19/02/2017 - 09:54

El pueblo de Ye hace homenaje a Policarpo

Francisco Martel

Francisco Martel

Amigos,  el amigo sacerdote Policarpo Delgado que hace algo más de un año se fue al cielo recibe este domingo 19 muchos aplausos de su pueblo conejero que le da el título de hijo predilecto de Ye a quien vio nacer.

 

Amigo Policarpo, desde TeldeActualidad que tu solías leer, te mando felicitaciones de los amigos que seguimos echándote de menos  uniéndonos a tu familia y a tu pueblo que te pone bien en alto como hijo Predilecto en este domingo 19 de febrero.                                                            

 

 Sí, creo que te marchaste sin permiso recordando aquello  que decían nuestros abuelos: “El hombre propone y Dios dispone…”

Gran sacerdote y amigo conejero, de nuevo te damos gracias por tu corazón grande, por el don de saber ayudarnos a soñar con una Iglesia más cercana y oliendo siempre a misión. Seguro que este domingo, día 19 de febrero, será para tu familia y para tu pueblo de Ye un gran día en el que te darán aplausos porque supiste siempre darnos fuerzas y esperanza para caminar rumbo a la patria del cielo.

 

Desde este espacio de TeldeActualidad felicito al Ayuntamiento de Haría por nombrarte Hijo predilecto, felicitando a tu madre Enedina, ya con 90 años, y a tus dos hermanos: Manolo y María Dolores. Sí, con gusto digo hoy a los amigos lectores que tú sí que sabías tener siempre un carisma grande para llevar la vida, cosa que nos falta todavía a muchos sacerdotes.

 

 Amigo Policarpo,  gracias por tu gran corazón sin arritmias de envidias y de celos. De nuevo te doy gracias por tu cercanía y por haber sido un buen pastor teniendo siempre unos minutos para todo el que te necesitaba, especialmente los más pobres. Gran amigo, hombre atleta de fe, sabio en teología y profesor de muchos sacerdotes, gracias por llevar dentro de tu vida el carisma de los focolares, de la gran obra de María, la de Chiara Lubic.

 

Amigo Policarpo, gracias porque tú con el amigo Santiago Pérez fueron los dos curas que me empujaron a ir a la misión de Brasil por algunos años. Sí, te confieso que no me olvidaré nunca de aquella vez que vine del Brasil algo tocado en salud y me dijiste sonriendo: “Paco, no te preocupes por la salud, vete con aquella gente que lo tuyo caminará bien con unas pastillas de los médicos”. Amigo como pocos, gracias porque eras siempre hombre de humor y de esperanza como deberían ser hoy todos los curas que trabajan en nuestra diócesis.

 

Buen amigo teólogo y humanista, Pídele a Dios para que todos llevemos unos buenos marcapasos y unos stens divinos para ser más  eficaces en lo que hacemos  y más humanos en la siembra del evangelio.

 

Francisco Martel es sacerdote y párroco.

 

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