18/09/2014 - 20:36

El político Luis Antúnez se pasea por Melenara

Un calle del barrio costero recuerda al grancanario que fue Gobernador Civil de Orense, Córdoba, Lérida y Barcelona

Luis A. López Sosa

El político Luis Antúnez se pasea por Melenara
Calle Luis Antúnez (Foto Luis A. López Sosa)
Luis A. López Sosa
Nuestro paseo de hoy lo hacemos por el barrio de Melenara, donde vamos en busca de la calle Luis Antúnez, encontrando su inicio en la calle Luis Morote, desde donde parte con orientación Sur-Norte y, tras recorrer unos 220 metros, va a finalizar en la calle Papa Juan XXIII. Al Poniente linda con la calle Bergantín y al Naciente lo hace con la calle Luis Millares.
 
Esta nominación la encontramos por primera vez en el censo de población referido al 31 de diciembre de 1965, pasando desde entonces a conformar el callejero municipal del distrito 6º, sección 3ª, del Censo Municipal de Habitantes y Edificios.
 
En las nominaciones de los viales del sector se observa analogía entre las mismas, dado que en su mayoría se refieren a personajes de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
 
Sinopsis de la nominación 
Luis Antúnez Monzón, nació en Las Palmas de Gran Canaria en el año 1845, fue uno de los políticos canarios más destacados en la época comprendida entre el final del siglo XIX y principios del siglo XX.
 
De origen modesto y de gran personalidad, su valía y su trabajo le permitieron llegar a ser, Gobernador Civil de Orense, Córdoba, Lérida y Barcelona, donde demostró su recta forma de proceder y la facilidad con que se captaba la consideración y el afecto de todas las clases sociales.
 
Fue quien con más fuerza apoyó al Alcalde de Barcelona Sr. Rius y Taulet en el embellecimiento de la gran capital española del Mediterráneo.
 
Accidentalmente desempeñó también el Gobierno Civil de Madrid. Fue promotor de empresas importantes que le proporcionaron gran beneficio personal, cosa que se reflejó en el progreso de Las Palmas de Gran Canaria, pues fue Don Luis Antúnez quien estableció el primer tranvía de vapor entre Las Palmas de Gran Canaria y el Puerto, que luego más tarde, el Banco de Castilla transformó en eléctrico.
 
El tranvía de vapor había sido inaugurado el 1 de octubre de 1880, con un recorrido que iba desde la calle Carnicería (hoy Mendizabal) hasta el Puerto de La Luz, pasando por las calles de Triana y León y Castillo.
 
Tanto Barcelona como Las Palmas de Gran Canaria, le deben legados importantes.
 
Legó una cantidad de dinero considerable para construir la Iglesia de Nuestra Señora del Pino, en el barrio de Santa Catalina, de Las Palmas de Gran Canaria, llamada así en memoria de su madre, que está enterrada en una cripta subterránea, a la derecha del alta mayor.
 
Allí también reposan sus restos y los de su familia. Entre las fundaciones que merecen destacarse, por su decidido amor a la cultura y a la patria, están las Escuelas de su nombre en el barrio de las Alcaravaneras y su notable contribución al Asilo de San José, ubicado en la calle padre Cueto.
 
El día 29 de diciembre de 1915, fallece en Barcelona, cuando contaba la edad de 98 años, pasando a los anales de la historia de nuestras islas, como un hombre perteneciente a ese grupo de hijos de la tierra que vivieron pendientes de la prosperidad de la “patria chica”.
 
Toponimia del lugar
Melenara, es una toponímia aborigen prehispánica, que nos habla de la existencia de un pequeño poblado de marinos en aquella sociedad isleña, que se encontraron los europeos en sus diferentes desembarcos en nuestras costas, como también los hubieron en la zona de Taliarte, según el testimonio abandonado y expoliado de los vestigios arqueológicos allí encontrados.
 
Melenara siempre fue una playa de pescadores, fue puerto de embarque y también lugar de veraneo.
 
Desde las primeras noticias que se tienen de Melenara, siempre ha habido unas referencias a la profesión de sus hombres, la pesca y la forma de vivir entorno a la misma. De sus aguas sacaron siempre el sustento de sus familias creando y desarrollando las vidas de sus componentes, y algunos incluso dejando sus vidas en el mar, como si de un justiprecio se tratara. Tenemos el testimonio de muchas familias con las que tenemos la suerte de compartir amistad (los Compalunes, los Guedes, los Aguiar, etc.)
 
También en sus aguas se vivieron heroicos episodios bélicos de resistencia a los piratas y bucaneros que intentaron el pillaje de nuestras costas durante gran parte del siglo XVII. Con anterioridad también, la Playa de Melenara fue escenario de sangrientas defensas de los aborígenes prehispánicos en diferentes intentos de desembarco de expediciones invasoras que pretendían la conquista de la isla, habida cuenta del remanso que ofrece su bahía.
 
Melenara fue puerto de embarque y desembarque de mercancías y de esclavos, cuando desde finales del siglo XV se impuso el comercio de la caña de azúcar y se hacía necesario enviar a los mercados europeos la producción o traer desde el continente africano, generalmente de Guinea Ecuatorial, la mano de obra de hombres de raza negra, en calidad de esclavos para trabajar en el cultivo y proceso industrial de las cañas mies. Le siguieron otros ciclos agrícolas como los de la vid y sus excelentes caldos, posteriormente el ciclo del plátano y también el del tomate, pero en las primeras décadas del siglo XX, un fuerte temporal destrozó el muelle y perdió el uso de embarcadero al no reunir las condiciones idóneas cediendo su hegemonía al Puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria.
 
Fue también Melenara, lugar de veraneo de las familias pudientes y acomodadas de la Ciudad de Telde y de otras tantas que nos visitaban en la temporada veraniega. En los inicios del siglo XX, la evolución social que se vivía en Telde, propició que otras familias más humildes pudieran veranear o disfrutar de un día de playa en Melenara, en las casetas de madera que se elevaban sobre tubos de hormigón, bajo las cuales pasaba el agua en la pleamar de los rebozos.
 
Hoy Melenara, ha sufrido todo un proceso renovador urbanístico y son muchas las edificaciones de apartamentos que sirven de segunda vivienda o de residencia habitual, para muchos teldenses que se permiten este lujo por la proximidad y comodidad de los transportes y la evolución de la vida laboral que así lo posibilita, llegándose a convertir aquella pequeña barriada de casetas de madera o de piedra y cal en una pujante urbe, dotada de todos los servicios sociales y comerciales propios para el cómodo buen vivir.
 
Efemérides 
Un día tal como hoy, hace ahora mismo 264, es decir el 18 de septiembre de 1750, nace en La Orotava (Santa Cruz de Tenerife), el escritor español Tomás de Iriarte. Fue junto con Félix María de Samaniego uno de los fabulistas más importantes del siglo XVIII. Sobrino del académico Juan de Iriarte, a los trece años se trasladó a Madrid para vivir con su tío, lo que le permitió adquirir una sólida educación. Sucedió a su pariente como traductor de la Secretaría de Estado y ocupó el cargo de archivero del Consejo de Guerra. Su figura destacó en los ambientes literarios y sociales. Frecuentó asiduamente la tertulia de la Fonda de San Sebastián donde trabó amistad con Cadalso y Nicolás Fernández de Moratín.
 
Agudo crítico y gran polemista, mantuvo constantes disputas con Ramón de la Cruz, Forner y Samaniego. La fama le llegó con la publicación de la obra satírica “Los literatos en cuaresma” (1773), imprescindible para conocer a los escritores neoclásicos españoles. En 1777 tradujo en verso el Arte poética de Horacio. Trabajo tan elogiado como controvertido fue el poema didáctico “La música” (1779), traducido a varios idiomas. Su mayor popularidad se debió a las “Fábulas literarias” (1782), publicadas un año más tarde que las de Samaniego, donde reunió una serie de poemas satíricos y moralizantes que encierran muchas veces una burla feroz de sus coetáneos. Falleció en Madrid en el mes de septiembre de 1791.
 
Hoy precisamente se cumplen 2 años, del 18 de septiembre de 2012, fallece el político Santiago José Carrillo Solares, en su casa mientras dormía una siesta y debido a una insuficiencia cardíaca, según informó su familia, pocos meses después de que llegara a ser ingresado en un hospital madrileño por problemas de riego sanguíneo. Unas 25.000 personas despidieron a Santiago Carrillo en su capilla ardiente en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO, sepelio que tuvo lugar el miércoles 19 de septiembre desde las 10 horas. En su funeral se hicieron presentes personajes de la dirigencia política española como el rey Juan Carlos I y Soraya Sáenz de Santamaría, en representación del partido gobernante. El Rey señaló a la prensa que: «fue [Carrillo] una persona fundamental para la Transición y la Democracia y muy querido».
 
Santiago José Carrillo había nacido en Gijón el día 18 de enero de 1915 fue una de las figuras claves en el comunismo español desde la Segunda República Española hasta el final de la Transición. Fue secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde 1960 hasta 1982. Combatió en la Guerra Civil Española y fue una figura relevante de la oposición al franquismo y de la Transición Española. Su figura durante los episodios de la defensa de Madrid, se ve inmersa en la posible responsabilidad del fusilamiento de presos civiles y militares, entre 2.396 y 5.000 personas, que fueron enterrados en fosas comunes.
 
Ahora, mientras paseo por la Playa de Melenara, me invaden sentimientos de repulsa, de rabia, de impotencia y de decepción, al contemplar los diversos destrozos que las mareas han ocasionado meses atrás, tanto en el muelle como en la propia zona de baño y, la pasividad de las Autoridades Municipales propician que una hermosa playa como la nuestra, cómoda para el baño, se encuentre ahora con piedras y riscos en la orilla, así como, en los primeros metros de entrada al agua.
 
La arena no ha sido repuesta o volteada desde la zona de atrás donde el excedente impide caminar normalmente. Puede que sea la labor de un solo tractor, de los que posee el Patrimonio Municipal para servicio de la ciudadanía y que algún lumbrera ha decidido no emplearlo en tales menesteres en favor del bien común.
 
Aunque sé muy bien que en los sueños comienzan las propias responsabilidades, me siento culpable de haber soñado con la honestidad de los que tienen la obligación de atender esas necesidades, porque para algo están gobernando el municipio y además por ello cobran.
 
Son directrices que nacen desde un estado de derecho y de la propia libertad, la cual supone a la vez otro estadio de responsabilidad, aunque la mayor parte de las personas teman esa tan traída y llevada libertad, aunque la mejor forma de rehuir la responsabilidad sea la que está ahora de moda: “Tengo responsabilidades que atender”, las cuales de existir, no van encaminadas a atender a la colectividad que es quien paga los desaguisados que cometen.
 
Y mientas, se creen estos políticos de pacotilla que son como los actores, muy felices en su poltrona, precisamente porque tienen una gloria sin responsabilidad, aunque aquella sea ficticia y dure lo que el ejercicio de la segunda determine.
 
Me gusta ser hombre, ser persona, porque sé que mi paso por el mundo no es algo predeterminado, preestablecido. Que mi "destino" no es un dato sino algo que necesita ser hecho y de cuya responsabilidad no puedo escapar.
 
En el asistencialismo no hay responsabilidad, no hay decisión, sólo hay gestos que revelan pasividad y "domesticación". Gestos y actitudes. Es esta falta de oportunidad para decidir y para participar responsablemente lo característico del asistencialismo que lleva en sus soluciones una contradicción en cuanto a la vocación del hombre a ser sujeto, y a la democratización fundamental.
 
En “El Pontón”, la escultura de Neptuno muere cada día un poco más, el deterioro de hace varios años ha ido progresando y los responsables de conservar los Bienes del Patrimonio Municipal, no se enteran, no asumen su responsabilidad.
 
Finalmente estamos vendiendo una deplorable imagen de nuestra playa, a la que seguramente este año le concederán por méritos propios la “Bandera Negra” y no esa “Bandera Azul” de la que tanto se han ufanado nuestros políticos, cual si fueran méritos propios, pues bien…ahora también tienen la responsabilidad y la culpabilidad propia. El que está para las verdes también ha de estar para las maduras.
 
Decidimos seguir nuestra andadura, nos echamos la gena a la espalda después de guardar en ella todo lo positivo que hayamos podido tratar hoy, aunque se me cuele parte de la irresponsabilidad de aquellos hacen dejación de ella y, dirigimos nuestros pasos con rumbo hacia el norte, vamos contracorriente, regateado al socaire del marisco, para llegar hasta el Valle de Jinámar, donde visitaremos la calle Luis de la Cerda, saber algo más de este personaje histórico y recrearnos en el lugar de su emplazamiento, pero bueno… eso será en la próxima ocasión, si Dios quiere, allí nos vemos. Mientras tanto…cuídense.
 
Sansofé.
 
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