04/04/2010 - 07:56

Naufragios en la costa de Telde (IX): El 'Kinghoru'

Rafael Sánchez Valerón

Naufragios en la costa de Telde (IX): El 'Kinghoru'
La Bahíade Gando, a principios del siglo XX (Foto Archivo Fedac)
Rafael Sánchez Valerón
De todos los accidentes marítimos registrados en aguas de Gando, que son los que ocupan la serie que se relata, tan solo el del Kinghoru no tiene ninguna relación con la baja de Gando, al menos de manera directa, que conozcamos; si bien, el suceso se produjo a pocas millas de su situación y no sabemos si de manera indirecta pudo tener influencia en los acontecimientos que lo llevaron a quedar embarrancado en una playa.
 
Según las fuentes consultadas tampoco se produjo en la costa de Telde si nos atenemos a que varó en una playa frente a los almacenes de empaquetado de tomates de Fyffes; considerando que los únicos almacenes de dicha Casa exportadora que conocemos en la zona (actualmente Bonny) se encuentran en el barrio de Las Majoreras del término municipal de Ingenio, a pocos kilómetros de la costa, podemos suponer que pudo haber sido una pequeña cala entre la torre de Gando y la playa del Burrero, sin que esta conclusión pueda constituir una premisa histórica.

Kinghoru
El Kinghoru era un barco de vapor (algunas fuentes indican que era holandés y otras inglés) de 6.500 toneladas de registro. Procedía de Port Natal en el sur de África, con un cargamento de hierro viejo con destino a Inglaterra.

El accidente
El 8 de Mayo de 1924 a las diez de la noche el vapor Kinghoru embarrancó en un lecho de arena, en el interior de la bahía de Gando, frente a los almacenes que en aquel litoral poseían los señores “Fyffes Limited”. En el lugar donde encalló había una profundidad de 29 pies en la pleamar.

Desde el barco se mandaron radios que se recibieron en el puerto de la Luz, demandando auxilio, a causa de haber encallado en las playas del sur de Gran Canaria. A los pocos momentos de recibirse esta noticia salieron varios remolcadores con rumbo al lugar del suceso, y al amanecer zarparon con el mismo destino los vapores interinsulares Viera y Clavijo y León y Castillo, el vaporcito Esperanto y el remolcador Oceánica. Al mediodía y cuando el mar se hallaba más alto, uno de los vapores que acudió en auxilio del buque holandés, tiró del mismo, tratando de remolcarle, siendo inútil el intento.

En vista de la ineficacia de la operación, regresaron a las seis de la tarde al Puerto. Posteriormente en los vapores que fueron a Gando se procedió a descargar en parte el vapor, a fin de intentar ponerlo a flote.
 
El Capitán manifestó que el penetrar en la bahía de Gando fue debido a confundir ésta con el Puerto de la Luz.
En el movimiento de buques correspondiente al día 17 de Mayo se reseña que el Kinghoru siguió viaje para Glasgow.

Port Nicholson
Cuatro meses después de haber embarrancado el Kinghoru se produjo un accidente similar en los “bajos de la Isleta”, que aunque nada tiene que ver con las aguas de Gando, lo comentamos en la medida, que, si bien el Kinghoru fue desembarrancado y llevado a Las Palmas, con el Port Nicholson ocurrió al revés, pues se proyectó embarrancarlo en Gando para evitar una posible explosión debido a la carga de dinamita que llevaba y que pudo haber provocado una gran tragedia en la población capitalina.

El Port Nicholson era un vapor Inglés que con carga general y 16 pasajeros se dirigía al puerto de la Luz, consignado a la Compañía Carbonera de Las Palmas, cuando al acercarse temerariamente a la costa encalló en los bajos de la Isleta en la llamada punta de la Esfinge un miércoles 22 de Octubre de 1924, siendo aproximadamente las siete y media de la noche, abriéndosele una vía de agua en la cámara de calderas, por lo que tuvieron que apagarla, quedando el vapor al garete. Inmediatamente pidieron auxilio con petardos de señales cuyas detonaciones se sintieron en el puerto de la Luz saliendo seguidamente el remolcador Arinaga, al que siguieron poco después los remolcadores Gran Canaria, Gando y Las Palmas, dispuestos a prestar los auxilios necesarios. En el remolcador Gando embarcaron el celador del puerto y el práctico.
 
En las falúas de los prácticos, representantes de la casa consignataria, el ayudante y jefe de marina, el vicecónsul inglés, y otros, salieron para el lugar del siniestro, para tratar de salvar al personal en caso que fuera necesario. Poco después llegó al muelle de Santa Catalina un bote salvavidas del Port Nicholson, en el que venían algunos pasajeros y parte de la tripulación con un oficial del barco. Entre ellos se encontraban dos heridos y una señora enferma de pulmonía que fue atendida primeramente en la caseta de los prácticos. Los heridos y enferma pasaron al Hospital Inglés, conducidos por la ambulancia de la Cruz Roja, y los demás fueron instalados en el Hotel Rayo. Más tarde en falúas y remolcadores fueron llegando a tierra los restantes pasajeros que fueron instalados en el mismo hotel.

Los remolcadores procedieron a remolcar al buque siniestrado, conduciéndolo al interior de la bahía donde debía ser varado. Cuando se encontraban frente al Hotel Metropol, el práctico que dirigía la operación recibió aviso de la Comandancia de Marina, para que tratara da conducir el barco a la bahía de Gando para ser allí varado, manifestando el capitán que no creía que fuera posible llegar allí por la cantidad de agua que iba haciendo, acordándose entonces, que fuera varado en la playa que existe frente al Hotel Metropol, operación que se hizo felizmente en la llamada por entonces playa de Santa Catalina. A bordo quedaron el capitán y gran parte de la tripulación, pues una vez varado no corría el barco peligro alguno.

El lunes, 3 de Noviembre se llevaron a cabo los trabajos para poner a flote el vapor "Port Nicholson", La casa de salvamento de Gibraltar había hecho una perfecta instalación, utilizando unas bombas poderosísimas para extraer el agua que había invadido las bodegas centrales del buque, pudiendo taponar con cemento las averías sufridas. Los remolcadores de Gibraltar y de la Compañía Oceánica del puerto pusieron el buque a flote, llevándolo al muelle rompeolas, suspendiéndose la operación para continuar al día siguiente el taponamiento de dichas averías. La operación la presenció numerosísimo y curioso público desde la playa, muelle y azoteas.

Previo informe de una comisión de técnicos, la Autoridad de Marina ordenó el cargamento de las 500 toneladas de dinamita que llevaba a bordo siendo descargada en gabarras, las que deberían ser fondeadas en la bahía de Gando, donde reembarcarían en un vapor de la misma compañía.

Noticias posteriores indicaban que tan pronto estuviera en condiciones el buque y se dictaminara favorablemente el pleito de la Compañía de Seguros “Lloyd”, la dinamita volvería a cargarse, continuando su viaje para Australia.

Después del paréntesis del Kinghoru y Port Nicholson continuaremos la próxima semana, en orden cronológico, con los naufragios en la baja de Gando correspondiendo el turno a un ballenero alemán en plena Guerra Civil Española. 

Rafael Sánchez Valerón es maestro y cronista oficial de Ingenio.