20/03/2017 - 15:48

Cinco años del Domingo Rivero y otros eventos

León Barreto

León Barreto

Este 19 de marzo el Museo Domingo Rivero ha cumplido cinco años, pero no son cinco años corrientes sino que muestran la determinación, la persistencia y el coraje de su fundador, José Rivero Gómez, quien cada uno de los días ha estado desafiando su cruel enfermedad, sobreviviéndose a sí mismo para cumplir el alto fin que se había propuesto.

 

En efecto, el Domingo Rivero es una rara avis dentro del panorama de la cultura canaria. Es una institución que ha decidido mantenerse por sí misma, con recursos familiares y sin aceptar patrocinios ni intervencionismo de instituciones ajenas.

 

 Ha sido básica la generosa actitud de la esposa de Rivero, profesional de la medicina y madre de los dos hijos de la pareja. De este modo se ha fabricado una marca de independencia y buen hacer, que hoy es seguida por cientos de asistentes a sus actos y por la mayoría de los creadores y artistas de las islas. Allí se exhiben objetos personales del escritor y allí se reúne un público fiel a las actividades.

 

 La programación ha sido múltiple y variada, y cada semana desfilan entre sus paredes presentaciones de libros, recitales de poesía, conciertos, exposiciones de arte, proyecciones cinematográficas, debates. Efectivamente, el Domingo Rivero en la calle Torres 10 de la ciudad de Las Palmas, ubicado en el mismo espacio de la casa que el poeta habitó hasta su muerte en 1929, es un baluarte de la cultura independiente y es también la expresión del empuje de su fundador, el periodista con el que compartimos mesas de redacción desde aquellos lejanos años 70, el hombre que más sabe del golf, de las sociedades británicas en la isla, el que posee un impresionante archivo. Militante de izquierda en el tardofranquismo, era una de las conciencias de la revista Sansofé, que tuvo su sede en el mismo edificio, y de sus páginas literarias que llevaban por nombre El Sacho, en cuyo primer número publiqué un relato al final de los años sesenta.

 

Cuando me lo contaba hace mucho Pepe en algún bar me costaba creer que algún día fuera realidad el proyecto. Pero mi incredulidad saltó hecha pedazos por la persistencia que supo ver la línea adecuada para la decoración y ambientación de la sala. Durante ocho años estudiaron proyectos que ayudaron a perfilar la institución, que nace porque el nieto heredó la obra completa del poeta, incluidos los objetos personales. Larga vida al Domingo Rivero, que ojalá pueda subsistir más allá de las circunstancias, contando con la colaboración de la vicepresidenta, María Luisa Estévez Reneses y de Elisa Quintana Navarro, la subdirectora. Lo agradecería ese público fiel que se acerca con curiosidad y fidelidad. Muchas veces le he comentado al fundador que gracias a su empeño su ilustre abuelo es hoy conocido no solo de los cuatro profesores universitarios que sabían de su obra sino de un público amplio. Domingo Rivero, autor de una obra poética tardía y escasa, ha cobrado el protagonismo que merecía como figura importante de un momento brillante de la poesía canaria, en el tránsito del siglo XIX al XX.   

 

Ángel Sánchez, Lothar Siemens, Maximiano Trapero y el pintor Paco Sánchez son los nombres de actualidad. Ángel es poeta y ensayista de pensamiento agudo, y ha merecido una de las distinciones del Cabildo de Gran Canaria. El profesor, crítico y poeta visual (Gáldar, 1943) cree que nuestro mayor problema es no asumir que somos un pueblo mestizo, con el cruce de muchas sangres: bereberes, españoles, normandos, portugueses, genoveses, flamencos, malteses, británicos. Le interesa el tema de la identidad, nuestro cruce con Europa, Africa y la cercanía espiritual de América. Estudió en La Laguna y Salamanca, es doctor por La Sorbona de París, profesor en Francia y Alemania, traductor de Boris Vian y Georg Trakl entre otros. Su movilidad actual es reducida, pero su cabeza no se rinde. Ensayos sobre cultura canaria (Edirca, 1983) fue un libro de cabecera. “Lo que hace nuestra gloria es la fusión, la mezcla de gente tan diversa que ha llegado hasta aquí. Lo triste es que nuestra identidad sigue obnubilada, calumniada incluso. La peculiaridad de nuestra habla no es respetada, Pancho Guerra hizo mucho daño porque atropelló el lenguaje en esquemas humorísticos degradantes.”

Por su parte, Maximiano Trapero ha recibido el Premio Canarias de Investigación, su labor lexicográfica ha sido impresionante, el español de Canarias ha quedado bien resguardado, igual que los romances y otras manifestaciones arcaizantes que ha ido recopilando. Además de formar a discípulos, su innovación y su compromiso de amor a la tierra que lo acogió quedan registrados en más de 40 libros. Hace tiempo recomendábamos que recibiera este premio junto con Lothar Siemens, el musicólogo con sangre alemana que acaba de dejarnos y que ha sido un referente fundamental para el rescate de piezas musicales elaboradas en la catedral de Santa Ana. Estos dos hombres han sido ejemplos de voluntad y capacidad, una labor silenciosa y continuada en un entorno que no se caracteriza por mostrar receptividad ante la labor intelectual. "Los hombres de la cultura en Canarias somos francotiradores que apenas recibimos respuesta por parte de nuestra burguesía", nos dijo Lothar en una entrevista publicada en el periódico La Provincia, al que hemos estado vinculados desde abril de 1972, va para 45 años. Anotemos también al pintor Paco Sánchez, Premio Canarias de Bellas Artes, autor de una obra muy personal, una derivación del indigenismo, que en los últimos años ha ganado en cromatismo y definición.    

  

Lamentablemente, atravesando el 8 de marzo no hemos hablado de mujeres creadoras y valientes pero sabemos que están ahí, reclamando su espacio. En las letras canarias, en el arte en general, las mujeres estuvieron prácticamente excluidas hasta los años 80 del pasado siglo, cuando salen a la luz una serie de talentos, que hoy se prolongan en las generaciones más jóvenes. Atrás quedaron las pioneras ahogadas por el ambiente, como Pino Ojeda, Leocricia Pestana, Pilar Lojendio, Chona Madera y un largo etcétera.

 

Luis León Barreto es periodista y escritor.

Blog La Literatura y la Vida

 

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