20/04/2017 - 13:16

El triunfo deportivo en edad escolar

José Miguel Álamo

José Miguel Álamo

La práctica del deporte en edad escolar es una etapa que debería aportar mucho más a nuestros jóvenes. Pero se ha convertido en una carrera de velocidad en este mundo de la inmediatez y eso tiene unas repercusiones negativas en la educación.

 

La primera es que vivimos en una sociedad con los niveles de abandono prematuro del deporte más altos. A medida que nuestros adolescentes cumplen años, cada vez son menos los que se quedan practicando actividad física y deportiva. Todos sabemos que en las categorías pre benjamín, benjamín, infantil, cadete, etc., hay muchos niños y niñas participando y, sin embargo, cuando llegan a edad de categoría juvenil, nos las vemos y no las deseamos, para hacer un equipo.

 

La consecuencia de esto son datos como que el 73 % de la población española de 18 a 74 años no hace ninguna actividad física (34 %) o solo ocasionalmente (39 %), en su tiempo de ocio. La población más inactiva es casi el triple (2.75 veces) que la que practica actividad física al menos varias veces al mes. En Canarias, en niños entre los 6 y los 9 años, el sobrepeso y la obesidad es de un 44,2 %.

 

Un incremento de la práctica de la actividad física en la población española reduciría el gasto sanitario. Y el incremento, en la práctica de actividad física, disminuiría significativamente los costes laborales y aumentaría la productividad de los trabajadores.

 

Por ello, cuando en edad escolar, lo que hacemos es enfatizar la practica deportiva de nuestros jóvenes desde la competición, estableciéndolo casi como el único objetivo y valorando sólo si se gana o se pierde, estamos ante un error por varias razones.

 

La primera es que nuestros niños y niñas no son adultos en miniatura y que por lo tanto, someterlos a la presión de la competición en busca de un resultado, produce falsas expectativas que tarde o temprano, generan la frustración y por lo tanto la desmotivación y el abandono. Por su progreso evolutivo, sólo a los 11 o 12 años, es cuando tienen desarrollada su capacidad para realizar juicios propios, para discernir la justicia de la injusticia que presupone en el ámbito deportivo una asunción y asimilación de valores. Es el periodo ideal para comenzar en la competición como un medio más y no como un fin en sí misma.

 

La segunda, es que si queremos formar con el deporte, las condiciones en las que se realiza la práctica son fundamentales. Porque el deporte no educa por sí mismo. Es el contexto en el que se desarrolla y si queremos hacer del deporte una tarea educativa es muy importante revisar los objetivos, el papel de los padres, técnicos o entrenadores, así como de los árbitros y organizadores de las competiciones, sin olvidarnos de los modelos que ofrece el deporte profesional y del tratamiento informativo que hacen de todo esto los medios de comunicación.

 

Hay que evitar dar la impresión de que la única razón para participar en el deporte, es la consecución de un resultado, obtener medallas u otros premios. Es necesario adoptar una pedagogía del éxito que no conduzca a logros demasiado fáciles o fracasos de graves consecuencias. Es imprescindible cambiar la concepción que hay sobre la trascendencia social que se concede a la victoria y al resultado como único valor ligado a la participación deportiva. La gestión del triunfo en la edad escolar, es comprender que la iniciación deportiva es un camino que hay que recorrer lentamente, cumpliendo etapas en función de la edad y respetando el desarrollo evolutivo en el ámbito cognitivo, socioafectivo y en el desarrollo moral de nuestros jóvenes.

 

José Miguel Álamo Mendoza es profesor titular de la ULPGC y concejal del PP en el Ayuntamiento de Las Palmas.

 

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