14/05/2017 - 10:33

Como una reina

Marisol Ayala

Marisol Ayala

“Te pondré un coche en la puerta y un jamón en la despensa”, le prometió. Ella le creyó pero cada vez se retrasaban esas promesas especialmente en lo referente a una vida cómoda. No le importó porque lo quería, sí querer fuera eso. Estaba dispuesta a soportarlo todo incluido su fracaso personal como padre y esposo.

 

Algunos golpes pudo esquivar a lo largo del matrimonio hasta que una noche se acercó a la habitación de su única hija y lo vio metido en la cama con su niña. Estaba borracho. Se volvió loca.

 

Nunca supo si exageró o no quiso reconocer lo que realmente vio. Desde esa noche supo que tendría que salir de aquella casa. Poco a poco se armó de valor, logró trabajo y se fue con su hija de siete años. Su suegra le llamó loca. “¿No tienes un jamón en la despensa? ¿qué más quieres?”. Contó a su círculo lo que ocurría en casa.

 

Putas y borracheras. El siempre tuvo la protección social del empresario de éxito, una etiqueta que blindaba su mala educación, su despotismo, desprecio y su mala bebida.

 

Para ellos era “un tipo brillante de mucho carácter”. Lo que todos desconocían es que ese carácter tenía el añadido de un maltratador; esa era la tónica general de puertas adentro. Las dos caras de la misma moneda. La mujer pasó de tener una situación económica boyante a vender libros puerta a puerta. Siempre se rodeó de esas amigas con las que compartes los pasajes agridulces de la vida. Hoy hace humor hasta de los malos tiempos, aquellos en los que escuchar el llavín apagaba la luz y se hacía la dormida. Pero ha remontado su vida y es feliz con su hija. Suenan carcajadas cuando anuncia la presentación de un noviete que tiene el atractivo de la bondad pero demasiados años, pero la acompaña.

 

Ha viajado poco, por las islas y Madeira por eso le ilusiona ver Madrid, caminar por sus calles, comprar un abrigo y disfrutar de lo que desconoce. Ya ven; la mujer estaba colgando las botas cuando apareció ese hombre 20 años mayor y la enamoró con atenciones. Es empresario, le gusta viajar y el cine. Su vida ha dado la vuelta espectacular. Estos días preparan viaje a Paris. El novio está tan ilusionado que se ha quitado mil años de encima y dice que quiere casarse para ampararla. Lo harán en diciembre.

 

Por fin la tratan como una reina.

 

Marisol Ayala es periodista. Artículo publicado en su blog.

 

 

 

Comentarios

  • Maria
    14/05/2017 - 17:34

    Me imagino que la protagonista de la historia tendrá sus años. Y estemos hablando de otros años más crudos. Porqué pensar que una mujer sale de un calvario de maltrato, penurias psicológicas y con el grave caso de que la hija de la protagonista fue víctima. Y su mayor logro tras superar esa barbarie de matrimonio es volver a que otro empresario adinerado la colme de nuevo su vida. Sinceramente y disculpe mi atrevimiento me parece que buen reflejo no deja a las mujeres que luchan cada día para salir adelante sin necesidad de esperar que otro hombre adinerado la haga sentir reinas. Porqué las mujeres ya es hora de que seamos heroínas y no reinas de Reyes. Aunque es un relato y los relatos son eso, relatos. Feliz tarde.

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