otros tiempos no lejanos, ya que nuevas señalizaciones técnicas como son los satélites, han venido a dar una mejor cobertura en las 24 horas de cada día, suponiendo una navegación más segura y evitando muchos naufragios de las embarcaciones. Pero a pesar de ello la figura legendaria del faro sigue jugando su papel como un centinela de los navegantes en las horas nocturnas, alumbrando sobre todo en las noches de intensa niebla y de gran temporal como un protector de las vidas humanas ante cualquier peligro. Son como los guardianes del mundo marino que llevan alumbrando en las islas un total de 150 años.
 
De la Isla Meridiano a Alegranza: Si tomáramos un helicóptero para recorrer cada una de las islas e islotes de este archipiélago y contempláramos desde lo alto cada uno de los 27 faros entre la tarde y el anochecer, el panorama sería impresionante ante los luceros desplegados por sus linternas, con esas frecuencias de segundos que se reflejan en los azules del cielo y de la mar, con los grises de las montañas y riscos al fondo de nuestras tierras. Desde la Isla de El Hierro, la Punta de Orchilla, la más occidental de Europa con su faro apuntando hacia América desde 1933, por donde pasa el Meridiano 0 que un día de 1885 nos arrebatara la Conferencia de Washington, cambiándolo por el británico de Greenwich, hasta el Islote de Alegranza pasando por esas torres que se alzan en el resto de las islas, La Gomera, La Palma, Tenerife, Fuerteventura, Lobos, Lanzarote, y Gran Canaria.
 
Observaremos toda una sinfonía de luces y colores que responden a unos nombres propios marcados en las cartas marinas y que suenan a leyendas e historias. Punta Delgada en Alegranza, Punta Pechiguera en la bocaina de Lanzarote, Martiño en la Isla de Lobos, Puerto del Rosario, Entallada o Entailla Morro Jable y Punta Jandía, Punta del Tostón en Fuerteventura. La Isleta, Punta Melenara, Punta Arinaga, Maspalomas, Castillete en Mogán y Punta de Sardina en Gran Canaria. Después, Anaga, Porís de Abona, Punta Rasca, Punta Teno, Buenavista, Puerto de La Cruz y Punta Hidalgo en Tenerife. San Cristóbal en La Gomera, Punta Cumplida Arenas Blancas, Punta Fuencaliente y Punta Lava en la isla de La Palma, y Punta Orchilla en El Hierro.
 
Es la vida e historia de unos faros que han alumbrado las islas y su océano Atlántico durante siglo y medio. Es la leyenda de unas piedras troncocónicas alzadas hacia el cielo de este Archipiélago para ayuda y guía de la navegación en vigilia permanente. Son las luces que dirigen a puerto seguro a las naves que demandan un refugio para hacer diversas operaciones en su constante ir y venir por el globo terráqueo.
 
El Alma de los Faros: Pero este canto a los faros de Canarias con motivo del 125 aniversario de la torre de Maspalomas, no podemos olvidar a los fareros y sus familias que han sido durante más de un siglo los grandes sacrificados en zonas aisladas e incomunicadas donde en muchas ocasiones les llegaba el suministro a través del mar en barcos de cabotaje y no siempre de forma regular. Era una profesión sacrificada que pasaba de padres a hijos y nietos, para lo cual había que hacer la correspondiente oposición. La mayoría de las ocasiones estos torreros para superar los ejercicios llegaban procedentes de la península a su destino en estas islas.
 
Sobre los mismos hay numerosas anécdotas que ponen de manifiesto la gran labor que desarrollaban no solo en las labores propias de su profesión sino también haciendo funciones de maestro, practicante, partero y otras. En algunas ocasiones hasta la mujer del farero tenía que hacer la labor de su marido por enfermedad de este o ausencia por cualquier causa y se le denominaba cariñosamente torrera.
 
El trabajo del farero no era escaso ya que en horas diurnas tenía que ocuparse de los libros que se llevaban a diario para registrar las incidencias con toda clase de detalles, y por la noche había que montar la correspondiente guardia para vigilar el funcionamiento de las señales marítimas en turno con un compañero ya que normalmente vivían en la torre dos familias. Sobre los faros de las Islas Canarias ha escrito un excelente libro el que fuera capitán del jet-foil, Francisco Ruiz Ojeda, con magníficas fotografías de Tino Armas y trabajos de investigación de Yuri Millares Martín. En el mismo se recogen diversas anécdotas de las familias de los fareros que ponen a prueba el temple y buen corazón de estos profesionales. Así en el Faro de La Isleta se anotaba en el Libro de Consumo el 10 de febrero de 1965, ahora hace 50 años: qué ha sido encendida la primera lámpara eléctrica para alumbrar las viviendas.
 
En el Faro de Arinaga en Gran Canaria se escribía: Hoy 16 de abril de 1967 estrenamos televisión, y en el Faro de Maspalomas, el 24 de junio de 1900, anotó el farero: que ha consecuencia de las mareas de poniente anoche a las doce se hundió el centro del muelle en una extensión de diez metros aproximadamente. El citado muelle que hoy en día sigue en pie, se utilizaba para llevar a las familias que vivían en el faro los suministros de víveres y correo a través del mar. Eso ocurrió hace 115 años.
 
Una aventura para valientes: Vivir en los aislados parajes en los que se ubicaban los faros de Canarias era toda una aventura cuando no se contaba con la ayuda de un teléfono, cuando no había ceca ni un médico ni una tienda, cuando el pueblo más cercano estaba a varias horas de camino o de navegación. Pero los torreros lo vivían con una experiencia que los distinguía del resto de los mortales, rodeados de un paisaje de gran belleza, en íntimo contacto con el medio para lo bueno y para lo malo. Los propios faros han sido sitios de muerte y nacimiento, como en cualquier familia. En este sentido es escalofriante el texto que dejo escrito el 1 de marzo de 1918 el torrero Tomás Doreste Bonilla, destinado en el Faro del Tostón, en Fuerteventura, en la bocaina.
 
En la carta que envió al ingeniero jefe comunicando que el día 17 del mes anterior ha sido desempeñado el servicio de este faro, por mi esposa y mi nieto de catorce años de edad a causa de encontrarme enfermo. 15 días después otra carta escrita por el torrero suplente Eusebio Doreste Betancor, daba cuenta al ingeniero jefe de la muerte del primero, y ahí no termina esta noticia sino que un año después, la esposa de otro farero que había venido a sustituir al que había fallecido, también murió en el faro del Tostón.
Esto es una prueba de la dureza y el aislamiento de lo que ha sido la vida de estos esforzados profesionales de los faros, unos funcionarios del Estado que han estado al servicio de la navegación, no solo inter insular, sino también trasatlántica. Un ejemplo de entrega y servicio admirables que merece por nuestra parte el mejor reconocimiento.
 
Las Piedras que dan forma a los Faros: En este recorrido por los faros de las Islas Canarias no podemos olvidar las piedras que con el paso de los años han ido forjando el nacimiento de esas torres esbeltas y verticales que apuntando al cielo reflejan con las ópticas esas luces fugaces que giran en torno a los cuatro cuadrantes como ojos abiertos a la navegación marítima. Pero es evidente desde que se proyecta una torre hasta su definitiva construcción la sillería de estas islas ha jugado un papel fundamental con sus extraordinarias canteras de basalto.
 
Desde los cimientos hasta la cima se ha ido colocando estas talladas para dar forma definitiva a estos faros levantados con el esfuerzo de canteros, albañiles y obreros, bajo la experta dirección de los ingenieros. En este sentido es un orgullo para la ciudad de Arucas en Gran Canaria, que su famosa piedra haya viajado por el mar de estas islas para dar forma en la primera mitad del siglo XX a dos faros de las Canarias Occidentales. El de Punta de Fuencaliente en la Isla de La Palma, y el de Punta Orchilla en la Isla de El Hierro.
 
El primero entró en servicio en 1902, con una torre de 24 metros de altura, y el segundo lo hizo el 25 de septiembre de 1933, alzado sobre un acantilado de 132 metros de altura con un faro de 25 metros que fijaba el meridiano 0. En ambos casos es la huella de Gran Canaria con la aportación de la piedra de Arucas que llegó por el mar en barcos de cabotaje, y fue desembarcada por muelles construidos al efecto en zonas próximas a las zonas donde se levantaban ambos faros.
 
El Correíllo de los Faros: En la segunda mitad del siglo XIX cuando se empiezan a construir los primeros faros de las islas, las vías de comunicación terrestre para el paso de vehículos prácticamente no existían, y había que recurrir con grandes dificultades según los tiempos a la vía marítima. Lógicamente instalados los primeros faros con sus familias era necesario un medio de comunicación para el suministro y el traslado del correo, y este no era otro que el barco, normalmente un pailebot con casco de madera impulsado a vela. Con tal motivo se adjudicaba el servicio a un armador que se preocupaba con su barco el recorrer cada uno de los faros llevando el suministro y el correo.
 
En este tráfico destacó desde la década de los años treinta del siglo pasado atendiendo a los faros de las islas orientales, los veleros La Estrella y San Bartolomé, conocido popularmente este por el Bartolo, el cual era propiedad de la Naviera Armas Curbelo. Eran los correíllos de los que los torreros. Precisamente el Bartolo que había sido construido en Palma de Mallorca con 26 metros de eslora y que empezó a navegar en 1876, a vela con dos palos, terminó embarrancando muy cerca del Faro de Punta de Jandía, el 7 de noviembre de 1962, en el Morro Potala, teniendo a bordo a uno de los fareros que había embarcado el día anterior en el Puerto de La Luz. Este se salvó así como el resto de la tripulación y como anécdota también fue rescatada la motocicleta del farero la cual estaba amarrada en el puente que fue puesta en tierra. Allí terminó para siempre este singular pailebot que construido en Baleares con un siglo de existencia, finalizó sus días en la costa de Fuerteventura muy cerca del faro del Jandía adonde acudió puntualmente para atender el suministro desde el año 1955.
 
Tres planes de alumbrado marítimo en dos siglos: Los 27 faros que en la actualidad iluminan Canarias se construyeron de acuerdo con la elaboración de tres planes. El primero se puso en marcha en 1864, surgiendo los faros de Anaga, Punta Jandía, Islote de Alegranza, Punta Martiño en la Isla de Lobos, La Isleta en Gran Canaria, Punta Pechiguera en la Isla de Lanzarote, Punta Cumplida en La Palma, Maspalomas y Sardina en Gran Canaria, Punta Tostón en Fuerteventura, Punta Arinaga en Gran Canaria, y Punta Teno y Punta Rasca en Tenerife.
 
El segundo plan se pone en marcha con el alumbramiento de los faros de Abona en Tenerife y Punta Fuencaliente en La Palma. Ambos empezaron a funcionar en 1902. San Cristóbal en San Sebastián de La Gomera en 1903, y Punta de la Orchilla en la Isla de El Hierro, en 1933. Ambos planes sumaban un total de 17 faros que podemos considerar los más tradicionales de las Islas Canarias. A partir de 1954 empieza la construcción de las torres de nuevo diseño que rompen con las líneas eclécticas que tanto pregonó el ingeniero don Juan de León y Castillo.
 
Así empezamos por el faro de La Entaílla o Entallada en 1954, cuyo autor fue el ingeniero Carlos Sanz y que todavía tiene en activo el último torreo de Canarias, Juan Estárico Quintana, de una familia muy curiosa, tres generaciones de fareros, encargado de los cinco faros de la isla de Fuerteventura y a punto de jubilarse. El resto de las torres levantadas a cargo del plan de 1985-1989 en las islas son las siguientes: Punta Melenara, Punta del Hidalgo en Tenerife, Puerto del Rosario, ambos de 1994, el Morro Jable en Fuerteventura. Puerto de la Cruz en Tenerife, Castillete en Mogán, Punta Lava en La Palma, en el año1996, Arenas Blancas en La Palma, y Buenavista en Tenerife, de 1997. La estructura de los faros rompe la tradicional.
 
Un proyecto frustrado de César Manrique: Precisamente a raíz del último plan de señales marítimas de 1985 se le encargó a César Manrique un proyecto para el Puerto de Arrecife en Lanzarote, cuyo boceto se hizo y por falta de presupuesto no se llevó a cabo al cancelarse otros nuevos faros como el de La Aldea de San Nicolás en Gran Canaria. Eran unas esculturas en sintonía con el medio ambiente como ocurrió con el puerto de Mogán, que si se llevó a cabo que es la Punta del Castillete. En cuanto a este proyecto de César Manrique contemplaba en lo alto un restaurante panorámico con piso en forma de disco giratorio, por encima del restaurante un móvil que gira con bolas blindadas impulsado por el viento en un anillo que envuelve a la torre tan característica del artista lanzaroteño. El faro surgía desde el fondo del agua a poca profundidad uniéndose a tierra por un puente. Es una Lástima que esta idea haya quedado frustrada.
 
De este plan es también el faro de Melenara, siendo su autor el ingeniero Sergio de la Fe Marrero, que alcanza los 17 metros y se inauguró el 23 de abril de 1992, está junto al muelle de Taliarte. Una torre moderna con 12 millas de alcance que da cobijo al puerto de Taliarte, en esta costa teldense, flanqueada por las playas de La Garita, El Hombre, Melenara y Salinetas.
 
El Faro de Maspalomas, emblema de Gran Canaria: Como un gigante e intrépido Atlante se alza este faro, junto a la desembocadura del Barranco de Maspalomas y a una milla al oeste de la Punta del mismo nombre, que el pasado 1 de este mes de febrero cumplió 125 años de su puesta en funcionamiento. Es el Faro de Maspalomas el rey de las torres marítimas de Gran Canaria, con sus 56 metros de altura, 8,12 de diámetro. Hay que pensar que este faro en un principio para hacer la explanación, un aljibe, el muelle y la casa, se tardaron dos años, y para construir el faro desde los cimientos hasta la torre, en este caso tres años. Este faro de Maspalomas es el rey de la torres grancanarias con sus 56 metros de altura y 8,12 metros de diámetro con una escalera helicoidal de 271 peldaños, para llegar hasta su cúspide, siendo el mejor conservado de de los 27 faros que alumbran a todas las islas.
 
En esta obra el ingeniero don Juan de León y Castillo volcó toda su ciencia y saber para diseñar esta obra que desafía cualquier tiempo y que fue toda una odisea a finales del siglo XIX su construcción. Siendo la segunda que se levantaba en toda la isla, toda vez que el faro de La Isleta, también obra de León y Castillo, había entrado en servicio el 30 de julio de 1865. Precisamente esta torre la del Faro de La Isleta cumplirá el próximo mes de julio 150 años de su puesta en servicio, marcando las rutas de todas las naves que legan o salen del Puerto de La Luz.
 
El Faro de Maspalomas se construyó con la función de servir de recalada a todos los barcos en sus rutas, tanto de África como de América y también a los que faenaban en las pesquerías de la vecina costa de África. La historia de esta señal marítima comenzó a gestarse el año 1861 con un informe de la comisión de faros que proponía el establecimiento de una torre de primer orden. Pero los proyectos de antes iban despacio, y fue necesario un total de 20 años para aprobar su definitiva construcción el 3 de septiembre de 1881. Como el lugar elegido era una zona totalmente desierta junto al oasis y dunas de Maspalomas, hubo que construir un pequeño muelle para desembarcar los materiales que se enviaban por mar desde Las Palmas de Gran Canaria. Al surgir problemas con la cimentación hubo que cambiar la piedra elegida para la obra, inicialmente era procedente del Monte Lentiscal o del Barranco de San Roque, por lo que se podía extraer de la cantera color gris oscura del pago de Fataga, que fue la que utilizó y hoy contemplamos con gran admiración.
 
Las obras fueron culminadas en el año 1889, iluminándose por primera vez el 1 de febrero de 1890, a las 17:23 horas y apagándose a las 06:34 horas del día siguiente. Para ello se instaló una linterna poligonal de 16 lados con cristales planos divididos en tres secciones horizontales con montantes verticales, albergando un aparato óptico catadióptrico de la Casa Barbier Bernard&Turenne, con zona reflectora de 135o para intensificar la luz. La lámpara Maris de dos mechas producía un destello blanco con un alcance de 25 millas, consumiendo 571 gramos de aceite de oliva por hora. 37 años después de su inauguración entró en funcionamiento una nueva instalación luminosa de incandescencia por vapor de petróleo de la casa Chance de 85 litros y dentro de la óptica un pequeño basamento con cuba de mercurio, sobre la que giraban cuatro pantallas accionadas por una máquina de relojería de La Maquinista Valenciana, produciendo grupos de dos ocultaciones cada diez segundos.
 
En el año 1973 se produce la electrificación del faro, ahora hace 42 años, consistente en sustituir la lámpara Chance de vapor de petróleo por una lámpara de incandescencia de 3.000 vatios. En el año 1995 se retiran las cuatro pantallas para las ocultaciones, la lámpara de 3.000 vatios y se coloca un destellador produciendo una característica de 2+1 destellos en 13 segundos. Actualmente se está procediendo a recuperar el sistema de pantalla retirado en el año 1995, y la máquina de relojería instalada en 1997 para devolverle su antigua apariencia en homenaje a este faro histórico.
 
Los primeros torreros en prestar sus servicios fueron Bonifacio Odone, Fernando Bancel y Juan Miranda, y el último que dejó el faro en 1996 por haberse automatizado fue Francisco José García Castelló, cuyo padre también residió anteriormente en el edifico de dos plantas que tiene el mencionado faro y que es único en toda Canarias ya que el resto es de una sola planta.
 
Una Torre histórica: Hay que resaltar que esta torre histórica del faro de Maspalomas está siendo mimada por la Autoridad Portuaria de Las Palmas en todos los aspectos respetando la primitiva maquinaria que tuvo desde su instalación con la cubeta de mercurio. Solo ha cambiado con el paso del tiempo el combustible utilizado para el alumbrado. Primero de aceite de oliva, luego petróleo y ahora la energía eléctrica. Cuenta con dos motores para entrar en servicio si falla esta y que se recuperaron en su día del Faro de Cabo Juby en la vecina costa de África. Una prueba del mimo con que se está atendiendo este Faro de Maspalomas y que nos ha comentado el encargado del Servicio de Faros en Gran Canaria, Nicolás Vega, que ha colaborado de una forma espléndida para el montaje de esta exposición, y a quien tenemos que agradecer profundamente igual que a su compañero José Medina, la colaboración que han hecho sobre todo para facilitar fotografías para el desarrollo de esta conferencia.
 
El Cabildo de Gran Canaria ha solicitado a la Autoridad Portuaria una concesión del edificio de dos plantas donde se aloja el personal del faro, o donde se alojaba con su familia, por espacio de 25 años para instalar un Museo Etnográfico que pretende recorrer la historia de la isla, de antes y después de la conquista con especial referencia al paso de Cristóbal Colón por Maspalomas en uno de su cuatro viajes del descubrimiento de América, el cual se pretende inaugurar a finales de este año una vez se ultimen las obras para tal fin. De esta concesión que es independiente del funcionamiento del propio faro que seguirá cumpliendo su misión como hasta ahora pero de forma automática.
 
Hay que destacar, por otra parte, que el Faro de Maspalomas, luz y símbolo de Gran Canaria fue declarado Bien de Interés Cultural en el año 2005 en la categoría de Monumento Histórico, de ahí que la Fundación para la Etnografía y Desarrollo de la Artesanía Canaria FEDAC, dependiente del Cabildo de Gran Canaria, que cumple este año el 25 Aniversario de su creación, con el fin de señalar la importancia de este icono para la isla le ha dotado con una importante inversión superior al millón de euros para que sea una realidad el citado museo a finales de este año.
 
Homenaje a las familias de los fareros: No quisiera terminar esta conferencia sin rendir un homenaje a esas valientes y esforzadas familias de los torreros que durante 150 años han habitado los 27 grandes faros de este Archipiélago. Han sido un ejemplo de la abnegación y entrega y, sobre todo, de solidaridad con otras familias, especialmente pescadores y campesinos, que vivían en unas condiciones infrahumanas con mucha pobreza y falta de medios. Según cuenta el capitán de la Marina Mercante, José Luis Ojeda, en su libro Los Faros de las Islas Canarias, recogiendo el testimonio de varios fareros, habían ejemplos admirables del comportamiento de estas familias, sobre todo, a finales del siglo XIX y primera mitad del XX, que medían el altruismo de estos profesionales, muchos de ellos venidos de la Metrópoli.
 
Entre los numerosos hechos relatados hay uno que contó el farero Demetrio González Velasco, ocurrido cuando estaba destinado en el Faro de Anaga a finales de los años cuarenta del pasado siglo, al tener por vecinos, abajo en la playa a unos compañeros que tenían unas niñas de 12 a 16 años vestidas con un saco y con los agujeros para sacar los brazos. Las mismas iban al faro para buscar petróleo y ponían en fila las latas para que se les diera un litro del citado combustible para alumbrar su modesta chabola. Esto lo hacían tres veces al mes. La esposa del farero, una mujer asturiana de gran corazón al ver la pobreza de las citadas niñas las metía en su casa del faro y las vestía con ropas de sus hijas, como agradecimiento le traían las hijas de los pescadores unos huevos, pero el farero, Domingo González se resistía a tomarlo. Pero, cuenta que su mujer, más intuitiva, le decía: ni se te ocurra despreciarlo, al contrario, agradécelo y cógelo. Es una pequeña muestra de esta solidaridad que practicaban las familias de los fareros con sus vecinos a mitad del siglo pasado con el mensaje cristiano de vestir al desnudo.
 
Canto al vecino faro de La Isleta: Termino mi charla de homenaje al Faro de Maspalomas en el Aniversario de los 125 años de su puesta en funcionamiento con un texto del poeta teldense Saulo Torón, nacido en 1885 en esta ciudad de Telde, y que falleció en Las Palmas de Gran Canaria en 1974, que en sus años mozos vivió el arrullo de la Playa de Las Canteras, mientras trabajaba en la Consignataria inglesa del Puerto de La Luz, Miller y Cía. Este se lo dedicó al Faro de La Isleta, al decano de Gran Canaria que el próximo verano cumplirá 150 años de su puesta en servicio un 30 de julio de 1865. Como dato anecdótico para la historia permítanme un inciso, el último farero que estuvo al frente de esta torre de La Isleta que marca la recalada al Puerto de La Luz, Agustín Ten Becerra, que también era hijo de torrero y lo dejó en el año 1998 al automatizarse, ahora hace 17 años.
 
La citada poesía de Saulo Torón se la dedicó al artista plástico, Néstor Martín Fernández de la Torre, autor de los Poemas del Mar y de la Tierra, que compuso en pleno invierno como el que estamos viviendo ahora, y dice así:
 
El faro de La Isleta 
a Néstor
El Faro de la Isleta
en la noche invernal tan luminoso….
refulge entre la niebla
como un astro benévolo y piadoso….
Su luz potente cambia
de reflexión; tan pronto es un dudoso
color anaranjado, como un blanco
vivido y transparente; luego un rojo
clarísimo, que esplende
como un rubí gigante y fabuloso,
y otra vez el primero, y así siempre,
desde el ocaso al orto…
Entre las densas sombras
del cielo sin estrellas, tenebroso,
el faro de la Isleta
es un clarividente milagroso
que señala la ruta
del buen abrigo y el feliz reposo
al inquieto marino
que en el puente sondea el pavoroso
misterio de las sombras
luchando con el mar tempestuoso…..
El faro es la alegría,
el infinito gozo del arribo seguro
tras del viaje penoso,
¡Su luz es la primera luz de hogar
que al corazón saluda en el retorno!.....
 
Muchas gracias a todos”.
 
Una interesante historia de los faros de nuestro archipiélago, llena de emotivos recuerdos, arquitectónicos, paisajísticos, anecdóticos y muy humana, que rodean de encanto, soledades, misterio, belleza, sueños y realidades, versos y canciones, romanticismo y relatos nuestro litoral archipielágico, y ya en nuestro siglo XXI, en el homenaje a los que hicieron posible tanto sus construcciones, mediante los proyectos conseguidos en el tiempo, como a los que habitaron estas torres, los torreros y sus familias, que señalaron el rumbo y marcaron los caminos marítimos a seguir en este mar Atlántico canario, y que el Cronista Oficial de Puerto de la Luz y de Las Palmas, don Juan Francisco Fonte Ojeda, ha ofrecido en la primera conferencia de la conmemoración de los 125 años de historia de un faro, de una emblemática torre de luz que desde las orillas del litoral sureño grancanario ilumina y guía la navegación.
 
Es la historia de nuestro Faro de Maspalomas cuyo siglo y cuarto de existencia se celebra desde la Casa Museo León y Castillo de Telde. Enhorabuena y muchas gracias.
 
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.
 

Comentarios

  • Maria Rosa Alonso De
    12/10/2015 - 12:33

    Es precioso, no sabia que tenía tanta historia. Porque no se realizan visitas culturales con guías?. Me encantaría añadiesen los nombres de los Fareros que vivieron en esa casa del FARO DE MASPALOMAS. Enhorabuena y a seguir adelante. Me han dado la idea para hacer un trabajo sobre el mismo para la ULPGC

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