27/01/2013 - 15:45

Francisco Sancho: "Lo mío son las matemáticas… La Filosofía no pasa de ser mi profesión"

TA publica una excelente entrevista al querido profesor teldense realizada por el periodista Adolfo Rodríguez

Francisco Sancho:
Francisco Sancho y su esposa, en un acto benéfico de Yrichen (Foto TA)
TELDEACTUALIDAD
Telde.- “Lo mío son las matemáticas… La Filosofía no pasa de ser mi profesión. En mi caso pudiera resultar un mal filósofo y un mal matemático”. Quien así se manifiesta es Francisco Sancho, uno de los profesores más queridos de Telde y una persona singular del municipio. TELDEACTUALIDAD ofrece la entrevista que el estudiante de periodista Adolfo Rodríguez le realizó tiempo atrás.
  
- ¿De dónde surgió la motivación para estudiar y, posteriormente, impartir clases de Filosofía?
Siempre tuve claro que lo mío era la enseñanza. De aquí que a los 24 años obtuviera la Licenciatura en Filosofía por la Facultad Pontificia de Alcalá de Henares – hoy desaparecida -. Entonces mi vida dio un giro importante, por lo que tuve que emplearme como Dependiente habilitado de un Corredor Colegiado de Comercio. La alternativa que entonces se me ofrecía era la siguiente: o convalidar tal título o comenzar Ciencias Físicas. Lo primero parecía más breve; lo segundo, aunque había cursado el bachillerato de ciencias, suponía partir casi de cero, y por tanto, iba a tardar bastante más tiempo. Opté por lo primero.
 
- ¿Con qué pensamiento filosófico se identifica más?
Desde que profundicé en el pensamiento kantiano me sedujo su teoría del conocimiento. Pero como toda teoría antropológica parcial se queda incompleta, hube de complementarla tanto con el vitalismo de Unamuno como con la dimensión trascendente de Teilhard de Chardin. La mezcla no puede resultar más explosiva…
 
- ¿Por qué prefiere la Filosofía a las Matemáticas?
¿Quién ha proferido tamaño disparate? Lo mío son las matemáticas… La Filosofía no pasa de ser mi profesión. Claro, que pudiera ocurrirme lo que dijo Quevedo de Juan de Jáuregui, que era un poeta aficionado a la pintura y un pintor aficionado a la poesía; o, lo que es lo mismo, un mal pintor y un mal poeta. En mi caso pudiera resultar un mal filósofo y un mal matemático.
 
- ¿Nunca ha llegado a plantearse el abandonar su oficio?
No.
 
- Vista la juventud que caracteriza a nuestra sociedad y abunda en las aulas, ¿se podría comparar la figura de un profesor con la de una presa ante una manada de depredadores? Ya puestos a ironizar, ¿y por qué no con la del domador en la jaula de las fieras?…
No. Descubrí los valores de la juventud mientras mi hijo Paco Miguel agonizaba, a sus 25 años. Aquel 20 de octubre de 2006 sus amistades llenaban el pasillo de la novena planta del Hospital Insular de Las Palmas. Y aquella multitud juvenil respetaba, con su silencio, no sólo a mi hijo, sino a todos los enfermos hospitalizados en aquella planta. Los jóvenes problemáticos son minoría, aunque hacen mucho ruido.
 
- ¿Cuál es la anécdota en sus 37 años de profesión que más le ha impactado?
El muestrario es muy amplio… Hay una anécdota, sucedida en la transición política. Durante una manifestación estudiantil hubo una alumna de otro centro que, huyendo de la policía, saltó la cancela del Instituto Isabel de España, abriéndose una brecha en una mano. Me la encontré sentada en el suelo de un pasillo de la planta baja, gritando histéricamente: “¡Háganme algo! ¡No me dejen así!…” Me dirigí a ella y comprendí inmediatamente que la primera medida sanitaria era curarle la histeria. Así que, sin sentimentalismo alguno, le ordené: “¡Ponte en pie!” Obedeció. “¡Ven conmigo!” Y volvió a obedecer. La llevé a la celadora, a la que encomendé curarle la mano, pero tras varios intentos me dijo que no conseguía cortar la hemorragia. Le encargué al profesor de guardia que la llevase a urgencias. Allí le aplicaron anestesia local, le dieron nueve puntos de sutura y le inyectaron una gammaglobulina antitetánica. Nos quedó agradecida, me dijo el compañero. No he vuelto a saber más de ella. Una segunda, cuasi policíaca. Iba a comenzar la sesión de tarde en el instituto, cuando se presentó una señora preguntando por una alumna, que resultaba ser algo así como la novia de su hijo, con el que acababa de romper su relación. Hacía falta localizar como fuera al joven, porque se había tomado un tubo entero de medicinas. Nos dijo la alumna por dónde creía que se encontraba el joven, así que tanto la madre como yo corrimos por la calle hasta encontrarlo junto con otros dos muchachos. Él echó a correr. Al final se detuvo y lo alcanzamos. La madre le dijo que le acompañase a un centro sanitario para que le hicieran un lavado de estómago. Él contestó que ya había vomitado. Aun así, la madre insistió. Entonces me dirigí a sus dos amigos para decirle que, si efectivamente existía amistad, deberían seguirles a una distancia prudente, no fuera que el muchacho huyera y la madre fuera incapaz de alcanzarlo. Se miraron el uno al otro, pero se levantaron, haciéndome caso. Entonces regresé al instituto, para comenzar las clases de la tarde. La más dura posiblemente haya sido el tener que comunicarle a una alumna la muerte repentina de su madre. Es posible que no lo supiera hacer de manera del todo correcta. Y otras muchas más…
 
- Me consta que nunca ha entendido a la juventud y a las mujeres. ¿Ha pensado alguna vez en el divorcio o en matar a algún alumno?
No se pueden sacar las frases de su contexto. Fue allá por el año 79, siendo jefe de estudios en el Instituto Isabel de España, por entonces femenino, cuando tras intentar clarificar un malentendido con la delegada del grupo – creo que un 2º G del B.U.P. -, acabé abrazado al tutor, mientras le decía: – Luis Javier: Hay dos cosas que no entenderé nunca: a la juventud y a las mujeres. No pasa, pues, de ser una cita anecdótica. Cuando la he repetido posteriormente lo he hecho a modo de homenaje a aquella etapa. Pero respondiendo a lo que se me pregunta, y superados los 30 años de matrimonio, jamás he pensado en el divorcio. En el mío, quiero decir. Aquel 21 de octubre de 2006 – ¡qué estúpidos somos los humanos! – le dije a mi mujer que estaba reenamorado de ella. He elegido una gran madre para mis hijos.
Tengo que declarar que con motivo de la muerte de un hijo se producen unas vivencias intensísimas, que lo mismo puede conducir a una mayor unión de la pareja que a una ruptura, por paradójico que pueda parecer… Y en cuanto a pensar en matar a algún alumno, tampoco.
 
- ¿Qué se siente al ser uno de los profesores que conoce todo el municipio de Telde?
No creo que me conozca todo el municipio, a decir verdad, pero sí bastantes personas. Por ello me siento como vigilado… y eso coarta bastante.
 
- ¿Es cierto que para explicar al filósofo Kant se sube a una silla y finge estar abrazándose a otra persona? ¿Por qué lo hace?
Es cierto. Con tal escenificación intento evidenciarles a los alumnos que, como afirma Kant, nuestro conocimiento no se limita a “fotocopiar” la realidad, ya que vemos más de lo que hay en la realidad. Se trata, por tanto, de un recurso pedagógico que resulta bastante efectivo.
 
- ¿Qué autor cree que sobreviviría en la actualidad?
Muchos, por no decir todos. Piénsese que el diálogo El Político, de Platón, hizo que Juan Bonet Beltrán realizase, hace ya más de treinta años, un descubrimiento científico revolucionario en el terreno de la Geofísica. Pero la publicación de El Vuelco de la Tierra pasó desapercibida, quizá por el momento político que entonces se vivía.
 
- Hace unos años escribió su novela Isla Cuñada. ¿No ha vuelto a escribir nada más desde entonces?
Escribir, lo que se dice escribir, no; sí he traducido al castellano un libro de original inglés sobre cálculo numérico. Por ahora sólo hay algunos proyectos que aguardan pacientemente “pasar de las musas” al papel.
 
- Filósofo, matemático… ¿Alguna expectativa por cumplir o sueño por hacerse realidad?
No soy filósofo, sino profesor de filosofía, que es algo bastante más modesto; como tampoco soy matemático, sólo licenciado en Ciencias Matemáticas. Me matriculé posteriormente en Derecho, pero renuncié a proseguir tales estudios, por dedicarme a otras tareas que considero más relevantes.
 
- El fútbol es un deporte que me consta que sigue. ¿Cree que este deporte está necesariamente relacionado con el lujo y los escándalos?
A decir verdad, sigo algo el fútbol, pero sin especial vehemencia. Pero contestando al interrogante, lo que suele estar relacionado con el lujo y los escándalos no es el fútbol en cuanto tal, sino cualquier actividad que manipule grandes cantidades de dinero. No se olvide la afirmación evangélica: es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de los cielos.
 
- ¿Cómo vivió la victoria de España en el Mundial de Sudáfrica?
La final la vi por televisión, como la mayoría. La victoria la sentí como lo que soy, un cuasiabuelete de sesenta y seis años. Pero no desfilé luego por calle alguna. Y me pareció preciosa una escena tan romántica como la que todos pudimos ver.
 
- Proyectos de futuro.
El más inmediato, la prolongación de mi actividad laboral hasta los setenta años – hay que aturdirse –, siempre que el cuerpo y la mente aguanten.Aparte de ése, hay algunos otros más o menos literarios, de los que el principal es escribir y publicar algo más extenso sobre mi hijo Paco Miguel, que se lo merece. Prueba de ello es el escrito que publiqué en algunos medios – Canarias 7, Teldeactualidad.com… – a poco de morir y que aporto junto con esta entrevista. Sobran los comentarios.
 
Nota: Entrevista publicada con autorización de su autor, Adolfo Rodríguez.
 

Comentarios

  • Virgilio S.
    28/01/2013 - 19:13

    De los profesores, como de las fiestas, cada cual cuenta cómo le fue. Nacido en Tenerife, quizás por ello ese sentimiento nacionalista. Gran persona y muy ocurrente.

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  • Paco L.
    28/01/2013 - 18:21

    Yo no sé lo que es tener a Paco como profesor, pero sí como compañero... y les aseguro que es de ese tipo de personas que "sabe más de lo que enseña" no sólo por lo que dicen, sino por su saber estar en el aula, en el centro y en el mundo... Gracias compañero.

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  • Rafael García
    28/01/2013 - 13:59

    Recuerdo en clase de COU, cuando para las elecciones al cabildo, municipales y las primeras elecciones al parlamento de Canarias, como nos contaba, que durante su votación, usted se había negado a votar a la elección al parlamento de Canarias. Sostenía que si no le habían consultado en referéndum como a Cataluña, País Vasco, Galicia o Andalucía, no votaría, no necesariamente porque estuviera en desacuerdo, sino por la diferencia de trato con el resto de nacionalidades del estado. No se si fue su intención, pero inoculó en mí un despertar de mi sentimiento nacionalista. Fuimos nosotros los que introdujimos en clase de COU aquel cartel electoral de Gonzalez Vieitez, por su extraordinario parecido físico en la época y con el que usted tuvo la capacidad de bromear con todos. Cuando un profesor es consciente de ser rígido y a pesar de ello, es recordado con semejantes muestras de gratitud y cariño, no es un profesor cualquiera, es alguien que ha nacido para la enseñanza. Saludos

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  • a.r.f.
    28/01/2013 - 12:01

    gran persona,y como enseñante un maestro,siempre que me ve se acuerda de mi nombre,y han pasado mas de 35 años.sus anecdotas en clase eran maravillosas.¿Hay hoy en dia profesores de esta pasta?..no lo se.Como el, ninguno.gracias profesor.

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  • Ex alumno del J. Arencibi aGil.
    28/01/2013 - 09:04

    Tuve el placer de recibir clases de Don Francisco en el Instituto José Arenciba Gil. Como orador y hacer las clases amenas era simplemente un CRACK.

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  • Un alumno
    28/01/2013 - 08:30

    Gran persona y gran profesor, me dio clase hace 30 años en el Instituto de Telde, soy economista y a lo largo de mi vida han pasado muchos profesores, Don Francisco es uno de los que ha dejado recuerdos en mi memoria. Por cierto y sin que se ofenda Don Francisco, en mi época le decíamos "El correcaminos" porque iba a todas partes muy deprisa, casi corriendo. Saludos cordiales.

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  • Jaime Melian
    28/01/2013 - 08:01

    Marco mi vida como profesor, persona y como ídolo de mi infancia. "Buenos días filósofos del pasado y psicólogos del futuro"......a mi sus principios, honestidad y honradez me quedaron suficientemente claros.....gran persona

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  • Docente
    27/01/2013 - 22:11

    Me parece perfecto , pues nunca me he fiado de un filósofo que no fuese matemático.

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  • María
    27/01/2013 - 21:08

    Yo quiero felicitar a todos esos grandes maestros /as,del pasado y del presente ,a ellos por su vocación a la enseñansa del saber,sin mesclar la política,y educarlos en los valores fundamentales,que primero hay que ser persona humildes,si queremos construir entre todos un sistema mejor,es coger ejemplo de Finlandia,donde los profesores no mesclan la política,ánimo y adelante.

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  • Una alumna
    27/01/2013 - 20:57

    Que recuerdos ha despertado en mi este gran profesor y gran ersona, me dió clase de filosofia hace 37 años y aprendí mucho de el, mis notas llegaban hasta el 10 , la pena fué k dejé los estudios pero me sirvió de mucho todo lo k aprendí de el.Nunca lo olvidaré.

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  • Antonio Ortiz
    27/01/2013 - 20:51

    Saludos a un gran maestro y mejor persona. En los tiempos del Instituto de Telde me enseñó a estudiar. También recuerdo sus clases muy entretenidas contando un sin fin de anécdotas sobre la materia que impartía o sobre la vida diaria. Todo un personaje. Un abrazo.

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  • tu sobrino Miguelillo miguelillo
    27/01/2013 - 19:41

    Mi tio Paco, gran persona, con su empuje y "pesadez" consiguió que terminara mi carrera de educación física por una asignatura que tenía atravesada(biomecánica). Ahora el deporteses mi medio de vida y estoy ampliamente agradecido, y lo sabe.

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  • Susana E. Artiles González
    27/01/2013 - 19:23

    Lo tuyo no solamente son las Matemáticas, también el compañerismo y el valor humano que me demostrastes cuando lo necesite en mis inicios como docente y que, aún hoy mantengo muy presentes cuando te veo o se menciona tu nombre.GRACIAS. Un abrazo fuerte.

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  • Jorge Rguez
    27/01/2013 - 17:00

    Una gran persona y profesor ;).En Telde hay muy pocos profesores como Paco.Un fuerte abrazo de tu amigo Jorge.

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