25/09/2017 - 18:39

La educación sexual

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

Hace unos meses un compañero de profesión, alarmado ante el descubrimiento de que sus alumnos de doce y trece años veían pornografía en sus móviles, convocó a los padres para que acudiesen a un breve curso de control parental sobre los móviles de sus vástagos.

 

El objetivo, que comprendiesen los peligros de la visualización de esas imágenes a edades tan tempranas, estaba más que justificado: con una sencilla aplicación podrían evitarse males mayores. Se convocaron a más de trescientas padres y madres. Sólo acudieron doce de ellos.

 

Cuando mi compañero me lo contó no pude dar crédito. Sobre todo porque al investigar sobre el tema descubrí dos aspectos preocupantes: que España está en la cabeza del consumo de pornografía y que la mayoría de los usuarios son adolescentes.

 

Nuestros jóvenes, visto el poco interés que en el sistema educativo se le da al tema (no está en el currículum ni se imparte, y sí lo está, en cambio, y de forma obligatoria la religión como asignatura), aprenden que la sexualidad es eso que ven. Y lo que ven no es más que una visión tergiversada de la sexualidad que denigra a la mujer que ofrece una imagen cosificadora de la misma.

 

Si tal como indican los estudios existe una correlación existente entre el consumo de la pornografía y el incremento de la violencia hacia las mujeres, no nos debemos extrañar del aumento de esta.

 

Por eso no nos sorprende la noticia con la que nos despertamos hace unos días. En el mismo barrio donde mi compañero había alertado sin éxito a las madres y padres se había detenido a una mujer de 23 años, “quien obligaba a las mujeres que allí trabajaban a ejercer prácticas sexuales no deseadas valiéndose de la precaria situación económica por la que pasaban”.

 

Al parecer todos lo sabían pero nadie hacía nada. Tuvo que saltar la alarma cuando se supo de la existencia de menores que se prostituían dentro del local.

 

La educación sexual importa, es vital y más en estas edades tempranas. Pero el asunto parece no importarle a nadie, salvo como comentario de vecinos si sucede en nuestro barrio o afecta a nuestro entorno más cercano.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

 

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