El cuadro perdido y hallado en el templo (Segunda parte)

Antonio María González Padrón

El cuadro perdido y hallado en el templo (Segunda parte)
Iglesia de San Gregorio/TA.
Antonio María González Padrón

En la primera parte del presente artículo, hemos indagado muy de pasada, sobre los ritos y costumbres que rondan en torno a las Ánimas del Purgatorio. Algunos se han desarrollado en el ámbito mundial de la Iglesia Católica-Apostólica-Romana y otros, muy particularmente, en los hogares de la comarca grancanaria de Telde y localidades vecinas.

 

En aquel entonces, no hicimos mención de los más que populares Ranchos de Ánimas, tan presentes en el acervo cultural de nuestros hermanos de Valsequillo. Confiamos que aquellos que fielmente nos siguen, hayan leído lo que sobre estos temas ya hemos escrito con anterioridad. Asimismo, todo lo concerniente a los rituales de la muerte y del Día de Difuntos o Finados, muy ampliamente explicado con toda suerte de detalles, en nuestro artículo Así moríamos… ritos y costumbres de la guía Histórica Cultural de Telde.

 

Cerrados estos temas, pasemos al motivo principal de nuestro presente trabajo, que no es otro que el Cuadro de Ánimas del Purgatorio, antiguamente situado en la Iglesia Parroquial de San Gregorio Taumaturgo de Los Llanos de Telde y hoy en el Templo Parroquial de Nuestra Señora de Las Nieves del también pago teldense de Lomo Magullo.

 

Analizando detenidamente el mismo, hemos encontrado un cúmulo importante de deficiencias, siendo éstas producto de los diferentes avatares por los que ha pasado dicha obra de arte. Cuando se encontraba a los pies de la nave colateral derecha del templo neoclásico de Los Llanos, ya mostraba algunos pequeños rotos, así como ciertas ondulaciones producto de que el lienzo había cedido dentro de dentro su bastidor. Ahora casi sesenta años más tarde, aquellas incipientes roturas se han acrecentado en demasía y aumentado en número. Sólo echando un simple vistazo, podemos adivinar hasta que punto el tiempo, sus traslados y las exposiciones a las inclemencias atmosféricas, sobre todo a la humedad, han hecho mella en él, de tal forma y manera que podemos apreciar una más que evidente oxidación del barniz, no exento este de hongos y capas de polvo, algo más que superficiales.

 

Todo esto lo puede constatar el espectador, a pesar de que dicha obra de Arte se encuentra colocada a cierta altura y, por lo tanto, distancia del mismo. Pero si además tenemos la suerte, como hemos tenido nosotros, de observar no solamente el anverso, sino también el reverso, podemos añadir que en un tiempo indefinido, alguien quiso paliar los estragos sufridos por el lienzo y así pegó trozos de un tejido de algodón de diferentes tamaños y formas (cuadrados, rectangulares y trapezoidales) a manera de apósito sobre las roturas antes aludidas. Se da el caso que, una de estas telas tiene inserta trabajos de bordado en punto de cruz, por lo que no es arriesgado afirmar que para el conjunto de trabajos de restauración se cortó una sábana o mantel al uso.

 

Este hecho que podría parecer fortuito, nos indica que las reparaciones hechas a nuestro Cuadro de Ánimas del Purgatorio fueron realizadas por un o una amateur y no por una o un experto en técnicas restauradoras. El cuadro sigue teniendo numerosas ondas a lo largo y ancho del lienzo, producto de la propia composición telar y porque en algunos lados se ha desprendido de las tachas o clavos que le sujetaban al bastidor. Éstas, en su mayor parte, están oxidadas. Con respecto al marco de aparente estado óptimo, puede que no lo esté tanto, pues hemos apreciado pequeños puntos de otras tantas diminutas oquedades, posiblemente realizadas por xilófagos. Según nos dicen, tanto los parches del reverso como el tratamiento con petróleo del marco, se hicieron en el momento de tu traslado desde un almacén de los bajos de la Casa del Curato de la Parroquial de San Gregorio a esta nueva ubicación. Desde aquí hacemos una llamada urgente a las autoridades cabildicias encargadas del Patrimonio Cultural Insular para que, en la próxima campaña de restauración, este Cuadro de Ánimas del Purgatorio ocupe un primerísimo lugar, no por capricho del Cronista que ésto escribe, sino para salvaguardarlo de una más que lamentable y posible pérdida.

 

En Gran Canaria no son muchos los Cuadros de Ánimas existentes, aunque sí todos ellos son de más que loables facturas. Al no ser éste de menos categoría artística, todos debemos velar por su cuidado y permanencia. Tanto los rectores eclesiásticos, como los de la Res Publicae deben ir al unísono, en este municipio como ya ocurre en muchas otras localidades de la Isla. Ejemplo claro, más que notorio y loable de preocupación por el Patrimonio Histórico Artístico y Cultural, en toda su amplitud, lo tenemos en la Real Ciudad de Santiago de Los Caballeros de Gáldar, convertida en Faro y Guía de cuantos amamos, respetamos y nos preocupamos de nuestra variopinta herencia cultural.

 

Pasando a otra cuestión paralela, permítanme que reseñe aquí y ahora unos datos biográficos sobre el más que cierto autor del Cuadro de Ánimas al que venimos aludiendo en estas dos últimas entregas: el Reverendo sacerdote y artista plástico don José María Bosch López.

 

Nació don José María Ben la ciudad industrial de Sabadell, en la provincia de Barcelona, el 19 de marzo de 1871. Sus padres fueron don Pablo Bosch y Majó y doña María Buenaventura López y Cabrera; El primero de ellos oriundo de Cataluña y la segunda de la isla caribeña de Puerto Rico. El matrimonio tuvo 9 hijos de los que el primogénito era nuestro biografiado. Todos los varones fueron educados en las escuelas Pías. Muy pronto, José María destacó por sus habilidades en el dibujo y de las demás técnicas pictóricas, por lo que pasaría, algo más tarde, a la Academia Católica y después a hacer estudios superiores de Bellas Artes, tanto en Roma como en Barcelona.

 

Destacando ya en el noble arte de la pintura, llegó a Canarias en 1896 en donde permaneció bajo la protección de Fray José Cueto Díez de la Maza, dominico y por entonces Obispo de la Diócesis.

 

Aquí fue ordenado sacerdote reconociéndosele los estudios que había realizado tanto en el Noviciado de Jesuitas de Tarragona como en el Seminario de la Purísima Concepción de Las Palmas de Gran Canaria. Durante sus años de permanencia en esta isla, compaginó sus estudios eclesiásticos y demás actividades propias de su vocación con una febril actividad artística.

 

En esta línea evaluativa de su vida y basándonos en el certero juicio del doctor don Pedro Hernández Benítez, cura párroco de San Juan de Telde, historiador y Cronista oficial de esta ciudad: Bosch López dejó sobre los diversos lienzos que pintó las más sentidas oraciones, dignas de su espíritu elevado y su buen quehacer con el pincel y los óleos.

 

Antonio María González Padrón es licenciado en Historia del Arte, cronista oficial de Telde, Hijo Predilecto de esta ciudad y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

 

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