31/12/2014 - 11:04

Fela en el recuerdo

Mª Esther Torres

Llegó el otoño y de nuestro árbol genealógico se cayó otra hoja, mi hermana Fela, (d.e.p.). En unas breves pero sentidas líneas, voy a intentar ofrecer algunas y añoradas reflexiones. Su desaparición terrenal, pero viva en nuestros corazones, ha sido una tragedia por lo inesperada, sobre todo para su familia, por la falta de su presencia física.
 
Para nosotros, su partida nos ha permitido en primer lugar, darnos cuenta de la suerte que tuvimos de tenerla, a pesar de que hubiéramos deseado que viviese más tiempo.
 
En estos momentos, viene e mi memoria, aquello que dice: " en la vida y en la muerte, somos del Señor. Cada vez que pensamos en ella, se nos llenan los ojos de lágrimas como un manantial, por los vínculos familiares forjados en el seno de nuestros padres.
 
Estos años, a su lado, nos han parecido un inmenso regalo, acordándonos de la felicidad que compartía y de los incontables momentos, que nos obsequió con su cariño, amor y acogimiento.
 
Repartió con su peregrinar en la vida, su sonrisa, su serenidad, su elocuencia y empatía, por cuantos la conocieron.
 
Mujer inteligente, que desgranaba como una máquina, su sabiduría, sus relatos vividos, con elocuencia y precisión. Sus recuerdos en la época de estudiante y en el trabajo, los vivió con sus compañeros, con entusiasmo y sobre todo con mucho tesón, poniendo todo su empeño, en ser una ejemplar docente, como educadora y formadora cultural.
 
Se dedicó al mundo de la docencia, repartiendo sus conocimientos y transmitiendo su saber, moldeando muchas mentes humanas, que la recuerdan con nostalgia.
 
Además poseía unos dones para sus labores y sobre todo, para el cultivo de las plantas, que las cuidaba con esmero y placer. Un día, una de ellas se marchitó y se la llevó consigo al infinito.
 
He de mencionar, lo que en unas pinceladas resultaba más relevante en mi hermana Fela: su temperamento afectivo, su afán conciliador y cercano hacia su familia, su generosidad altruista, sus sabios consejos y su amor a Dios, ahondaba en su corazón.
 
Era sobre todo, un derroche de naturalidad y simpatía, dejando una profunda huella en cuantos la conocieron, manifestándolo en repetidas ocasiones en cuantos la conocieron, como la profe Dña. Rafaela.
 
En general, los seres humanos, no estamos preparados para hacer frente al dolor, la tristeza, causados por la pérdida de un ser querido. Cuando su presencia física y cualquier otra clase de comunicación no están con nosotros, estamos obligados a rellenarlos, recordando su pasado, sus vivencias compartidas, su amor a la familia, en resumen, su historia.
 
Poco a poco, nos tenemos que ir acostumbrando a su ausencia y empezar a establecer una relación con el ser querido. Una relación a través de la mente, del pensamiento, la oración, e incluso de la imaginación.
 
Finalizo con estas breves y sentidas palabras, en nombre de su familia, "no nos lamentemos por haberla perdido, demos gracias por haberla tenido". Desde el infinito, Fela nos recuerda y nos dice:
 
Yo dormía, dormía y soñaba,
que la vida no era más que alegría.
Así fueron mis últimos momentos,
por los que atravesé el túnel de la luz, en esta vida.
 
En estos momentos de nostalgia, por la pérdida de un ser querido, sirva estas líneas, como recordatorio y en vez de un adiós, solo te decimos, ¡hasta siempre Fela!
 
Mª Esther Torres Pulido.
 
 

Comentarios

  • Pedro
    13/08/2015 - 16:30

    Qué bellas palabras... Llenas de amor y emoción. Le deseo una larga vida para que pueda sembrar de amor el camino que ha quedado iluminado por su querida hermana.

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  • Lidia E. Carreño
    07/01/2015 - 23:08

    Estas palabras demuestran, Esther, que tenías un vínculo especial con tu hermana. Tu amor por ella y el empeño que pones en que todos la tengamos presente harán que esté más cerca de ti.

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  • Pino Monzón
    05/01/2015 - 17:40

    Hermosas palabras para una mujer, compañera en la docencia y modelo de profesionalidad, a la vez que recuerdo su dulzura y sonrisa cuando hablaba. Eso fue lo que percibí y no sólo eso, transmitía serenidad, la misma con que dejó esta vida. No me enteré de su fallecimiento, Esther, y no pude acompañarte en esos dolorosos momentos, pero admiro y me sumo al recuerdo emocionado que le brindas a través de este medio.

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  • Julio Pérez Tejera
    01/01/2015 - 18:46

    Desde una misma fe, quiero dejarte el testimonio de mi gratitud, por los preciosos regalos que han dado a mi alma, tanto tú como tu hermana Fela. Gracias, Esther.

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  • Ana María
    01/01/2015 - 11:04

    Me enteré de su fallecimiento pasado un tiempo. Me llevé una sorpresa porque te había preguntado por ella en el verano. Lo siento. Bonita semblanza de una hermana en estos momentos de nostalgia, como bien dices.

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