18/07/2013 - 20:30

El Calero Bajo recuerda en su callejero a Juan Alvarado del Saz

Por su vocación pública y quehacer político

Luis A. López Sosa

El Calero Bajo recuerda en su callejero a Juan Alvarado del Saz
Calle de Juan Alvarado del Saz (Foto Luis A. López Sosa)
Luis A. López Sosa
Damos nuestro paseo de hoy por el barrio de Calero Bajo, donde vamos en busca de la calle nominada a Juan Alvarado del Saz, encontrando su inicio en la calle Obispo Frías y, desde donde con orientación Poniente-Naciente, tras recorrer unos 120 metros, aproximadamente, finaliza en la calle Fray Marcos Alayón.
 
Por su lado del Norte linda con la calle Padre Claret y por el Sur lo hace con la calle Padre Anchieta. Esta nominación fue aprobada por el Ayuntamiento Pleno en sesión celebrada el 29 de enero de 1998 y desde entonces pertenece al Callejero que integra el distrito 6º, sección 8ª del Censo Municipal de Habitantes y Edificios. Es la zona donde ahora nos encontramos, una reciente expansión del suelo urbano del barrio de Calero Bajo, que tiene aproximadamente una docena de años tan solo de antigüedad.
 
Sinopsis de la nominación 
Juan Alvarado y del Saz, nace en Agüimes (Las Palmas) el 23 de marzo de 1856 y fallece en Madrid en el año 1935. Abogado y político español, fue ministro de Marina, de Hacienda, de Gracia y Justicia y de Estado durante el reinado de Alfonso XIII .
 
Inició sus estudios en el Colegio de San Agustín de Las Palmas de Gran Canaria, para luego marchar a Madrid a estudiar  y licenciarse en Derecho, iniciará su carrera política de la mano de Emilio Castelar, del que fue secretario particular, empezó a darse a conocer en los mítines políticos en favor de la desaparecida economía librecambista, en los que también se embarcaban las primeras estrellas oratorias de aquel tiempo: Moret y Echegaray, en el seno del Partido Posibilista, del que pasará, en 1893, a militar en el Partido Liberal.
 
Diputado a Cortes por Gran Canaria, con el apoyo del partido "posibilista'' de Ruano, Hurtado de Mendoza y Melián Alvarado. Pero el estar situado frente al partido de León y Castillo le dio poca vida en estas Islas.
 
Castelar, su protector político, le apoyó entonces por un distrito aragonés, que defendió muy bien hasta que llegó al poder Miguel Primo de Rivera. Ya antes había dejado el republicanismo y se había afiliado al partido de Sagasta, así como sus amigos de Gran Canaria habían ingresado en las huestes de Don Fernando León y Castillo y luego fue Diputado  por la provincia de Huesca, llegando a ser Vicepresidente del Congreso de los Diputados.
 
En las sucesivas elecciones celebradas entre 1886 y 1923, fue ministro de Marina entre el 6 de julio y el 30 de noviembre de 1906, en un gobierno presidido por José López Domínguez, sustituyendo en el ministerio a Víctor María Concas y luego siendo sustituido por Santiago Alva Bonifaz.
 
Entre el 21 de octubre de 1909 y el 9 de febrero de 1910 ocuparía la cartera de Hacienda en un gabinete presidido por Segismundo Moret. Volvería a formar parte de un gobierno, en este caso presidido por el conde de Romanones, ocupando la cartera de Gracia y Justicia entre el 11 de octubre de 1913 y el 19 de abril de 1917, fecha en la que pasaría a ocupar la cartera de ministro de Estado hasta el 11 de junio de 1917 bajo la presidencia de Manuel García Prieto, si bien no tomó posesión del cargo por discrepancias con el propio Presidente del Gobierno, al que no juró fidelidad alguna.
 
En el año 1922 presidió la Comisión Parlamentaria encargada de entender del expediente instruido al general Picasso por las responsabilidades que se debían exigir en Marruecos, a raíz del desastre de Annual. En esta comisión figuró también con voz y voto el grancanario Leopoldo Matos.
 
De sus intervenciones políticas nacen el primer puerto de Arinaga y el edificio de la Comandancia de Marina situado en la Plaza de La Feria. No solo en Canarias, sino también en toda España, la figura de Juan Alvarado del Saz, ha sido la figura del gran olvidado, nunca se ha hecho verdadera justicia con su quehacer público.
 
Toponimia del lugar
La toponimia “El Calero”, según el Dr. Hernández Benítez, en su libro “Telde”, le viene de ser un lugar donde abundan las piedras de cal. No obstante, según se desprende de otros documentos posteriores, al parecer en este lugar existía un horno de cal, al igual que en El Goro y en los Hornos del Rey. Fueron estos hornos controlados por el poder gubernativo en los inicios del siglo XVII y hasta llegado el final del siglo XIX, dado que de los mismos se obtenía el preciado material para construir los edificios. Se regentaban al parecer por concesiones anuales en subasta.
 
Dejaron de trabajarse los mismos cuando al final del siglo XIX se descubre y fabrica  el cemento que junto a la arena forma el mortero para enlucir y junto a la piedra el aglomerado para las estructuras y los forjados con hormigón. Esta zona marcó desde principios del siglo XIX un imaginario límite entre los cultivos de la platanera –propio de terrenos de regadío- y el del tomatero –más adaptable a la modalidad de secano y a la constitución del propio suelo, con alto índice de alcalinidad-
 
También fue una zona propia para el cultivo de la vid a finales del siglo XIX, cereales y hortalizas, cultivos que generalmente se intercalaban en el de los tomateros, manteniendo esta tipología hasta mediados del siglo XX, fecha en la que acaba el esplendor de los ciclos de los cultivos de la platanera y el tomatero. Existían hermosas fincas como la que fuera propiedad del recordado benefactor Don Esteban Navarro Sánchez, que tenía bastante superficie y también mucha mano de obra a su cargo.
 
Finalizado el auge de la agricultura, sucede como siempre, se dejan de cultivar los terrenos y se urbanizan los mismos, en poco tiempo su superficie es ocupada por viales, zonas de dominio público o edificaciones, como testimonio fiel de la evolución social pero, que en este como en otros tantos lugares, choca frontalmente contra la reserva del espacio medioambiental que, aquí y en cualquier otro caso, carece de ella.
 
Nos preguntamos si sería muy difícil pensar, proyectar y realizar la repoblación forestal en los márgenes de los barrancos o en las laderas y terrenos que no se cultivan por carecer de condiciones para ello, intentando  crear pulmones verdes que ayuden a combatir la contaminación atmosférica y propiciar la lluvia tan necesaria, evitando la desertización del suelo y la nefasta erosión del mismo o cuando menos, paliar en lo posible la falta de previsión de los espacios que se debieron reservar a tal fin en su momento y que, por extrañas circunstancias, nunca se reservaron para el bien común permitiéndose la explotación excesiva y la tan sonada especulación del suelo. Toda una vergüenza para quienes llegaron diciendo defender lo común y preservar los derechos de la ciudadanía.
 
Efemérides 
Un día tal como hoy, hace ahora mismo 141 años, es decir el 18 de julio de 1872, muere en la Ciudad de México, benito Juárez, Benemérito de las Américas. Benito Pablo Juárez García, había nacido en San Pablo Guelatao, Oaxaca,  el 21 de marzo de 1806. Fue un abogado y político mexicano, de origen indígena zapoteca, llegó a ser Presidente de México en varias ocasiones del 18 de diciembre de 1857 al 18 de julio de 1872. Se le conoce como el "Benemérito de las Américas". Benito Juárez es célebre por su frase "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz."
 
Benito Juárez vivió una de las épocas más importantes de México, considerada por muchos historiadores como la consolidación de la nación como República. Juárez marcó un parteaguas en la historia nacional, siendo protagonista de primer nivel de esta época. Su biografía durante los años que ocupó la presidencia es casi en su totalidad también la historia de México.Tuvo que luchar contra muchos militares que intentaban favorecer la invasión del país por parte de potencias extranjeras, tales como Francia y en más de una ocasión hubo de exilarse para evitar derramamientos de sangre entre sus paisanos.
 
Esta azarosa  vida pasó factura y Juárez tuvo varios episodios de dolor en el pecho que le hizo doblegarse en más de una ocasión. El 17 de julio de 1872 por la tarde Juárez decide no dar su acostumbrado paseo de su carruaje y le pide a su yerno Santacilia que lo acompañe para luego ir al teatro con su hermana Manuela y así contarle la función. Esa noche sólo tomó un atole, tuvo náuseas que no lo dejaron dormir, por lo que despertó a su hijo Benito. El 18 de julio a las 9:00 tuvo que llamar a su médico Ignacio Alvarado el cuál llegó de inmediato, tuvo calambres muy dolorosos que lo llevaron forzosamente a la cama. Tenía el pulso bajo y sus latidos débiles. Juárez se tendió de lado izquierdo poniendo una mano bajo su cabeza. Muy fatigado, con evidente falta de oxígeno sonrió e inmediatamente murió. Hubo un mes de solemnidades en todo el país en su honor.
 
Hoy se cumplen precisamente 77 años, de aquel nefasto 18 de julio de 1936, día en el que a las cinco de la mañana, el general Francisco Franco Bahamonde y sus colaboradores más directos, se trasladan desde el Hotel Madrid, en la Plaza de Cairasco, a la Comandancia Militar, desde donde envía un mensaje a todas las guarniciones africanas con el siguiente texto: “Gloria al heroico Ejército de África. España sobre todo. Recibid el saludo entusiasta de estas guarniciones que se unen a vosotros y demás compañeros península en estos momentos históricos. Fe ciega en el triunfo. Viva España con honor. General Franco”.
 
Mientras tanto el periódico grancanario “Hoy”, salía a la calle con la proclama de guerra firmada por Franco que decía, entre otras cosas: “Españoles. A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del Ejército y Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio a la Patria, a los que jurasteis defender de sus enemigos hasta perder la vida, la Nación os llama en su defensa. La situación de España es, cada día que pasa, más crítica. La anarquía reina en la mayoría de sus campos y de sus pueblos… Justicia e igualdad os ofrecemos. Paz y Amor entre los españoles. Libertad y fraternidad, exenta de libertinaje y tiranía (…). General Francisco Franco”.
 
Después de entregar el mando al general Orgaz, Franco se dirigió al muelle de Las Palmas para embarcar en el remolcador de la Casa Miller, llamado “España”, a las once de la mañana. De allí se dirigió a la Bahía de Gando donde le esperaba el avión inglés “De Havilland Dragón”, el cual era pilotado por el capitán Bebb. Fue el día que empezó la Guerra Civil Española, en la cual después de casi tres años de despropósitos, de luchar hermanos contra hermanos y matarse en la mayor de las acciones absurdas que puede emprender el ser humano, cual es la guerra, fueron muchos los que perdieron la vida, se perdió el tren del modernismo europeo, se paso hambre y se sufrió represión por parte de los vencedores.
 
Observando este amanecer, en el que los primeros rayos de sol impactan con las nubes plomizas y que dibujan una paleta de colores rojizos, como si el propio cielo sangrara, abriendo paso a lo enigmático, precisamente por lo infrecuente de la situación, no podemos evitar pensar en los comportamientos negativos del ser humano, tan negativos que por sus acciones se convierten en deshumanizadores, todo lo contrario de su propia concepción. 
 
El término deshumanización define un proceso mediante el cual una persona o un grupo de personas pierden o son despojados de sus características humanas. Los procesos de deshumanización, de valoración ética habitualmente negativa, remiten inmediatamente a la noción de humanismo como contrapartida éticamente positiva.
 
La deshumanización es precisamente la privación de cualidades humanas, personales o espirituales. Es el hurto o la negación del uso y disfrute de los caracteres humanos, conllevando la pérdida de la libertad tanto de opinión como de expresión del individuo, al cual se le niega incluso el ejercicio de la voluntad propia. La deshumanización suele ser el sistema más eficaz de dominación del prepotente sobre el manso. Los procesos de deshumanización están íntimamente relacionados con los sistemas de dominación y poder. En general los sistemas autoritarios de poder contienen procesos de deshumanización de las personas a ser dominadas.
 
Consultada la biblioteca, hemos detectado los procesos de deshumanización metódica que se emplean como sistema de dominación en campos de concentración como los organizados por el nazismo contra gran parte de la población y en especial contra los judíos, las dictaduras sudamericanas de Chile bajo el imperio de Augusto Pinochet, en Argentina entre los años 1976-1983 bajo el poder de Jorge Rafael Videla, en la Unión Soviética los gulags soviéticos, etc. Más recientemente se han detectado situaciones metódicas de deshumanización llevadas adelante por fuerzas militares norteamericanas en Irak y en la prisión de Guantánamo.
 
Existe una amplia corriente de pensamiento que asocia el desarrollo de la tecnología con la deshumanización. Desde este enfoque en general se sostiene que la tecnología tiene el efecto de entorpecer las relaciones humanas aislando y alienando a las personas, quienes quedan relegadas posteriormente a un número estadístico. La histórica película “Tiempos Modernos”,  de Charles Chaplin, es un alegato frente a la deshumanización del trabajador producido por la máquina y la forma intensiva de organización del trabajo. Por otro lado el escritor argentino Ernesto Sábato ha desarrollado ampliamente un pensamiento que cuestiona la sociedad tecnológica como fuente de una vida deshumanizada. El mimetismo de los adictos a la televisión, a los teléfonos móviles o a los videojuegos, son casos muy a la orden del día, sin contacto social alguno.
 
El ejercicio de la deshumanización lleva al ser humano que lo ejerce a ser mucho más animal que su propia víctima, la cual por el sufrimiento y el dolor del despojo de que es objeto, se reafirma más aún, si cabe, en la condición de humano. El ejecutor suele tener todas las características negativas de la completa ignorancia, la cual nace y crece en su egocentrismo, manifestándose en su prepotencia para el ejercicio de un poder absoluto que generalmente o sabe manejar humanitariamente.
 
Este prepotente, desde su ignorancia, trata de anular cualquier pensamiento y/o voluntad de sus dominados por el temor que siente ante el razonamiento que pueda descubrir lo erróneo de su proceder, convirtiendo las directrices de su actuación en doctrina para sus administrados. Suele emplear como medios de control la denuncia anónima y actúa sin previsión, verificación o convicción alguna, de forma espontáneamente metódica, sin razonamiento alguno que pueda dar cabida a discernir de la opinión u orden dada en sus principios dictatoriales.
 
Este proceder hace que los administrados, el pueblo llano, carezca de todo tipo de derechos sociales, laborales o simplemente de opinión, aceptando en silencio el dominio mediante el poder de la fuerza y ante el temor de la represión por parte del dictador en su ejercicio de la deshumanización.
 
Estas características de la deshumanización,  las vivimos en nuestro país durante la represión de la posguerra civil española, por algo más cuatro décadas (1936-1977), durante el que se fueron conquistando una serie de derechos laborales y sociales que nos situó de alguna manera en la misma dinámica que otros países europeos, de los cuales habíamos quedado descolgados por el aislamiento al que fue sometida la dictadura franquista,  cuyo emporio íbamos esquivando en cada manifestación o reivindicación, hasta lograr penosamente el objetivo humanizador.
 
Costó bastante, a al menos dos generaciones de españoles y, cuando creímos haber alcanzado el carro del desarrollo económico-social europeo, nos vemos inmersos de nuevo en una crisis económica a nivel mundial, un sistema político podridamente corrupto y un gobierno de la nación que sistemáticamente nos roba todos esos derechos que habíamos conquistado los ciudadanos.
 
Todo lo contrario de lo que debiera hacer a favor de sus administrados, como si retirándonos  esos derechos se fuera a salir de la crisis económica, cuando en realidad la sangría económica mora dentro de las Cortes, los grandes empresarios que evaden capitales impunemente y los propios políticos compinchados con aquellos delincuentes, en la comisión de uno y mil delitos tipificados en la Jurisdicción Ordinaria (prevaricación, malversación de fondos públicos, falsificación de documentos oficiales, evasión de capitales, cohecho, etc.), para gusto y colores, y ellos tan panchos, tan lejos de la realidad delictiva, que lejos de defender su honestidad ante una acusación profieren a su acusador un insulto mayor al recibido.
 
¡Claro!... mientras el pueblo llano luchaba durante dos generaciones por la consecución de esos derechos que ahora pretenden robarnos, estas joyas de ahora, en aquel entonces eran “niños de papá”, “niños de bien”, niños que nunca tuvieron que correr delante de “los grises” o llevarse algún que otro porrazo en las escapadas. Ellos en casita con papi o en las universidades nacionales o extranjeras, como hay algunos casos, debido al poder económico en el que nacieron. Y es que, no puedes poner a dirigir la orquesta a alguien que no sabe música, o que para que suene el clarinete, primero hay que soplar y, luego saber cómo y lo que se sopla. 
 
Nos echamos la gena a la espalda y emprendemos una nueva caminata con rumbo hacia el Naciente, nos vamos al barrio de Salinetas, donde buscaremos la calle Juan Álvarez Jiménez, con el fin de saber algo más del lugar de su emplazamiento y sobre este teldense entrañable y benefactor, pero bueno… eso será en la próxima ocasión, que si Dios quiere, que  El les bendiga,  allí nos vemos.
Sansofé.
 
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