30/07/2017 - 09:42

Orgía homosexual y con drogas en el Vaticano

Luis Henríquez

Luis Henríquez

Tiempos para la Gran Apostasía en la Iglesia: desfonda, demuele, desmantela y despelleja viva a la que asimismo con toda justicia y todo rigor denominamos la esposa de Cristo. Esto es: tomar conciencia del derrumbe actual de la fe en la Iglesia puede provocar pena, rabia, consternación, incredulidad, dolor, perplejidad, incluso risa, desesperación, angustia, frustración, hasta asco.

 

Pero no: ni estamos solos en medio de la tormenta -porque siempre habrá la Iglesia remanente como rebaño fiel al Crucificado y Resucitado, Señor de la historia- ni cabe en justicia afirmar que es que no se nos había avisado, pues el mismo Cristo ya nos advirtió que este tiempo de tinieblas habría de llegar. Y ha llegado, ¡y tanto que ha llegado!

Constatado esto, que hasta el más necio y ciego de los mortales puede aprehender si se pone a ello y no tiene la cría muerta (es decir, si conserva un mínimo de pulmón espiritual), ya casi lo de menos es ir dejando constancia de los estragos que la Gran Apostasía empero profetizada ha ido dejando en la Iglesia, ¡toda vez que no hay instancia, comunidad, plataformas educativas, culturales, sanitarias o asistenciales, orden, congregación, instituto de vida religiosa y por supuesto el grueso de seglares que conforman juntamente con los pastores el Cuerpo Místico de Cristo, que no se hayan visto y se vean gangrenados por el letal veneno de la apostasía más descarada y bestial!

 

Internet mismo, sin ir más lejos, es un clamor de bitácoras y foros en que a diario innúmeros católicos que a sí mismos no dudarían en calificarse de entusiastas en el esfuerzo de fidelidad a Cristo y a su Iglesia, manifiestan estupor, contrariedad, incredulidad y hasta firme oposición a todo cuanto está pasando en esta Iglesia, a cuya cabeza figura Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, cuyo pontificado errático, ambiguo, confuso y heterodoxo ya no dudan en criticar millones de voces de católicos anónimos que así se suman al coro de las voces de vaticanólogos tan bien informados como Sandro Magister, Antonio Socci, Roberto de Mattei o Marco Tosatti.

 

A diario nos desayunamos en la Iglesia con casos de pederastia, corrupción sexual y financiera, nepotismo no digamos, con toda suerte de escándalos protagonizados por eclesiásticos ya descaradamente burócratas, apóstatas e hipócritas, con toda suerte de concesiones, pactos y cohabitaciones con los intereses del mundo, de suyo o por lo general contrarios al sentir del Evangelio... Nos encontramos, entre los seglares, con una minoría, cada día que pasa más adelgazada o escuálida, de auténticos militantes o evangelizadores entusiasmados con Cristo y su Iglesia, fieles al Evangelio, la Tradición y el Magisterio, porque lo que abunda es una mayoría de seglares laicistas o mundanos, arribistas, carreristas, tibios ("A los tibios vomito de mi boca", nos advierte el Señor), mediocres políticamente correctos, burócratas antimilitantes, apóstatas, antinatalistas (pobre beato papa Pablo VI con su encíclica Humanae Vitae, pobre san Juan Pablo II con su Evangelium Vitae, ¡que no se toman en serio ni los que en lo profesional viven de la Iglesia: sanidad, educación, asistencia social...!).

 

Y a todo esto, los pastores de la Iglesia (presbíteros, obispos, arzobispos, cardenales…), en un nada desdeñable porcentaje es como si asistieran impotentes, en el mejor de los casos, a la demolición eclesial, y en lo peor de otros tantos casos, como si los tales pastores de la grey desnortada y desmoralizada aplaudieran y aun alentaran el mortal derrumbe eclesial, y por ende fueran los principales responsables y causantes de la gangrenosa proliferación eclesial de todos los males que actualmente pudren la Iglesia de Cristo .

 

 

Postdata: vaya pasada más grande todo esto. ¿O no es así, cardenal Coco de la Palmera (para sus críticos y enemigos), su eminencia para la Iglesia, Francesco Coccopalmerio en el registro civil...? Me explico: la Gendarmería del Vaticano se acaba de encontrar in fraganti, hace de esto un par de días, con una orgía homosexual en la que bien que corría la droga, en un apartamento en dependencias de la actual Congregación para la Doctrina de la Fe. El titular de este apartamento resulta ser el secretario del referido cardenal Coccopalmerio, un sacerdote propietario-conductor de un lujoso BMW con el que lograba pasar desapercibido, a salvo en sus libinidosas correrías; declaradamente homosexual, ya ha sido enviado a "desintoxicarse": a alguna clínica o a algún convento. Entonces, así las cosas, ¿es creíble que el cardenal Coccopalmerio no supiera nada de las andanzas de su "protegido" secretario, al que él como cardenal incluso avalaba para que lo consagraran obispo? ¡Cuando trabajaban juntos hasta altas horas de la noche!

 

Vaya por Dios, qué cosas. Y considerar el ruin desprecio del que han sido víctimas, por parte de las propincuas autoridades eclesiásticas canariensis, sin ir más lejos, algunos seglares católicos militantes que yo bien me sé y con cuya amistad me honro... Qué hipócritas, burócratas y apóstatas, relativistas, cobardes y traidores a Cristo y a su Iglesia. Como que el materialismo ateísta, el relativismo, el hedonismo y el laicismo mundano se han ido metiendo en la Iglesia...

 

¡El humo de Satanás introducido por algún hueco en el Templo de Dios, que dijera el beato papa Pablo VI en su homilía para la festividad de San Pedro y San Pedro en el año 1972! La Barca de Pedro que hace aguas por todas partes, en expresión del emérito Benedicto XVI. La masonería infiltrada en la Iglesia, sobre todo en su cúpula, en el Vaticano mismo, a cuya cabeza hay un Papa que cada día que pasa desconcierta a un mayor número de fieles católicos: perplejos, desorientados y aun escandalizados por la deriva relativista, irenista, filomasónica, ecumenista, interreligiosa, heterodoxa y mundana que parece impulsada desde la propia Roma, ¡como si esta hubiera devenido, en efecto, la sede del Anticristo, según profetizara la Virgen en La Salette: "Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo"! ¡Como si la propia sede de Roma, cabeza de la Iglesia, estuviese siguiendo los dictados de las políticas globalistas de George Soros y del sionismo (judeomasónico) internacional, todo en pro del llamado Nuevo Orden Mundial! ¡Pastores devenidos en lobos con piel de cordero...!

 

Dios está arriba, suele decirse, solo que tantos eclesiásticos como hoy día hay, mudos ante la espantosa oscuridad que la Gran Apostasía está trayendo a la Iglesia y al mundo, ¿en verdad seguirán creyendo en el Dios trinitario, en Jesucristo, camino, verdad y vida, el único salvador de la humanidad? Me huelo que cada vez hay más gente que lo pone en duda.

 

Postdata o guinda a este "pastel": en esta ocasión, cedamos la palabra al forista Echenique, siempre muy activo en el portal Infovaticana, especialmente en la bitácora La cigüeña de la torre, alojada en el citado portal: << Echenique La deriva de Cáritas en tantos sitios es una anécdota comparada con el grave problema que estamos padeciendo y que la Iglesia Católica, con este lamentable papa, no está en condiciones de afrontar. Ese problema se llama génder, el gran dogma laicista que se está imponiendo como obligatorio en distintos países, con un carácter expansivo.

 

Los artificiales derechos al matrimonio gay, a la adopción gay, al cambio de sexo con cargo a la seguridad social, etc, son los nuevos derechos de la nueva ingeniería social que se nos está imponiendo. Unos padres que se opongan a que sus hijos sean educados en el génder se verán privados de la patria potestad como auténticos monstruos. Ha pasado ya en Canadá. El papa Francisco no es que no quiera ver el problema, es que no lo ve como problema, pues todo se resuelve con el acogimiento a todo el mundo, menos a los católicos.>>

 

Nota del autor de esta reflexión: por "la deriva de Cáritas" hemos de entender la renuncia de la citada organización caritativa de la Iglesia a la evangelización: Cáritas no evangeliza, no convierte a nadie a la fe de Jesucristo y de la Iglesia, loables excepciones aparte y, de paso, aplauso sin pestañear a la notable labor de asistencialismo que Cáritas viene realizando, que lo cortés no quita lo valiente; se ha convertido en una oenegé (casi al estilo de CEAR, por ejemplo, con la diferencia, tal vez, de un cierto barniz católico que sigue manteniendo Cáritas) saturada de progres, neomarxistas, filopodemitas, feministas (incluso lesbianas), laicistas y activistas más o menos conculcadores de la fe y la doctrina de Cristo y de su Iglesia, al servicio del multiculturalismo según los dictados del Nuevo Orden Mundial sionista, laicista y masónico.

 

Lo cual todo es un drama y una traición a Cristo y a su Iglesia (dicho con toda claridad y todo respeto a las personas de buena voluntad que creen hacer la mejor de las labores caritativas posibles colaborando en Cáritas, y hasta puede que la hagan), pues el Señor a lo que exhortó a sus discípulos es a esto: "Vayan por el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura, y bauticen en mi nombre, para que el que crea, sea salvo..."

 

O sea, que no anuncian el kerigma (que viene a ser ayer como hoy la verdad de Cristo y de su Iglesia) todos los teólogos progres que se empeñan en sostener en sus escritos, charlas y demás comparecencias públicas, una y otra y otra vez, que a Jesús lo que le interesaba sobre todo, casi en exclusividad, era dar de comer a los hambrientos y curar enfermos. Sostener esto es un reduccionismo del Evangelio, una pauperización de la dimensión moral, salvífica y soteriológica del mensaje de Cristo: claro que a Jesús se le conmovían las entrañas ante las injusticias, el hambre, la enfermedad y la marginación social, pero todo ello con vistas a ofrecer a cada persona un mensaje completo de salvación, para esta vida terrenal pero especialmente para la otra celestial y eterna.

 

Luis Henríquez Lorenzo ES profesor de Humanidades, educador, escritor, bloguero y militante social.

 

 

Comentarios

  • Sátiro Deumverbi
    30/07/2017 - 15:56

    Hombre....pues mucha, mucha caridad cristiana no se le nota. Por lo demás ni habiéndolo escrito en latín le habría quedado más medieval, oiga.

    0
    0

Enviar Comentario