24/09/2017 - 10:03

Envolverse​ ​en​ ​la​ ​bandera​ ​no​ ​es​ ​la​ ​solución

Jorge García

Jorge García

El próximo 1 de Octubre, está previsto el referéndum en Cataluña. Dejando ya a un lado las garantías y la validez del resultado, lo que está claro es que el proceso ha generado una división social en Cataluña sin precedentes, la crispación ha tomado las calles. Es evidente que el 1 de octubre se va a producir un choque de trenes sin precedentes, veremos qué sucederá al día siguiente.

 

Lo que está ocurriendo en Cataluña no sólo afecta a su gente, sino a toda la ciudadanía española. El Gobierno de España, con Mariano Rajoy al frente, ha hecho caso omiso a las advertencias que desde la Generalitat se le hacían. Concretamente, el próximo día 27 hace dos años que se celebraron las elecciones catalanas y Artur Mas, presidente de la Generalitat por aquel entonces, buscaba mostrar los comicios como un plebiscito sobre el futuro catalán.

 

Lo que el expresidente perseguía era una mayoría absoluta bajo las siglas de la coalición electoral independentista Junts pel Sí, para de ese modo legitimar su camino hacia la independencia. El resultado de aquellas elecciones dejó patente que pese a no haber ganado el plebiscito tras la pérdida de mayoría absoluta obtenida en 2012, los partidos soberanistas (CDC, ERC y la CUP) obtuvieron 72 de los 135 escaños del Parlament, con un 47,78% del total de sufragios.

 

Para entender la situación actual, debemos echar la vista atrás y prestar especial atención en el año 2006. Con ello no quiere decirse que todo comenzara con el Estatut, pero quizás de no haberse producido situaciones como las vividas a partir de su tramitación, hoy no nos encontraríamos en esta tesitura, recurriendo al refranero español “de aquellos barros, estos lodos”.

 

El 18 de junio de 2006, la ciudadanía catalana votaba a favor del Estatut catalán, el 73,9% de las personas que acudieron a votar mostraron su apoyo a la nueva norma. La participación en esta consulta rondó el 50% del total de personas llamadas a los comicios. Asimismo, es de justicia reconocer que a simple vista puede parecer baja la participación, pero en referendos autonómicos es habitual ese porcentaje.

 

El 9 de agosto de ese mismo año, entraba en vigor el nuevo estatuto pese a todas las trabas que el Partido Popular puso de por medio, llegando a presentar un trámite de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Ese fue el punto de inflexión, la ciudadanía catalana había votado a favor de la nueva norma para su comunidad autónoma, se trató de un proceso legítimo, con censo y dotado de garantías. Lo que el Partido Popular hizo fue una humillación a la ciudadanía ¿recuerda la campaña mediática que llevaba por lema “Zapatero rompe España”, orquestada por el PP con Mariano Rajoy al frente? ¿Se acuerda de la recogida de firmas que el PP realizó por toda España contra el Estatut?

 

Si algo ha quedado patente es que Rajoy es un “fabricante” de independentistas. Sus acciones hacen que cada vez aumente más el sentimiento de independencia en Cataluña.

 

Por mucho que el Govern recurra al argumento del “derecho a decidir”, lo cierto es que según recoge la ONU, son tres los supuestos universales: situación colonial, ocupación militar y apartheid. Queda claro que en Cataluña no se vive ninguna de las situaciones mencionadas, por ello los líderes políticos proclives a la independencia mienten a sus conciudadanos.

 

La situación que vivimos en Cataluña es inaceptable, el marco legal se ha dinamitado, la ley debe cumplirse y el Govern debe reflexionar y dar marcha atrás. Ello no exime de responsabilidades al Gobierno de España, de cuya situación pretende obtener rédito electoral.

 

Ambos buscan la confrontación, el choque de trenes, sin importarles la ciudadanía. Artur Mas, que no ha destacado precisamente por su fervor independentista, ha tratado de ocultar bajo la estelada la corrupción de su partido político y los recortes perpretados desde su llegada al Govern en 2010. Por su parte Mariano Rajoy también busca sacar su propio beneficio, con un partido político que durante años se ha estado financiando ilegalmente y donde día tras día se evidencia la corrupción sistémica en las filas populares.

 

El caso catalán ha acaparado los medios y noticias tan relevantes como la imputación de Alberto Ruiz- Gallardón o la de la tesorera nacional del PP y el número dos de Barberá por la financiación irregular del partido en Valencia.

 

Volviendo a la situación catalana, no se puede recurrir constantemente al pacto constitucional, los tiempos cambian. Recordemos que más del 60% de las personas en edad de votar no pudo hacerlo en 1978, cuando tuvo lugar el referéndum constitucional.

 

Frente al inmovilismo al que nos ha tenido sometido Rajoy desde su llegada a Moncloa, hacen falta propuestas valientes que solventen el conflicto que vivimos. La solución pasa por la vía política, las diferentes formaciones políticas deben reunirse, dialogar, negociar y pactar pensando en el bien común, en la ciudadanía. No se puede recurrir a la vía judicial para solventar un problema político.

 

Puigdemont y Rajoy deben olvidarse de su imparable caída electoral, de sus intereses partidistas. Envolverse en la bandera no es la solución, hace falta política en mayúsculas, mucho diálogo. Ha llegado la hora de sentarse y con responsabilidad y tranquilidad iniciar el proceso de reforma de la Constitución. Nuestra Carta Magna cumplirá 40 años el próximo año, el paso inexorable del tiempo ha hecho que sea imprescindible.

 

Durante 40 años pocos han sido los cambios que en ella se han efectuado, todos recordaremos la modificación del artículo 135 en 2011 y la polémica y consecuencias que

ello conllevó. ¿Por qué generan tanto rechazo y reparo las consultas a la ciudadanía? Hace falta abordar la cuestión territorial, que entre otros, daría solución al conflicto presente en Cataluña.

 

Un Estado Federal, dejando bien detalladas y clarificadas las competencias, así como la reforma del Senado, que haga de la cámara alta una institución útil para la ciudadanía, convirtiéndose en una verdadera cámara de representación territorial. Igualmente, es necesario fijar un sistema de financiación donde prime la solidaridad. Una vez solventado el problema que ahora nos atañe, hará falta revisar cuestiones como la corona, derechos sociales y dotar a la ciudadanía de mayores herramientas emocráticas entre otras.

 

La cuestionable consulta del próximo 1 de Octubre parece ya inevitable, pese a su patente ilegalidad. El Gobierno de España ha demostrado su ineptitud con la gestión que está llevando a cabo, valiéndose de la ley para demostrar su fuerza. Mariano Rajoy ha optado por la vía jurídica frente a la política. Por su parte el gobierno catalán ha dado un golpe a la legalidad, saltándose todos los cauces legales y vulnerando todos los derechos con el fin de aprobar su consulta.

 

Produce tristeza ver a las fuerzas policiales entrar en las sedes de los partidos políticos en busca de carteles, observar cómo se realizan detenciones a dirigentes políticos. Asimismo, es irritante observar cómo determinados líderes políticos buscan la confrontación entre sus ciudadanos, tratando de posicionarlos en bandos. Durante estos últimos días se ha visto cómo se agrede, amenaza, increpa e insulta a concejales y alcaldes que no están a favor de este sinsentido.

 

Hace falta responsabilidad, mesura, frescura e integración frente al rupturismo, frente al callejón sin salida que unos pocos pretenden llevarnos. Debemos de ser conscientes que el odio y la represión no solventan los problemas.

 

“El nacionalismo es hambre de poder atemperada por el autoengaño”, George Orwell.

 

Jorge García Cuesta es politólogo.

 

Comentarios

  • Francisco Jones
    26/09/2017 - 13:08

    Le dejo un párrafo de un discurso de JFK cuando mandó a la guardia nacional a hacer cumplir las leyes raciales en los estados sureños "Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos”. 👍

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  • Francisco Javier Sánchez
    24/09/2017 - 17:29

    Yo creo que una reforma en la constitución sería lo conveniente , sobre la ley electoral , sobre como se gobierna , el ciudadano de una autonomía tiene que elegir a sus candidatos , no a dedo que es lo que pasa en España , el candidato elegido elige su lista a dedo, sobre el poder judicial , que el poder judicial sea independiente sobre las autonomías claro votada por el pueblo Español en referéndum .

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  • Francisco Javier Sánchez
    24/09/2017 - 11:38

    Primeramente el referéndum es ilegal no esta en la constitución española el articulo 92 .1 de la constitución dice las decisiones políticas de especial transcendencia podrá ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos . Se refiere un referéndum de todos ciudadanos no de una comunidad autónoma . El parlamento Catalán esta incumpliendo la ley , En España debería haber libertad política colectiva que el ciudadano vote a su candidato .

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