08/10/2017 - 10:18

Blablableo

Marí Mir-Rocafort

Marí Mir-Rocafort

El blablableo de políticos y analistas nos tiene refritos y echando humo. La palabra más pronunciada en los últimos días: "diálogo". Instada por políticos y analistas, la gente se ha puesto a repetir "diálogo" con la misma ceguera irracional con que los de la estelada repiten "indépendéncià". Entre los repetidores, están los aquejados de buenismo, los aquejados de bobismo y quienes intentan dar un viso de racionalidad a toda esta locura.

 

Nadie se atreve a precisar sobre qué se tiene que dialogar. Que se sienten y hablen, dicen todos, que parlem. Vale, parlem, pero ¿de qué? ¿De la selección española? ¿De la sequía pertinaz que está convirtiendo zonas de España en desiertos? ¿Es que no hay forma de que en este país políticos y analistas se pongan a comunicar, a informar como adultos? ¿O es que el miedo les ha encogido a todos dejándoles en posición fetal?

 

Pues habrá que recordarles algunas evidencias, a ver si crecen.

 

No se puede dialogar con una de las partes exigiendo independencia. La independencia la prohíben la Constitución y la razón. España no puede renunciar a un trozo de territorio sin peligro de que se le quieran independizar otros trozos. Europa no puede permitir que un trozo de España se independice, porque otros países se pueden empezar a trocear, troceando a Europa entera.

 

A lo que sigue que no se puede dialogar sobre un referéndum pactado. Si la independencia no es posible, tampoco lo es que el gobierno de España se  juegue la unidad del país en un referéndum. El gobierno de España no puede arriesgar la unidad de España de ninguna manera. Fue elegido por ciudadanos que aceptan la Constitución, y juró defenderla. La Constitución declara explícitamente que la unidad del estado no se puede romper. ¿Hay alguien que no lo sepa? ¿Qué pasa? ¿Qué en el fondo todos se han puesto en la onda de independentistas y antisistema y sugieren que todas las leyes son susceptibles de cargárselas?

 

Cuando se pide al presidente que dialogue con el president, ¿se le está pidiendo que se salte también la Constitución? Pues, si es eso, que lo digan los que están con lo de diálogo para arriba y para abajo. Y si no es eso, que lo digan también y bien claro para que Puigdemont y los suyos no se hagan ilusiones.

 

Lo de repetir que se dialogue suena muy bien, pero no va a detener la fuga de capitales ni va a evitar que se enquiste la situación económica y socialmente desastrosa que estamos viviendo en Cataluña. ¿O es que están pidiendo que el gobierno y el govern dialoguen porque mientras están sentaditos dialogando nos pueden seguir moliendo a palos o a sustos y disgustos hasta que a los ciudadanos no nos queden fuerzas para quejarnos ni para exigir cosa alguna?

 

Dice Puigdemont que es independentista desde chiquitito. Pero es que ahora no es chiquitito. Es que tiene en sus manos el presente y el futuro de Cataluña y el bienestar de los catalanes. Cataluña no es Disneyland París. Los catalanes no pueden vivir saliendo a manifestarse todos los días con esteladas y cantando canciones emotivas. Para superar fijaciones infantiles está el psicoanálisis. No se puede exigir a los catalanes que soporten el infantilismo de sus líderes como si fuéramos psicoanalistas. A los psicoanalistas les pagan. Nosotros les pagamos a ellos. ¿Es que pretenden que aceptemos ir de burros y, encima, apaleados?

 

Dice Rajoy que tomará todas las medidas necesarias para hacer cumplir la ley. Eso no se anuncia, se hace. ¿O es que también ha entrado en el juego de casitas? “Si no te comes la verdura, te doy una colleja”. ¿Y nos extraña que en Cataluña independentistas y antisistema estén haciendo lo que les da la gana, riéndose en las barbas del gobierno español? El espectáculo de las urnas y papeletas escondidas que de repente aparecen y desaparecen y los mossos levantando actas y dejando hacer y la policía abriéndose camino a palos entre la gente y la gente metiendo votos a puñados en la calle no se le consentiría a ningún presidente de un país democrático. Pero tenemos uno, que además de presidente del gobierno, es presidente de un partido imputado por corrupción. Si no se atreve a actuar con mayor contundencia es porque él mismo sabe que carece de toda autoridad moral para imponer el respeto a la ley.

 

De todo lo cual se deduce que lo que España necesita para no convertirse en un país moral y legalmente fallido no es diálogo ni mediación ni buenismo ni bobismo ni infantilismo ni líderes políticos ni influenciadores de los medios blablablando para aburrir al personal. Lo que Cataluña y España necesitan son elecciones autonómicas y generales de inmediato antes de que los políticos infantiloides y los simplemente inmorales acaben con nuestro país, o sea, con nosotros.

 

Maria Mir-Rocafort es analista sociopolítico y analista.

 

 

Comentarios

  • Felipe
    08/10/2017 - 12:44

    Confirmado: en el PSOE existe un extraño virus que afecta a sus militantes llegados a una cierta edad. Se manifiesta violentamente en forma de apoyo a la "mano dura" caiga quien caiga en consonancia con gobiernos de derechas. Afortunadamente no todos lo veteranos militantes contraen ese virus pero son muy reacios a afear las declaraciones de sus compañeros.

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