08/03/2016 - 10:39

Desde el corazón del frío

Sergio Justo Ferreiro

Desde el corazón del frío
Dani, con unos amigos (Foto TA)

Son las 3.48 de la madrugada y sin dormir por la preocupación del frio que hace hoy, pensando que Daniel Soto está durmiendo al raso con estas temperaturas y el cuerpo me pide coger el coche y pasar a ver cómo está. Voy por el ayuntamiento donde Dani duerme y compruebo que está todo tranquilo y Dani duerme y decido no despertarlo y regresar a casa y escribir unas pocas palabras.

 

Los que estamos un poco más cercanos a Dani estamos afectados por toda esta situación que está pasando, aunque intentas no involucrarte como mucha gente dice. Es imposible; cuando hablas unos minutos con él te das cuenta de la falta de cariño y afectividad que ha tenido y eso te conquista. Daniel es un conquistador nato y los que se acercan para preguntarle se dan cuanta rápidamente : Jana, Arístides, Raquel, Loli, Beatriz, Alicia, Juan, Ramón, Rafa, Pedro, Santiago, Rosa, Gonzalo, etc..... la lista es inmensa.

 

El día de ayer fue duro para los que llevamos este caso; somos 3 amigos-hermanos (Jana, Aristides y yo) gracias a la lucha de Daniel, cosa que nunca tendré palabras para agradecerlo a Soto. Somos tres personas normales con sentimientos y adultas que, después de más de 5 meses conviviendo esta situación con él, estamos afectados.

 

Si nosotros, personas adulta,s estamos mal no logro imaginar cómo estará Dani y eso me rompe por dentro.

Sólo pido se pongan en mi lugar. La semana pasada no hubo día que no tuviera que esconderme de Dani para que no me vea llorar; sí, llorar. Lo reconozco, he llorado todos los días y esta semana va igual. He llorado de desesperación al ver cómo van pasando los días y Dani sigue en la calle con todos sus problemas.

 

He llorado cuando explico su situación una y otra vez y veo la cara de la gente que no se puede creer que eso esté pasando en pleno 2016. Lloro cada mañana cuando antes de ir a estudiar paso a verlo a las siete de la mañana y te encuentras una bola de mantas con una lona por encima tiritando de frio y sientes impotencia.

 

Lloro cuando Dani me pregunta cuando va a tener dónde dormir y me dice que cuando creo que se solucionará su problema.

 

Lloro cada vez que nos damos un abrazo de despedida.

 

Me rompe cuando desde el ayuntamiento se miente sobre cosas que yo he vivido con él.

 

Me frustro cuando Dani me dice que está mal solo y que las horas en las que no lo podemos acompañar se pone a pensar y como dice el “me como la cabeza”.

 

Me lleno de impotencia cuando llegamos a ver a Daniel y habla sin parar para poder evadirse del problema.

 

La lista, se podrán imaginar, es inmensa después de 5 meses a su lado y 14 días sin techo.

 

Después de 14 días me doy cuenta de que para instituciones y gobernantes de Santa Lucía somos sólo un número o un voto.

 

Pero si debo de decir que hay miles de personas en la isla con corazón y sentimientos cuando compruebas que el escrito sobre la vida de Daniel ya lo han visto mas de 15.000 personas. Sólo en el facebook de la plataforma lleva 10.000 visitas y nadie se queda indiferente: todo el mundo manda su apoyo a Daniel.

 

Comprobar que lo que Daniel nos cuenta es cierto, pero es solo parte de lo que ha pasado y que la historia es mucho más dura de lo que llegamos a imaginar cuando compañeros de estudios y vecinos nos cuentan mas vivencias de Dani que nos rompen de pensar lo que ha pasado en la vida.

 

Pero aún así, y como válvula de escape, Daniel siempre suelta una sonrisa, que es su forma de escapar de la realidad de lo que es y ha sido su vida.

 

Gracias Daniel por darte a conocer y dar todo ese cariño que nos das cada vez que estamos a tu lado.

 

 

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