15/04/2018 - 09:06

Lu Ana: felicidades, ya son 16 años

Francisco Javier Burón

Lu Ana: felicidades, ya son 16 años
Francisco Javier Burón

Parecía que el tiempo se había ‘parado’ aquel 26 de octubre de 2003 cuando emprendimos viaje a China en busca de un bebé, mejor dicho de una niña de 18 meses a la que habíamos decidido llamarla Lu Ana (su nombre de pila era Hui Hong Lu, aunque los chinos anteponen el apellido: Lu).

 

Después de varias combinaciones creímos que podía venirnos bien ese ‘Lu’ junto al nombre de su mamá, Ana. Y al final fue Lu Ana al que iba a acudir cuando así la nombráramos.

 

Hoy, 15 de abril eres ya toda una adolescente que cumple 16 años, la ‘mayoría de edad’ más o menos estipulada oficialmente en nuestra sociedad aunque no para todo. En concreto naciste el 9-4-2002, y ya han pasado 14 años y medio desde que estás con nosotros, formando una familia junto a tu hermana Tatiana que en junio hará los 13.

 

Recuerdo, como si fuera ayer, aquella ‘carita’ tan inexpresiva como encantadora y mamá el día que nos llamaron de Asuntos Sociales y nos mostraron tu fotografía. Se puso a llorar, ‘compungida’ y yo al ver tu rostro me dije para mis adentros algo que luego tu mami, Ana, le dijo a la Jefa del departamento de Adopciones: “es una muñeca” y le preguntó ¿es para mí? Yo algo más calmado, pero con la emoción a flor de piel ‘balbucí’: es nuestra ‘muñeca de porcelana’.

 

Comenzamos a preparar el viaje (largo no, lo siguiente: 15 horas sin salir de un avión, y las azafatas chinas venga a ‘atiborrarnos’ de bandejas de arroz ‘chino’ y de toallitas para que nos limpiáramos las manos antes de cada vez que nos servían alguna bandeja con comida). Y antes de que pudiéramos pensar en otra cosa, llegó el tan ansiado día de volar a China: 26 de octubre de 2003.

 

Después de esa ‘eternidad’ de vuelo, al fin pisamos tierra firme y en el aeropuerto de Beiging (capital de la República China) nos tropezamos con que tenemos que ‘ceder’ nosotros el paso a los taxis en el aeropuerto y resto de lugares con tráfico ya que los ‘pasos de peatones’ en China son para que pasen los coches y después el ‘peatón’… (según me explicó un compañero, pues de lo contrario, el ‘caos’ sería eterno si los miles de coches tienen que hacer un ‘alto’). Nos tuvimos que acostumbrar a cruzar ‘en peligro’…

 

Aquí comienza todo un episodio, quizá el más maravilloso de nuestros últimos años, ya que tres años después regresamos a ese ‘gran país’ en busca de otra pequeña ‘muñeca de porcelana’: Tatiana, de 9 meses y medio. Pero eso será la historia que tendré que afrontar cuando también cumpla esa ‘mayoría de edad’ que ya queda menos.

 

Nos trasladaron del aeropuerto a Anhui, la provincia en donde estaba nuestra ‘pequeña Lu Ana’ (aunque el orfanato estaba en Lu’an, lugar de nacimiento), más en concreto a la capital: Hefei (cuya fotografía pueden ver en la cabecera del artículo y que representa el hotel donde nos hospedaron) donde residimos una semana para que nos diera tiempo a que nos facilitaran el ‘visado’ de nuestra ‘chinita querida’. El viernes fuimos a la embajada a recogerlos y al día siguiente ya nos estaban ‘empujando’ para que regresáramos a Beiging, capital de China, en la cual nos facilitarían el ‘pasaporte’ de Lu Ana y antes de cumplirse los 15 días, ya estábamos de regreso en Madrid (España).

 

Esa primera semana fue espectacular ya que fueron los ‘instantes’ más maravillosos que tuvimos: un contacto directo con Lu Ana que tan solo ‘observaba’ todo cuanto le rodeaba, como si el mundo hubiera comenzado el día 28 de octubre, cuando se nos entregó (mediante el pago de 3.000$ y unas firmas en varios documentos) y el ‘detalle’ más significativo fue que ‘caminaba’ pero, a los dos días, con un gesto muy ‘evidente’ nos dio a entender que no volvería a ‘andar’: lloros, lamentos, y ‘tozudez’ ante nuestra insistencia. Y otro ‘vicio’ que había cogido en esas largas noches de soledad, fue que no tenía chupa (al menos no nos constaba que las ‘cuidadoras’ hicieran mucho ‘hincapié’ en que si ‘no tomaban’ biberón, se esforzaran en ‘imponerse’ a todos los bebés que tenían a su cargo) y en vista de lo cual se ‘chupaba’ el dedo, con el consiguiente daño ya que tenía el pulgar izquierdo en ‘carne viva’.

 

Era más que lógico: comida, cama mullidita, besitos, cariño y demás… ¡pues nada, a vivir que son dos días! Lo que nos incomodó un poco pero supimos hacernos a la idea y hasta el día 6 de enero de 2004 no salió de su habitación (ya en Telde) y volvió a sentirse ‘segura’ y ya no cesó de andar hasta el día de hoy. Los psicólogos nos dijeron que los bebés tienen que ‘atravesar’ una serie de etapas que si no lo hacen en su momento, lo realizan algo más adelante y como Lu Ana no había ‘gateado’, pues se pasó desde el 12 de noviembre (llegada a Las Palmas) hasta el mismo día de Reyes caminando encima de la cama de matrimonio, con lo ‘inestable’ que puede parecer esta aventura.

 

Y se pegaba unas carreras que su mami no cesaba de ‘vigilar’ por si tenía algún percance. La segunda semana ya en la capital de China, Beiging, fue mucho más tranquila y las excursiones que se nos programaron fueron de lo más variopinto, sobre todo la visita a la Gran Muralla China y la ‘Ciudad Prohibida’. Todos los monumentos que visitamos eran ‘grandiosos’ (como un espectáculo en un teatro que lindaba con el hotel ‘Poly Plaza Hotel’ en el que nos hospedábamos: ‘inolvidable’ ya que los artistas que lo integraban son amateurs pero con una ‘disciplina férrea’ y es ‘impresionante’ contemplarlo) como todo cuanto hay en ese país, salvo en las zonas ‘rurales’ que ahí la ‘pobreza’ es mucho más acentuada que en cualquier otro país que se conozca.

 

Y nuestra ‘pequeña Lu Ana’ comenzó a crecer y empezó a ir al colegio. Era la atracción en el barrio por su ‘belleza’, donde vivimos y en el colegio ‘Amelia Vega’ porque su manera y su manía innata de ser ‘observadora’ de todo cuanto le rodeaba le hacían ser una pequeña niña muy especial. Sin hacer ‘alarde’ de nada acerca de nuestra hija, sino que causaba impresión en todo aquel que miraba su cara.

 

Al igual que cualquier niño, Lu Ana fue pasando de curso. La llevamos a un centro psicológico porque las maestras decían que no tenía ‘relación social’ con los demás alumnos de su edad. Un centro especializado en ‘Asperger’ que al final no pudo darnos un ‘diagnóstico’ positivo porque nuestra pequeña no tenía ningún ‘desfase’ de ningún tipo. Simplemente que había sufrido en el orfanato de Lu’an y que una vez que cumplió el año estaba preparada para que la ‘adoptáramos’ pero sobrevino en aquel país un virus muy fuerte: la ‘neumonía atípica’ que hizo que China cerrara sus fronteras al menos durante unos seis meses, tiempo en el que Lu Ana sufrió más de lo normal porque ya contaba con el año de edad.

 

A partir de entonces comenzaron a ‘llover’ sobresalientes, notables… ¡De ahí no bajaba! Y cuando acabó la ‘enseñanza infantil y primaria’, es decir el ‘ciclo’ que todos conocemos por acudir un niño al colegio y terminar los estudios correspondientes, pasó, como es lógico, a un centro superior: el Instituto. En el de ‘Casas Nuevas’, donde lleva ya cuatro años y con las mismas calificaciones que en su etapa ‘colegial’: sobresalientes y notables (algún ‘bien’ se ha escapado, pero ha sido eso un ‘escape’). Y el año que viene comenzará el Bachillerato (y lo escribe uno que no está al tanto de los estudios de hoy en día y eso que tengo como mujer a una maestra).

 

Este lunes, 9 de abril, nuestra ‘muñeca’ de 2003, ha cumplido 16 años, una edad en la que se ha convertido en toda una ‘adolescente’ que sabe dónde pisa, que sabe lo que quiere y que su gran inteligencia le ‘encamina’ por derroteros bastante beneficiosos para su futuro más inmediato. De hecho cuando apenas contaba cuatro años y medio, nos sorprendió con una frase: “¿Yo puedo cambiarle los colores a la vida?”.

 

Y como colofón de esta ‘felicitación’ a nuestra hija mayor, Lu Ana, tan solo comentar otro asunto que me dejó estupefacto: “Papá, ¿me vas a quitar mi imaginación?” Ante esta pregunta quedé absorto y le ‘calmé’: “No, Lu Ana, ese es un don que solo tú puedes dominar y nadie puede permitirse el lujo de intentar ‘abstraer’ de tu persona porque es algo innato en tu personalidad”. ¡Tu imaginación es tuya y la debes usar y manejar como creas ‘conveniente’!

Lu Ana, tanto tu mami, como tu hermana Tatiana y yo, tu padre, te deseamos muchas felicidades y que sigas en este mundo ‘viviendo’ como solo tú sabes hacerlo:

 

“¡‘My way’ y con todas mis ‘libertades’!”

 

Francisco Javier Burón Monís es ciudadano de Telde.

 

Comentarios

  • javier burón monís
    19/04/2018 - 11:25

    ¡Es de bien nacido, ser agradecido! Y eso es lo que voy a hacer. Y me dirijo a Soraya Guerra (que su apellido tiene mucho que ver con su forma de afrontar la vida pero nada 'en absoluto' con lo que la palabra es 'denostada' por ella misma con todo entusiasmo) para darle las gracias por esos preciosos 'halagos' que no merecemos ni mi mujer ni yo, y eso que todavía nos queda la 'chiquitaja' que es un torbellino. Pero cada una tendrá ese reconocimiento a los 16 años que creo que es una edad (hoy reivindicada con bastante fuerza) en la que entran en la adolescencia, esa etapa tan conflictiva para muchos y que, de momento, para nosotros, solo es un cubrir una fase de la vida de Lu Ana que su hermana Tatiana seguro que la vive de otro modo, pues son bastante diferentes de carácter. Te repito, de nuevo, Soraya las gracias por tu 'generosidad' hacia nosotros. Espero que sigamos en contacto en Facebook y podamos comentar otros temas aunque tengamos pensamientos bastante opuestos pero en el 'término medio' está la virtud. Te enviamos besos por tu especial 'sensibilidad'. Recibe un saludo muy cariñoso de Javier Burón.

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  • Soraya Guerra
    18/04/2018 - 13:57

    Gracias por compartir Javier, empece a leer y no habia manera de parar hasta llegar al fin. Felicidades a Lu Ana y que cumpla muchisimos mas. Tu y tu mujer sois grandes, el mundo necesita buena gente como ustedes lo sois. Besitos y fuerte abrazos, Soraya

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