18/06/2017 - 09:40

La crisis como excusa, 10 cifras de la vergüenza

Jorge García

Jorge García

Durante sus años de Gobierno, el Ex-Presidente Aznar repitió en innumerables ocasiones el mítico “España va bien” y parece ser que a su sucesor al frente del Partido Popular le ha gustado también la idea. Pues bien, la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales ha presentado el Informe sobre el Estado Social de la Nación. En él se refleja la situación del país y su ciudadanía, este año, de nuevo, los datos son demoledores. A continuación se muestran algunas de las cifras que resultan más llamativas y sonrojantes:

 

Desde el comienzo de la crisis, la renta media de los hogares se ha visto mermada en un 13%.

Más de 8 millones de trabajadores se encuentran por debajo del umbral de pobreza.

El 40% de las personas viven sin la posibilidad de afrontar gastos imprevistos.

 

El 34,4% de los trabajadores cobra menos del Salario Mínimo Interprofesional.

Entre los jóvenes, más del 40% que buscan trabajo están en paro.

Un 15,3% de las jornadas laborales son a tiempo parcial y el 26,5% de los empleos son temporales.

 

La fortuna de las 3 personas más ricas en nuestro país equivale a la del 30% más pobre.

De las 35 empresas del IBEX, tan sólo 17 pagan por el impuesto de sociedades pese a sus cuantiosos beneficios.

En España el 85% del esfuerzo fiscal recae sobre las familias.

 

España dedica 2,7 puntos menos del PIB a Protección Social que la media de países de la Eurozona (17,6% frente al 20,3 de la UE).

Con estos datos desalentadores, podemos sacar algunas conclusiones:

Exclusión social y pobreza han pasado a tener un fuerte carácter estructural, instalándose en los sectores de la población más vulnerables.

 

Precariedad, las actuales condiciones laborales destacan por la precariedad e inestabilidad del empleo, hasta el punto de que, hoy día, tener trabajo no supone poder salir de la pobreza.

 

Mayores desigualdades, desde el comienzo de la crisis en el año 2009, las desigualdades se han ido incrementando, produciéndose una brecha social donde, los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, convirtiendo a las clases medias en una “especie en extinción”.

 

Fiscalidad regresiva, la contribución a las arcas del Estado provienen en su gran mayoría de las clases bajas y medias mediante el IVA y el IRPF. Por su parte, las grandes empresas y patrimonios mediante exenciones y desgravaciones eluden en gran parte sus obligaciones tributarias.

 

Según apuntan organismos como el Banco de España, hemos salido de la crisis económica. Puede que usted no lo perciba de esta manera pero los indicadores macroeconómicos así lo confirman, eso sí, como se apuntaba con anterioridad, esa salida de la crisis ha sido a costa de las rentas del trabajo.

 

Con la excusa de la crisis, se ha impuesto un nuevo modelo, basado en recortes sin precedentes en cuanto a derechos y servicios sociales se refiere. Las denominadas “reformas” se aplican con tanta rapidez, que hacen imposible la reacción de la ciudadanía frente a ellas. Desde el comienzo de la crisis, día tras día hemos observado cómo el Gobierno anunciaba nuevas “reformas” en Sanidad, Educación, Dependencia, Cooperación, Pensiones, Mercado laboral, Investigación y Desarrollo, Renovables, y así, un largo etcétera. Esta situación conduce al planteamiento de una serie de cuestiones ¿Ha sido la crisis una forma encubierta de aumentar la brecha social? ¿Ha afectado realmente por igual a toda la ciudadanía o ha habido beneficiados y damnificados? ¿El modelo del austericidio, recortes y precariedad ha venido para quedarse?

 

Parece ser que la situación es clara, se ha impuesto la táctica del shock ideada por el economista liberal Milton Friedman, que estableció la estrategia del capitalismo actual: Solo una crisis, real o percibida, da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que esa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable.

 

Dicho de otro modo, desde el punto de vista de la activista canadiense, Naomi Klein, la define como, esperar a que se produzca una crisis de primer orden o estado de shock, y luego vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados mientras los ciudadanos aún se recuperan del trauma, para rápidamente lograr que las “reformas” sean permanentes.

 

En palabras de Mariano Rajoy: Cuanto peor, mejor para todos. Y cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí, el suyo, beneficio político.

 

Jorge García Cuesta es politólogo.

 

Comentarios

  • Francisco Jones
    22/06/2017 - 20:57

    Precisamente ,los que no tienen voz están en Venezuela y en los paraísos adorados por la izquierda y la ultra izquierda . Señor Evaristo ,sinceramente,casi toda mi vida ha discurrido en Democracia afortunadamente y como esto es una sección de opinión,pues eso..es mi opinión ,y veo que todo lo que se salga de lo políticamente correcto ,es denostado ,ustedes son censores de las ideas que no son las suyas, pues eso es lo que pienso,no me gustan los de la pluralidad de naciones,no me gustan los que se meten con la iglesia luego apoyan los musulmanes y justifican sus actos,me gusta vivir en democracia, y aunque no piense como ustedes,daría mi vida pera que pudieran seguir pensando libremente.,y lo mas importante: me importa un pito lo que piensen los demás. ,es mi libertad y mi opinión.

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  • Evaristo
    22/06/2017 - 11:55

    No hagas caso, María. A Fancisco Jones le gustaban más los tiempos en que solo podía hablar uno

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  • Marina Macías
    21/06/2017 - 17:04

    Muy señor mío, lo que se hace a través de las columnas es dar voz a todos aquellos que no la tienen. Usted debe de estar algo perdido, fíjese que se encuentra en la sección de opinión, no en la de política... qué fácil es recurrir a Venezuela y masonismo, abra su mente!

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  • Francisco Jones
    18/06/2017 - 09:59

    Creo humildemente que un politólogo ,si desea hacer un análisis de una actualidad política real,debe ser totalmente imparcial ,aséptica diría incluso, pero si lo que quiere es hacer una soflama política,ensuciar la imagen de los contrarios,creo que sus discursos deberían terminar con un viva Chaves, a las barricadas, o estábamos mejor con el muro de Berlín,también valdría esa boberia de la España plurinacional.

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