03/09/2017 - 10:18

Chavela en el Galdós

Marisol Ayala

Marisol Ayala

“No mires al pasado, mira al frente”, esa más o menos es la frase que da inicio el documental “Chavela”, retrato de su vida intensa, valiente, digna, tierna y especialmente dura. Un admirador de La Vargas me alertó sabiendo como sabe que fue y siempre será una de mis debilidades.

 

Hay que ver cómo son las cabezas, al menos la mía; viendo el documental, emocionada y rabiosa, la sentí tan cercana, tan directa, tan pícara que de pronto aquellas manos rudas, aquellos ojos grisáceos, aquel pelo fuerte y cano, aquel poderío me llevó a una noche que tenía completamente olvidada.

 

Les cuento. Cuando en el documental relatan cómo a la gran Chavela joven, guapa y seductora su Méjico natal la despreció por ser “mala mujer”, es decir, lesbiana, alcohólica, una descarada que seducía a las mujeres de los Ministros que se rendían a sus encantos, casi nada para la época en un Méjico tan grandioso como machista, también contaron que a La Vargas no la contrataban en Méjico; la misma sociedad dejaba desierta las butacas desde que se anunciaba una de sus actuaciones.

 

La primera vez que Chavela cantó en un teatro fue en Paris si la memora no me falla. Y fue ahí, en ese punto cuando de pronto recordé conmovida una noche de octubre de 1993 en el Teatro Pérez Galdós. Ella actuaba en los actos de Iberoamérica 93 y sin saber apenas de su historia, de su leyenda, fui a cubrir el recital. Ni el Pérez Galdós era el de hoy ni yo soy la de ayer.

 

Vi la actuación detrás del escenario donde minutos antes sus músicos reían, repasaban y afinaban. La escuché del brazo de Pepe Dámaso que entró en el camerino y me presentó. La estaban maquillando. Ya se escuchaba el murmullo del teatro llenó. Ella miraba y reía. Me llamó la atención ver un nutrido grupo de admiradores que le dieron la bienvenida en la trasera del Pérez Galdós. Vimos la actuación, yo por primera vez en mi vida, cautivados por ese poderío y sensibilidad. El querido Pepe tal vez lo recuerde o quizás Manolo González que algo tuvo que ver en la presencia de Chavela en Las Palmas. Manolo tenía preparada una cena con un reducido grupo de amigos para agasajarla al terminar su actuación. Me invitó pero no recuerdo haber ido y si estuve fue apenas nada. En fin, lo que daría hoy por una imagen de aquella noche con ella.

 

Momentos mágicos que se nos escapan.

 

Marisol Ayala es periodista. Articulo publicado en su blog.

 

Enviar Comentario