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martes, 29 de julio de 2014Última actualización: 22:46Director: Carmelo J. OjedaISSN 1885-5636Año 9 nº 3449Establecer como Página de inicio
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OPINIÓN -20/03/2012 - Actualizada a las 08:29
Colaboración
A por los sindicatos
Antonio Morales Méndez

Los recortes al Estado de bienestar y al Estado de derecho realizados hasta el momento no les parecen suficientes. Han decidido que el sometimiento de la política, de las instituciones y la democracia al capitalismo más duro no puede pararse hasta alcanzar la libertad de mercado total que proclama el neoliberalismo. La reforma laboral recién aprobada, que garantiza el despido fácil y barato y que restringe los derechos colectivos de los trabajadores, no es sino un pequeño paso que tendrá que complementarse con nuevas medidas… Están entusiasmados y crecidos con las últimas decisiones adoptadas
 
. Pero piden más. Todo les parece poco y no pararán hasta dejar sin contenido el gobierno de lo público, hasta hacer de los trabajadores un mero instrumento de producción con los derechos disminuidos al máximo. El análisis que estoy haciendo, tan a vuela pluma, puede parecer una caricatura de los hechos, pero es la triste y dura realidad.
 
Por eso el presidente de Mercadona, Joan Roig, miembro del selecto grupo de empresarios españoles del Consejo de Competitividad, no ha tenido ningún pudor (los medios más a la derecha lo llaman sensatez) en pedir hace unos días que se amplíe la reforma laboral para “desincentivar el paro”, que tenemos que trabajar como chinos, es decir, como los chinos de China, aquí y en Pekín: de sol a sol, con sueldos bajísimos, viviendo hacinados para poder pagar un piso, sin vacaciones y sin derechos laborales. Y también, según el conspicuo empresario, debemos dejar de derrochar en esas tonterías de la sanidad pública y la educación, entre otras cosas. Es más o menos lo que vino a decir el director de Ford España por las mismas fechas: los españoles tienen muchas vacaciones y tienen que mirarse en el espejo de los japoneses. No dice que los japoneses trabajan hasta 70 horas a la semana en muchos casos y que mueren por miles cada año por karoshi o sobrecarga de trabajo. Por lo visto, no hay más alternativa que producir y consumir hasta la extenuación.
 
Por eso Joan Rosell acaba de afirmar que las prestaciones de desempleo son muy generosas y que no pueden ser para siempre, que el derecho a la huelga debe ser revisado y que se debe retirar la ayuda a los que rechacen por primera vez un puesto de trabajo, “aunque sea en Laponia”, como afirmó José Luis Feito que también demandó parar a empleados públicos para pagar a los proveedores y crear puestos de trabajo, en una clara maniobra de enfrentamiento de los trabajadores y trabajadoras de esta país.
 
Es lo mismo que dijo el pasado lunes Dolores de Cospedal: “En España hay que trabajar más horas manteniendo los sueldos” y, además, la responsabilidad de un Gobierno en un país con más de cinco millones de parados no puede ser otra que “hacer reformas” y los trabajadores deben aceptar en silencio menos salarios, menos derechos laborales, menos vacaciones, más horas de trabajo, más precarización, más empobrecimiento, más exclusión social… Y van haciendo calar la idea de estamos en un país de gandules, que la gente no quiere trabajar, que estamos rodeados de irresponsables que quieren vivir por encima de sus posibilidades; que son los hombres y mujeres de este país los culpables del paro, de la frustración de los jóvenes, de los millones de pobres, del aumento de las desigualdades sociales…
 
Y claro, para poner en marcha todas estas políticas de reformas y ajustes sobran los sindicatos. No hay ningún tipo de dudas que están siguiendo a pie juntillas las prácticas de Margaret Thatcher: “Consideramos que estando en la lucha de clases, teníamos que declararles la guerra (…) Siempre tenemos que ponernos a salvo del enemigo interior (trabajadores y sindicatos) mucho más peligroso y difícil de batir y nocivo para la libertad”. Su estrategia es que hay que revisar, por tanto, el derecho a la huelga, como ha anunciado la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, y desprestigiar a los sindicatos hasta el infinito, lo que tienen también en buena parte conseguido por las campañas continuas de menoscabo a las que son sometidos.
 
El vilipendio a los sindicatos viene de lejos: en la huelga general que convocaron contra el Gobierno socialista en septiembre de 2010, la prensa más conservadora -El Mundo, La Razón, ABC, La Gaceta…- no dudó en compararlos con grupos terroristas, en pedir su ilegalización, y el encarcelamiento de sus lideres. Y en esta ocasión, cuando se anuncia otra huelga general, vuelven a poner toda la carne en el asador, esta vez con una complicidad más directa del PP, e insisten en demonizarlos y machacarlos con los latiguillos de los abusos de liberados, los sindicalistas banqueros, los cursos de formación, los millones que reciben para su financiación de los gobiernos de turno, la complicidad y la culpabilidad en la existencia de millones de parados, su participación en la negociación de los ERE, su deriva en negocietes, burocratismo, parasitismo, trapisondería y opacidad. Si se mueven ahora –dicen- es porque la reforma laboral les quita poder y dinero.
 
Desde luego, no voy a dejar de reconocer la existencia de determinadas prácticas sindicales absolutamente censurables. De su complicidad con la socialdemocracia, pasiva ante los embates de los mercados; de su voracidad e insaciabilidad en la administración pública frente a políticos débiles, creando enormes diferencias con el resto de los trabajadores; de su aceptación de la rutina; de haber hecho dejación de su obligación de crear un proyecto social alternativo… Pero no han cometido más errores que los partidos políticos, que los empresarios, que los medios de comunicación…, todos ellos, como los sindicatos, imprescindibles en un Estado de derecho, en esta democracia de mínimos que nos va quedando.
 
Los sindicatos están obligados -como los partidos, como los empresarios, como los medios de comunicación-, a hacer una autocrítica, pero nadie puede dudar de que son absolutamente necesarios para la defensa de los trabajadores ni de su total legitimación para ponerse a la vanguardia de la defensa de los derechos laborales, de sueldos dignos, de las pensiones, de las jubilaciones, de los derechos fundamentales, de las garantías constitucionales, de la soberanía de la política frente a los mercados y de la democracia.
 
En esas están y no podemos dejarlos solos. Han convocado una huelga general y su fracaso supondría la aceptación de los sacrificios y la pérdida de libertades que se nos impone. Es verdad que las encuestas nos hablan de que la ciudadanía recela de los sindicatos y de las manifestaciones y huelgas, pero habría que vencer a las opiniones creadas interesadamente (las que nos venden la reforma como un atisbo de luz frente al inmovilismo del PSOE), la apatía y el miedo. No se trata sólo de salir a la calle para protestar. Se trata de reclamar pacíficamente, como avala nuestra Constitución, un proyecto de futuro distinto. De hacer oír, al unísono, millones de voces que reclaman la ruptura de la dependencia de la política ante los mercados. Y que no se nos olvide que como decía Thomas Jefferson “cuando los ciudadanos temen al Gobierno tenemos una dictadura; cuando el Gobierno teme a los ciudadanos, tenemos libertad”.
  
Antonio Morales Méndez es alcalde de Agüimes.
Comentarios de este artículo
Enviado el 23/03/2012 a las 12:30
Los que no sirven para nada son el 99 % de los asesores contratados y excandalosamente bien remunerados, empezando por el asesor del concejal de parques y jardines, que ni siquiera aparece por el ayuntamiento y que todavia y a pesar de llevar ya para diez meses, los ciudadanos que no subditos, continuamos esperando, por las aportaciones para con este zarandeado ayuntamiento de todos estos iluminados, que simplemente se limitaran a dejar pasar el tiempo y a cobrar que son dos dias y esto es lo que ocurre, por eso esta gente del tema TRABAJO, pues ni idea, no tienen ni idea de echo si no es porque los enchufan en un ayuntamiento les seria IMPOSIBLE entrar en cualquier empresa de caracter privado y esto lo saben hasta los barriguillas agradecidas, ¡¡que verguenza!!.....y a todo esto el gobierno de la alcaldesa feliz y los coordinadores, tenientes y lo que haga falta, caen en la trampa una vez mas de NC y rectifican (una vez mas) para volver a hacer la fiesta en la remozada plaza, en una muestra mas del desprecio que este tripartito muestra a los vecinos de Jinamar y por cierto que mas quisieran en Telde tener a un politico de la talla del señor Morales y mi apoyo a los sindicatos, bye
Comentario enviado por Latiguillo Black
Enviado el 21/03/2012 a las 23:53
Esos sindicatos que no sirven para nada,que nos cuestan un ojo de la cara a todos los españoles...que credibilidad tienen?A quien defienden? Que me dice de los que cobrando la prestacion por desempleo trabajan en la economía sumergida? Mire...el Estado de Bienestar no se lo cree nadie,hemos estado viviendo como ricos cuando no lo somos,hemos fomentado un país de camareros y obrero y así nos ha ido. Por favor,vuelva a la realidad
Comentario enviado por Latigo Negro
Enviado el 21/03/2012 a las 18:09
Lean o vean:" Los santos inocentes" de Miguel Delibes.
Comentario enviado por Milana bonita
Enviado el 21/03/2012 a las 17:10
Tantas cosas que hay que no se pueden tolerar y ahora resulta que salen los papistas, demonizando a los sindicatos como si ellos fueran los CULPABLES de la crisis financiera y economica propiciada por la avaricia desmedida de banqueros, promotores inmobiliarios y por supuesto por politicos complices y miserables que miraron para otro lado, en vez de estar vigilante ( BANCOS CENTRALES) Y APLICAR LOS MECANISMOS NECESARIOS PARA CONTROLAR LOS DESMADRES DE ESTOS ANGELITOS Y BASTANTE TENEMOS YA LOS TRABAJADORES CON VIVIR ACOJONADOS Y PREOCUPADOS PARA QUE ENCIMA SALGAN CORIFEAS/OS APLAUDIENDO LAS MEDIDAS DE ESTOS ABUSADORES, hombre supongo que dentro de los sindicatos se encuentra uno de todo, como en botica, ya te digo.
Comentario enviado por Los trabajadores estamos en lucha y necesitamos apoyos.
Enviado el 21/03/2012 a las 10:42
Todos los extremos son malos, y está claro que tarde o temprano esto tenía que pasar, se le ha dado mucho poder al Sindicato y han terminando hundiendo a las empresas que daban trabajo a sus afiliados, flaco favor han hecho a estos. Por otro lado, es más que notorio que la inmensa mayoría de los parados que cobran, además están en la economía sumergida, y esto no se puede tolerar por más tiempo.
Comentario enviado por Demagogia
Enviado el 21/03/2012 a las 10:11
Estoy deacuerdo con Sensi, ya no creemos en los sindicatos que nos han vendido, ya no creemos en los politicos cantamañanas, corruptos, mentirosos y yo en particular tampoco creo en este sistema, en esta democracia en la que solo se nos pide la opinión para votar cada cuatro años a unos partidos con listas cerradas, un sistema que no hace un referendum para algo tan vital como es una reforma laboral.
Comentario enviado por Una farsa
Enviado el 21/03/2012 a las 07:36
Sensi no has entendido nada, lee mas despacito.
Comentario enviado por Sensatez
Enviado el 20/03/2012 a las 21:21
No pude ni terminarlo de leer, menuda demagogia barata !! Lo que pasa sr. es que el pueblo ya no cree en ustedes: los políticos, los sindicatos. Lo que queremos es un estado del bienestar pero del trabajo, si usted quiere otro estado del bienestar páguelo usted, pero claro usted lo paga con mi dinero. Porque para pagar el estado del bienestar que ustedes quieren, los demagogos, hay que ir a los mercados a pedir dinero, y gracias también a la gran gestión de nuestro políticos y funcionarios. Sean serios por favor.
Comentario enviado por Sensi
Enviado el 20/03/2012 a las 19:02
Me gusta mucho más esta reflexión a "vuela pluma" en relación a los sindicatos. Jamás los sindicatos han sido tan apaleados, jaleados y ultrajados por la ultraderecha durante la última etapa del psoe o como ahora, como para calar en las conciencias de las clases medias nacidas de aquellas luchas sindicales y cotidianas de hace treinta y tantos años. De ahí que con independencia que de haya que criticar a deteminados cuadros orgánicos sindicales que sólo realizan de gestorías desde hace una década aproximadamente, no se puede olvidar que el Sindicato es la única herramienta que tienen los trabajadores para defender sus intereses y para terminar decirle que los cuadros orgánicos sindicales los eligen sus afiliados y no las cúpulas políticas o patronales. Por todo ello hoy me parece mucho más objetiva su posición en relación a las críticas que viene realizando pues el único enemigo de la sociedad y de los partidos progresistas son los capataces del capitalismo, la ultraderecha y quienes se ofrecen a apoyar a esos capataces. Grave, muy grave es que un simple trabajador vote hacia un partido conservador o utraconservador como ha ocurrido por la falta de visión de la propia izquierda.
Comentario enviado por camelot
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