06/03/2017 - 20:41

Alejandra Soler, un ejemplo de lucha por la igualdad.

José Juan Sosa

José Juan Sosa

Hace unos días, concretamente el 1 de marzo y a la   edad de 103 años, falleció en su Valencia natal  la profesora y "abuela"  del 15M. Alejandra Soler.

 

Quizás a ella, a Alejandra  Soler, la reunión de la Internacional Socialista en Copenhage en 1910, donde  por primera vez se proclamó con carácter internacional el Día de la Mujer, y  la celebración un año más tarde -en 1911- en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza el Día Internacional de la Mujer, le hicieron ser consciente de que la mujer no solo debía ser educada para ser la envidiada  y culta esposa de un señor influyente. Así, cuando apenas era una adolescente estudiante de bachillerato en el  Instituto Lluís Vives de Valencia, la férrea dictadura de Primo de Rivera no le puso freno a su activismo en las revueltas estudiantiles que exigían una enseñanza más moderna e igualitaria.

 

 En 1934, con tan solo 19 años, su lucha por la igualdad la llevó a afiliarse al Partido Comunista de España, por lo que una vez acabada la "Guerra Cainita" tuvo que abandonar España, cruzando la frontera con Francia.

 

Junto a su marido, Arnoldo Azzatti, lograron escapar del campo de refugiados donde fueron confinados en Francia y dirigirse a Moscú. Allí, su licenciatura en Filosofía y Letras -fue una de las primeras mujeres  que adquirió un título universitario en España- le sirvió para dar clase a los niños españoles que durante la confrontación bélica española fueron trasladado a la Unión Soviética.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, en la Batalla de Stalingrado, salvó a sus alumnos  de una muerte segura al ayudarles  a cruzar el Rio Volga.

 

Pero para  esta ejemplar luchadora, el regreso a España - en 1971, cuando se jubiló de su cargo como  jefa de la Cátedra de Lenguas Romances de la Escuela Superior de Diplomacia en Moscú-  no supuso el abandono del activismo social. Así, sus  100 años de edad no fueron inconvenientes para, en el 2013,  intervenir activamente en  el segundo aniversario del movimiento estudiantil -conocido como la primavera valenciana- en contra de la ley Wert, donde se ganó el cariñoso apelativo de la abuela del 15M. 

 

Me gustaría pensar que en un futuro no muy lejano las mujeres y los hombres que tomen el relevo de Alejandra  ya no tendrán que luchar para erradicar la diferencia entre hombres y mujeres en el acceso a la investigación. O que la lucha para acabar con  la  violencia de género ha finalizado, y que   las 44 mujeres que murieron asesinadas por sus parejas o ex parejas en el 2016, o las 16 que van en 2017,  han quedado en las páginas negras de la historia de España.

 

Ojalá que esas mujeres y hombres, sucesores de  mujeres como Alejandra,  no tengan que luchar dentro del mercado laboral  para acabar con la desigualdad en la tasa de paro -el 20% de las mujeres frente al 17% en los hombres-. O con la diferencia salariar - las mujeres cobran un 30% menos que los hombres, desempeñando el mismo trabajo-. Incluso con el desequilibrio de las pensiones -donde las mujeres cobran una media de 767 euros, frente a los 1.219 euros de los hombres...

 

Ojalá que en un futuro cercano el Día Internacional de las Mujeres solo sirva para recordar que hubo una época en la historia de la humanidad en que, incomprensiblemente,  muchas mujeres y hombres tuvieron que luchar muy duro para conseguir una sociedad más justa. Una sociedad donde no existieran desigualdades de ningún tipo entre los hombres y las mujeres de la Tierra.

 

José Juan Sosa Rodríguez es psicólogo y ciudadano de Telde.

 

Comentarios

  • Magaly Urrutia
    06/03/2017 - 21:25

    Altamente agradecida por este articulo donde realzasy aplaudes la digna lucha por la igualdad de la mujer ante la sociedad,siempre es grato leer a traves de tus escritos mi amigo.Saludos y respeto.

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