La obra del viaducto de San José de las Longueras, que enlaza la avenida Alejandro Castro con la GC41, sigue sin terminarse. La última información hecha pública en un medio digital recoge que el Cabildo de Gran Canaria sigue a la espera de que el Ayuntamiento de Telde consiga los terrenos para rodar una torreta de luz, que dificulta la finalización de las obras. Me da la impresión de que tendremos que acostumbrarnos a ver la imagen de una parte de la vía cerrada durante algún tiempo, ya que las arcas municipales están tocadas.
Mientras pasa el tiempo, a esta estructura ya le han empezado a llegar las pintadas del gamberro de turno, la valla de seguridad se está llenando de herrumbre y las señalizaciones de la obra siguen, dos años después, tiradas en unos de los laterales del viaducto. Ya se estuvieron reparando las baldosas de la acera que está abierta al paso, pero otra vez se han vuelto a levantar y a hacer ruido.
Reproduzco lo que publica un medio digital en una entrevista al señor Santiago:
Pregunta: ¿El carril se asfaltó incluso con la torreta en medio?
Respuesta: Si paramos la obra nos arriesgamos a perder el dinero, asumí la responsabilidad de empezar la obra aunque no se pudiese terminar por falta de suelo.
¿A quién le pedimos responsabilidad los ciudadanos? ¿Qué hemos hecho mal para recibir el castigo de tener una ciudad abandonada?
Muchos ciudadanos de Telde sabemos quiénes son los culpables de que este viaducto no esté en funcionamiento, y no me cansaré de decir que al final siempre paga los problemas creados por los políticos el ciudadano. Políticos que en lugar de gestionar un problema lo que hacen es crearlo y para esto no hace falta estudios universitarios.