04/02/2018 - 09:43

¡Que viva la vida!

Francisco Martel

Francisco Martel

Amigos, les cuento que desde mi casa disfruto todos los días a las 8.30 viendo a los niños de 4 y 5 años entrar en el colegio Esteban Navarro del Calero de Telde asegurando que ellos el día de mañana serán sembradores de paz por donde quiera que vayan si son bien educados.

 

De verdad que alguna vez me he encontrado con situaciones delicadas al ver algunos padres “morrús” optando por quitar la vida al pequeño que iba a nacer. Hombre, por nada del mundo se puede quitar la vida matando a un ser que lleva días, semanas o meses en el seno materno, ya que todo ser engendrado tiene el derecho de nacer y de vivir por ser una criatura humana. De verdad que quien opta por destruir la vida en el seno materno se pone para en la lista de los criminales.

 

Amigos, pienso con millones de personas que una vida que va a nacer no se negocia por nada del mundo, no olvidando que la protección de los derechos humanos ha sido una de las mayores preocupaciones de las Naciones Unidas desde el año 1945.

 

Recordemos que fue el 10 de diciembre de 1948 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos pidiendo a todos los Países Miembros que publicaran el texto de la Declaración y dispusieran que fuera distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza… Sí, fue en el año 1950 cuando la Asamblea General de la ONU invitó a todos los Estados miembros a observar y vivir el 10 de diciembre de cada año el Día de los Derechos Humanos.

 

El tema de la vida me hace recordar aquella vez que un padre llorando me dijo que tenía un hijo de 4 años que no estaba con él ni con su madre, ya que había nacido en una relación fuera de matrimonio y el hombre con lágrimas me pidió que le buscase unos padres a su hijo, cosa que hice en el Sur de España, gracias a una religiosa oblata que conocía familias que querían adoptar.

 

Amigos de TeldeActualidad, el gran milagro fue que aquel chico es hoy todo un padre de familia siendo además un gran profesor de niños con dificultad. Sí, lo más precioso fue que hace años él mismo me invitó a que yo fuera a casarlo en la Península, cosa que hice con sumo gusto.

 

Amigos lectores, les pido que nunca voten por Gobiernos o partidos abortistas que permiten la muerte de seres indefensos ya que todos debemos apostar siempre por la vida echando fuera a políticos que sean amigos de leyes de Aborto a los que habría que darles un buen revolcón por ser unos animales que deberían estar en jaulas.

 

Francisco Martel es sacerdote y párroco.

 

Enviar Comentario

X