08/11/2015 - 17:52

El Obispado Pildain mantiene su pastoral en el Callejón del Castillo

Considerado como uno de las figuras más relevantes del Archipiélago del siglo XX, el prelado dirigió la Diócesis de Canarias entre 1936 y 1966

Luis A. López Sosa

El Obispado Pildain mantiene su pastoral en el Callejón del Castillo
Tramo final de la calle Obispo Pildain (Foto Luis A. López Sosa)
Luis A. López Sosa
Hoy nos hemos ido a pasear, al igual que en la anterior ocasión, al barrio de Callejón del Castillo, donde buscamos la calle Obispo Pildáin, cuyo inicio lo encontramos en la calle Callejón del Castillo, desde donde con orientación Norte-Sur y tras recorrer unos 180 metros, aproximadamente, finaliza desembocando en un fondo de saco o lugar sin salida. Por el Poniente limita con la calle Ahulagar y al Naciente con la calle Obispos de Telde.
 
Esta nominación aparece en los censos electorales referidos al 31 de diciembre de 1975, pasando a formar desde entonces parte del callejero del Distrito 6º, Sección 2ª del Censo Municipal de Habitantes y Edificios.
 
Sinopsis de la nominación
Antonio Pildain y Zapiain, nació en Lezo (Guipúzcoa), el día 17 de enero 1890. Fue obispo de Canarias entre 1936 y 1966. Su pontificado ha sido el más largo en la historia de la diócesis y está considerado como uno de los personajes más relevantes en Canarias durante el siglo XX.
 
Doctorado en Teología, fue ordenado sacerdote el 13 de septiembre de 1913. En las elecciones de 1931 fue elegido diputado en las Cortes republicanas por la coalición católico-fuerista. De esta etapa destaca su defensa de las prerrogativas de la Iglesia.
 
El papa Pío XI lo nombró obispo de la diócesis de Canarias el 18 de mayo de 1936 y fue consagrado obispo el 14 de noviembre de dicho año, aunque no entró en su diócesis hasta el 19 de marzo de 1937.
 
El 19 de marzo de 1964, coronó a Nuestra Señora de la Soledad de la Portería Coronada en la Catedral de Canarias por mandato del Papa Juan XXIII llevando así a efecto la única coronación canónica de rango pontificio que se ha producido en la diócesis de Canarias.
 
"Para mí la participación en el Concilio ha sido una tarea de las más importantes de mi vida de obispo", reflexiona Antonio Pildain y Zapiain, titular de la diócesis de Canarias, al término del Vaticano II, asamblea que cambió el curso de la historia de la Iglesia y de la que ahora se celebra el cincuenta aniversario.
 
Frente a las "precarias" intervenciones de unos envejecidos prelados españoles, el obispo de Canarias, exdiputado por Guipúzcoa en el parlamento de la República, siempre sospechoso para los militares de ser poco afecto al Régimen, destacó en sus ocho discursos conciliares por sus agudas y brillantes palabras, "oídas y aplaudidas", como se recoge en la obra de Agustín Chil Estévez, Pildain, un obispo para una época.
 
El 18 de septiembre de 1964, cuando la asamblea conciliar abordaba "la intervención del Estado en el nombramiento de los obispos", el que hacía el sexto discurso de Antonio Pildáin iba a suscitar el principal caballo de batalla entre la Santa Sede y el gobierno del general Franco.
 
El obispo de Canarias planteó una moción a la asamblea conciliar que la prensa de la época interpretaba como un argumento para deshacer los vínculos que existían en España entre la Iglesia y el Estado, se lee en la obra del historiador y académico Luis Suárez, Franco y la Iglesia. Un primer golpe al nacionalcatolicismo en la misma sede romana lanzado por un vasco al que la guerra había retrasado su consagración como obispo.
 
Realizó una gran labor social en toda su diócesis al instaurar los comedores sociales que permitieron salir del hambre a una gran parte de la población que arrastraba las secuelas de la posguerra, fomentando además el desarrollo y modernización del hospital de San Martín, siendo muy frecuente verle en dichos centros atendiendo directamente a las clases más desfavorecidas y enfermos.
 
Se ganó la inestimable consideración de la sociedad canaria en general por sus dotes de caridad y humanidad. Murió el 7 de mayo de 1973 y fue enterrado en la Capilla de Santa María de La Antigua en la Catedral de Canarias
 
Toponimia-antroponimia del lugar
La toponimia-antroponimia “Callejón del Castillo”, data de mediados del siglo XVIII, fecha en la que aproximadamente se rocharon los terrenos de cultivo existentes en las inmediaciones del Casco Urbano, para destinarlos inicialmente al cultivo de la vid y posteriormente al de plataneras.
 
Viene este nombre de ser un paso angosto o camino estrecho que a modo de callejón cruzaba desde la zona de Picachos hasta El Calero, atravesando las grandes fincas propiedad de los Sres. del Castillo.
 
Estos propietarios son descendientes de los Sres. García del Castillo, quienes resultaran beneficiarios en los repartos de tierras y agua que hiciera Pedro de Vera, una vez finalizada la conquista de la isla, y que posteriormente se unen a la familia de los Ruiz de Vergara y dan origen a la familia condal, los Condes de la Vega Grande y Guadalupe, quienes son propietarios de muchos terrenos en gran parte de las islas.
 
Fue este sector muy importante entre el siglo XVI y finales del XIX, ya que, era la ruta de los transportistas de las cosechas de la caña de azúcar, el vino, los tomates y las plataneras, sucesivamente, para el embarque por el Puerto de Melenara rumbo a los puertos europeos.
 
Como consecuencia de ello, en el punto kilométrico 1,000 de la carretera que va a Melenara, hoy calle Callejón del Castillo, se abre un establecimiento de comidas, denominado “La Fonda” que se erige con el paso del tiempo en una toponímia más (hoy rescatada como calle). En este establecimiento solían parar a comer los transportistas (camelleros y arrieros) de los productos agrícolas y el mismo era un importante punto de encuentro.
 
Fue esta, una zona que se mantuvo durante varias décadas con característica agrícolas y excesivamente tranquila, hasta que llegada la década de 1960, se construye en Campo de Fútbol El Hornillo (hoy Pablo Hernández Morales) y el bullicio se va apoderando poco a poco del sector. Posteriormente se convierte en una zona de expansión del suelo edificable del Casco Urbano hacia el Naciente y todo va cambiando a pasos agigantados.
 
Hoy la zona, ofrece un alto índice de edificabilidad, ya no se definen los terrenos que antaño fueron parte de la Vega Mayor de Telde. Donde hubieron hermosas fincas que daban fe de la frondosidad y la fertilidad, hoy encontramos paredes de hormigón, edificaciones, lugares de dominio público con unas pocas reservas destinadas al ornamento de jardinería y un poco menos de nada de todo aquello lo que fue.
 
No cabe la menor duda, que la situación real de la sociedad desde entonces ha cambiado, el censo de población es superior y la demanda de servicios también, pero la nostalgia de lo perdido es inevitable y el consuelo lo encontramos en el bienestar, que en aras de una mejor calidad de vida que disfrutan los vecinos del sector.
 
En cualquier caso, es una zona cercana al Casco Urbano de la Ciudad, que cuenta con casi todos los servicios de comodidad y tranquilidad para la buena convivencia. Es una zona ideal para vivir con tres vías de acceso diferentes y otras tantas de evacuación, que les conectan directamente con las rutas hacia la capital o hacia el sur de la isla.
 
Efemérides
Un día tal como hoy, hace ahora mismo 120 años, es decir el 8 de noviembre de 1895, en Alemania, el físico Wilhelm Conrad Roentgen hace un descubrimiento trascendental que revolucionará el mundo de la medicina. Mientras experimenta en su laboratorio, se da cuenta de que por medio de un tipo de radiación es capaz de ver a través de materiales, incluyendo su propio cuerpo. Denomina este fenómeno "Rayos X", por la naturaleza desconocida de la radiación. Gracias a ello se le concederá el primer Premio Nobel de Física en el año 1901. Wilhelm Conrad, nació en Lennep, el día 27 de marzo de 1845. Estudió física en la Universidad de Würzburg, tas su descubrimiento en los años siguientes, Röntgen publicó unos estudios «sobre un nuevo tipo de rayos», que fueron traducidos al inglés, francés, italiano y ruso. En 1874 se transformó en conferencista en la Universidad de Estrasburgo.
 
Hoy precisamente se cumplen 117 años, de aquel 8 de noviembre de 1898, fecha en la que se concede por la autoridad capitalina, la pertinente autorización a la empresa británica Blandy Brothers, para instalar sus varaderos en el recinto del Puerto de la Luz. La ubicación fue precisamente junto a la empresa Grand Canary, esta gestión supuso la creación de numerosos puestos de trabajo, mitigando en gran medida la alta tasa de paro laboral existente a finales del siglo XIX en la isla, así como, a incrementar el prestigio portuario. La casa Blandy, que habiendo comenzado su actividad económica en Madeira a principios del siglo XIX, fijó su atención más adelante en Canarias. Se trata de un ejemplo de las diversas iniciativas empresariales de este tipo, que pretendían aprovecharse de la posición geoestratégica de los archipiélagos atlánticos ibéricos.
 
Contemplando este hermoso amanecer, en el que la luz se proyecta desde el horizonte, cual si de una señal de esperanza se tratara, queremos romper una lanza en favor de la positiva forma de actuación del ser humano.
 
Antonio Pildain y Zapiain, rompió los esquemas establecidos no solo dentro de la propia Iglesia, sino también en la relación de ésta para con la estructura del régimen dictatorial, tratando de mantener a aquella al margen de las actuaciones y determinaciones de ésta última.
 
Cualquier sistema totalitario o dictatorial, sea cual sea el régimen de gobierno, trata de mantener a su lado a la cúpula religiosa, con el fin de fundamentar sus actuaciones en el estatus moral de sus gobernados, a fin de ejercer un doble dominio tanto en el terreno moral como ético sobre el individuo y la colectividad.
 
Recordamos los resquicios poco relevantes de cooperación entre la Iglesia y la autoridad gubernamental, cual fue la prohibición sistemática de la celebración del Carnaval, conveniente para la autoridad civil en el sentido de garantizar las medidas de seguridad que tras el anonimato se pudieran ocultar y por parte de la autoridad religiosa por el fundamento teológico de la celebración de San Carnal y la proximidad a la Semana Santa.
 
Fueron momentos que a nuestra juventud nos vino bien, ya que, hicimos los pinitos en la desobediencia y la clandestinidad, tanto como contra una autoridad como contra la otra. Fue divertido tener que eludir a la policía y desde la clandestinidad llegar a aquellas encubiertas “Fiestas de Invierno”, una época histórica.
 
Pero las grandes empresas del Obispo Pildain, fueron a nivel social y eclesiástico, cuales pudieron ser la creación y fomento de los comedores sociales, la actualización y desarrollo del Hospital San Martín dando cabida a la clase menos pudiente, la fundación de varios templos en lugares donde no existían o las reformas emprendidas en el Seminario.
 
Dejamos aquí nuestra intervención de hoy, guardamos en nuestra gena las cosas positivas tratadas y emprendemos una nueva caminata con rumbo al Poniente, para dirigirnos a otro lugar, nos vamos al barrio de San José de Las Longueras, donde visitaremos la calle Obispo Serra Sucarrats, con el fin de saber algo más del lugar de su emplazamiento y sobre este prelado de nuestra diócesis, pero bueno, eso... será en la próxima ocasión, si Dios quiere, allí nos vemos. Mientras tanto…cuídense.
 
Sansofé.
 
 

Comentarios

  • Una vecina indignada
    10/11/2015 - 09:06

    Vecino es usted el gerente de los vados?? Mejor diga como esta el barrio y sus carreteras que para salir de él hay que gastar medio tanque de la gasolina.

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  • Vecino
    09/11/2015 - 16:07

    En esa calle se ven muchos garajes sin vados y entran hasta 3 coches en alguno de ellos. Una calle que aparcan muchos vecinos gracias al terreno

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