16/05/2017 - 16:54

Malas noticias

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

Mis peores pesadillas se habían hecho realidad. Allí estaba la noticia: “los islamistas radicales penetran en Canarias”. Debajo, en esa dualidad esquizofrénica que caracteriza a la actualidad de Canarias, una foto del “Arcoiris de plumas en Maspalomas” anunciando la Cabalgata del Orgullo Gay.

 

Fui enseguida a la noticia. Fabio García, en una lúcida crónica, relataba con datos y sobrados argumentos, el peligro del avance de los movimientos radicales islamistas en las islas.

 

Mi miedos recobraban vida por un instante. Sobre todo, porque desde hace años lo vengo comprobando cada vez que viajo a Lanzarote. La población árabe ha ido en aumento en esta isla, y ya no es extraño encontrar cada dos pasos a un árabe aclimatado a nuestras costumbres y a una mujer árabe con atuendos tradicionales. Los datos confirman que en Lanzarote y Fuerteventura la población musulmana es del 10%, el cuádruple de la que existe no sólo en Canarias sino en todo nuestro país.

 

Las islas, por sus especiales condiciones estratégicas, han sido lugar de paso y encrucijada de caminos de Europa, África y América. Los canarios, con la tranquilidad que nos caracteriza, supimos adaptarnos tanto a la emigración a América, cuando el hambre arreciaba, como a acoger a todo el que viniera de afuera. De esta forma conformamos nuestra idiosincrasia.

 

Nuestros vecinos y amigos nos han visitado siempre, ya sea en hordas piratas en el pasado o como comerciantes y mano de obra barata. Sin embargo, no son de estos árabes, (actualmente respetuosos con nuestra forma de vida y nuestra instituciones) de quienes habla este artículo que cito, sino de esa facción peligrosa perteneciente al movimiento “Justicia y Caridad“, cuyos principios no son sólo machistas y patriarcales sino contrarios a los derechos humanos en grado extremo, y que cada vez tiene más adeptos.

 

Canarias, que ha apostado por el turismo europeo de masas como medio exclusivo de supervivencia, con las cotas mal altas de desempleo y más bajas en educación, es territorio abonado para los extremismos de esta índole. Las islas viven sumidas en su propio abandono y escaparate de cara al turismo: todo lo que se hace es para este fin, desde el ocio y cabalgatas hasta la destrucción del patrimonio, como la montaña de Tindaya en Fuerteventura, para convertirla en un parque temático Chirino. Y así nos va con el monocultivo.

 

Me pregunto cuál será la reacción de la prensa extranjera cuando lea estas noticias y qué repercusión tendrá en el turismo.

 

Sigo leyendo el periódico: fiestas locales, gastronomía… Nada. O sí. La respuesta en el mismo periódico. El traslado a Lanzarote de 250 militares de la unidad de Caballería para instalarse allí. Se aplaude la nueva que dejará más de siete millones a la economía lanzaroteña.

 

¿Se estarán preparando para lo que llega? Yo, por si acaso, estoy aprendiendo árabe.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

 

Comentarios

  • Antonio O.
    21/05/2017 - 17:11

    Enhorabuena. Una acertada visión de lo que a los isleños nos acontece, ante la estupidez de, no sólo convertir en industria el Turismo, que se irá desde que el Mediterráneo se tranquilice, y, nos olvidamos de nuestros orígenes agrícolas. La idiotez y los afanes de una minoría, llevarán al caos y la ruina al archipiélago, quiéralo o no ese egendro político que mueve a C.C.

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  • Maria
    17/05/2017 - 01:57

    Árabe, inglés, alemán, portugués, indonesio es bueno aprender todos los idiomas. A fin de cuentas las islas Canarias es centro mundial de turismo.

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