13/09/2015 - 20:26

Copérnico orbita por las calles del Lomo de La Herradura

Figura destacada del Renacimiento, formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar

Luis A. López Sosa

Copérnico orbita por las calles del Lomo de La Herradura
Calle Nicolás Copérnico - inicio (Foto Luis A. López Sosa)
Luis A. López Sosa
Hoy continuamos nuestro paseo mañanero en el mismo barrio de Lomo de la Herradura, donde vamos en busca de la calle Nicolás Copérnico, encontrando su inicio en la calle Haití, desde la que con orientación Naciente-Poniente y, tras recorrer unos 680 metros, aproximadamente, va a finalizar a la calle Jack Lewis.
 
Tiene paralela por el Sur las calles Holanda y Fulton, mientas que por el Norte linda con terrenos de la finca matriz, en la zona del Mayorazgo.
 
Esta nominación aparece por primera vez en documentos censales correspondientes al 31 de diciembre de 1970 y desde entonces, forma parte del Callejero del distrito 3º, sección 19ª del Censo Municipal de Habitantes y Edificios.
 
Sinopsis de la nominación
Nicolás Copérnico, nació en Torún, (Prusia), Polonia, el día 19 de febrero de 1473 y falleció en Frombork, (Prusia), Polonia, el día 24 de mayo de 1543. Fue un astrónomo del Renacimiento que formuló la teoría heliocéntrica del Sistema Solar, concebida en primera instancia por Aristarco de Samos.
 
Su libro “De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de las esferas celestes)” suele ser considerado como el punto inicial o fundador de la astronomía moderna, además de ser una pieza clave en lo que se llamó la Revolución Científica en la época del Renacimiento.
 
Copérnico pasó cerca de veinticinco años trabajando en el desarrollo de su modelo heliocéntrico del universo. En aquella época resultó difícil que los científicos lo aceptaran, ya que suponía una auténtica revolución.
 
Nicolás Copérnico era matemático, astrónomo, jurista, físico, clérigo católico romano, gobernador, líder militar, diplomático y economista. Junto con sus extensas responsabilidades, la astronomía figuraba como poco más que una distracción. Por su enorme contribución a la astronomía, en 1935 se dio el nombre «Copernicus» a uno de los mayores cráteres lunares, ubicado en el Mare Insularum. El modelo heliocéntrico es considerado una de las teorías más importantes en la historia de la ciencia occidental.
 
Nicolás Copérnico no publicó su obra en la que defendía el heliocentrismo hasta 1543, año de su fallecimiento, teniendo la admiración de las autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica Romana; sin embargo, sus libros serían incluidos en el Index, muchos años después de su muerte, con el caso Galileo. La afirmación periodística acerca de que fue perseguido por hereje es errónea.
 
La teoría de Copérnico establecía que la Tierra giraba sobre sí misma una vez al día, y que una vez al año daba una vuelta completa alrededor del Sol. Además afirmaba que la Tierra, en su movimiento rotatorio, se inclinaba sobre su eje. Una de sus aportaciones fue el nuevo orden de alineación de los planetas según sus periodos de rotación. Notó que cuanto mayor era el radio de la órbita de un planeta, más tiempo tardaba en dar una vuelta completa alrededor del Sol.
 
Fue objeto de numerosas críticas, en especial de la Iglesia, por negar que la Tierra fuera el centro del Universo. Galileo y el astrónomo alemán Johannes Kepler fueron sus seguidores.
 
Copérnico está considerado como el precursor de la astronomía moderna, aportando las bases que permitieron a Newton culminar la revolución astronómica, al pasar de un universo geocéntrico a un cosmos heliocéntrico y cambiando irreversiblemente la mirada del cosmos que había prevalecido hasta entonces.
 
Así, lo que se conoce como “Revolución Copernicana” es su formulación de la teoría heliocéntrica, según la cual, la Tierra y los otros astros giran alrededor del Sol. En memoria de Nicolás Copérnico, el 19 de febrero de 2010 la IUPAC nombra al elemento 112 de la tabla periódica como copernicio.
 
Toponimia del barrio
La toponimia “La Herradura”, es el nombre con el que se conoció la finca existente en el valle que se forma en el margen norte de la Carretera GC-41 (Telde a Valsequillo) y el Lomo Sordo, la cual tenía una cuasi perfecta forma semicircular a modo de herradura.
 
Fue un pequeño valle con un barranquillo en su parte más baja, proyección de la vaguada de la parte alta, a cuyos márgenes se cultivaban hermosas cadenas de alfalfa, millo, papas y hortalizas. Junto a las paredes de piedra seca que sostenía el terreno, aparecían frondosos frutales, generalmente aguacateros, higueras, algarrobos o naranjos. En medio de todo este vergel y como colocadas a capricho, se dibujaban pequeñas colonias de palmeras canariensis, que le daban un toque especial al paisaje, en medio de estos cultivos, en su mayoría hortícolas.
 
Tenía, como ahora, dos entradas este sector, una era junto al Matadero Municipal y la otra en el lugar denominado “la Palma Retoña” –frente a la ermita de San José- en la parte alta de las laderas que formaban el valle era fácil ver una estampa peculiar, un pastor con su el ganado caprino y ovino pastando. Era algún miembro de las familias de los Casimiro o los Munguia, residentes en el entorno de El Viso o el Valle de los Reyes, en la falda Norte de Montaña Las Palmas.
 
Al llegar la primera mitad de la década de 1960 y tras desaparecer el mercado europeo para los productos agrícolas canarios, toda la agricultura se reciente y desaparece casi en su totalidad, quedando una gran parte de ella destinada al consumo del mercado interno y otra bien definida para el consumo familiar.
 
En esta época se inician grandes proyectos de urbanización de terrenos que se dejan de cultivar, cambiando la orografía del municipio que hasta entonces era eminentemente agrícola por otra bien distinta de carácter residencial, comercial e industrial.
 
Este sector fue adquirido en su mayoría por una mujer de origen holandés, Doña Nellie Lewis Superstein, a quien tuvimos el gusto de conocer y con la que tratamos en más de una ocasión.
 
La Sra. Lewis, como se le conocía generalmente, urbanizó el lugar e inició la construcción de edificios para su venta, a la vez que vendía solares a nuevos propietarios que posteriormente fueron edificando el barrio que hoy conocemos, mediante el procedimiento de la autoconstrucción.
 
Nellie reflejaba en su cara la bondad de su corazón, era una persona muy pacífica para la cual nunca habían problemas y que ayudó a muchas personas a que pudieran adquirir sus solares pagándoselos a plazos e incluso prestándoles maquinaria de su empresa constructora.
 
Su repentino fallecimiento conmovió a los vecinos del lugar, donde contaba con muchas familias que le profesaban verdadero amor, no se entendía como podía morir así alguien tan necesario para la confraternización vecinal. La gran sorpresa fue cuando en su testamento condonó todas las deudas que pudieran haber pendiente de cobro por su parte y dejó un sentido mensaje dirigido a “sus niños”, los numerosos hijos de todos los que fueron conformando el barrio. Fue un ejemplo de cómo tiene que ser una gran persona.
 
Efemérides
Hoy precisamente se cumplen 127 años de aquel 13 de septiembre de 1888, día en el que a las 6 de la mañana el trasatlántico italiano "Sud América" perteneciente a la flota de La Veloce con 260 pasajeros, 69 tripulantes y 700 toneladas de carga en tránsito procedente de Buenos Aires para Génova su puerto base, efectuaba la maniobra de fondeo para carbonear y desembarcar y embarcar pasajeros en la bahía de Las Palmas, en la bocana del Puerto de La Luz, fue abordado de proa por el vapor francés de la S.G.T. de El Havre "La France" de 4.575 toneladas que en ese momento abandonaba el mismo fondeadero para seguir viaje hacia el Río de La Plata con más de 1.300 pasajeros y tripulantes. El buque italiano se hundió casi instantáneamente en quince metros de agua, quedando a flor de agua tan solo el extremo de sus cuatro mástiles, a menos de 600 metros de la playa.
 
Perdieron la vida el primer oficial Tommaso Gallucci, otros cuatro tripulantes y setenta y cuatro pasajeros, entre los que se encontraba los doce tripulantes del velero "Minerva" que habían sobrevivido al naufragio de su pequeña goleta, la cual se había hundido frente a las costas del Brasil y que a su vez eran repatriados en el "Sud América". El Destino esta vez no les concedió una segunda ocasión. El "Sud América" se encontraba al mando del capitán Carlo Bertora y gracias a su comportamiento no hubo que lamentar mayores pérdidas humanas. El 1º Oficial Gallucci murió al intentar salvar a un pasajero que se aferraba desesperadamente a una mesa que flotaba entre los restos del naufragio. Cuando el Capitán Bertora fue puesto a salvo, tanto los supervivientes como muchos pescadores y marineros de Las Palmas que habían colaborado en las tareas de salvamento le expresaron su agradecimiento por lo que había hecho por los náufragos.
 
Un día tal como hoy, hace ahora mismo 92 años, es decir el 13 de septiembre de 1923, en España, el descontento del ejército por el desastre de Annual en Marruecos, el auge de los nacionalismos periféricos y la situación general del momento hacen que Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, se subleve y dé un golpe de Estado que encuentra inmediatamente la comprensión y el apoyo del rey Alfonso XIII. Los sublevados declaran el estado de guerra, la suspensión de las garantías constitucionales y la disolución de las Cortes. El régimen de la Constitución de 1876 es sustituido, en medio de la indiferencia popular y sin apenas resistencia, por una dictadura militar, dando al traste con todos los derechos adquiridos por el pueblo, como consecuencia de una nefasta e inútil gestión gubernamental.
 
Al correr la noticia de la victoria rifeña, tanto las cabilas como parte de las fuerzas marroquíes al servicio de España se sumaron a la guerra santa proclamada por Abd el-Krim. Ninguna ayuda llegó desde Melilla, situada a unos 40 km, y así las pocas unidades que aún conservaban la disciplina se vieron obligadas a retirarse bajo el constante acoso enemigo hasta Melilla. Se produjo así una espantosa retirada en la que los rifeños asesinaron y torturaron a los heridos, enfermos y a la población civil dejada atrás. Las guarniciones de las posiciones murieron tras duros combates. Lograron escapar vivos los defensores de Afrau, rescatados por la Armada y el destacamento de Metalsa, que logró llegar a las posiciones francesas de Hassi Ouzenga tras perder dos terceras partes de sus efectivos. En Dar Quebdana, el comandante pactó la rendición, pero en cuanto ésta tuvo lugar él y sus hombres fueron descuartizados.
 
Observando el paisaje del Lomo de la Herradura y parte de Tara desde la Plaza de los Naranjos, en el barrio de San Francisco, bajo este fresco amanecer, pensamos en la diversidad de los temas tratados hoy.
 
La figura de Nicolás Copérnico y la importancia de sus estudios y descubrimientos tanto matemáticos como astrológicos, los cuales han tenido una sensible repercusión en la evolución de las ciencias y por ende en la de la propia sociedad y como es de costumbre, la ciencia ha de luchar contra la religión, la cual arropada por el poder establecido del momento, ejerce una gran influencia sobre estos célebres personajes, llegándoles a acusar incluso de herejía y amenazarlos de muerte.
 
Comportamiento propio de la prepotencia de los “doctores” licenciados en ignorancia que ponen más énfasis en los dogmas de fe, no demostrables, que en las teorías demostradas por la ciencia, las cuales mandan al traste todas sus coactivas amenazas a la condenación, perdiendo en muchos casos el control moral y ético de sus “mansos corderos”. Por suerte el tiempo coloca a cada cual en su lugar y lo que en un entonces eran consideradas afirmaciones sacrílegas, hoy son meras teorías ya demostradas y al alcance de cualquier joven docente.
 
Tal vez el accidente marítimo más trágico ocurrido en nuestras islas ha sido el del trasatlántico “Sud América”, en el cual perdieron la vida unas setenta y nueve personas, durante aquella mañana fatídica, a pesar de los esfuerzos de las embarcaciones de pescadores que se prestaron solidariamente al rescate, aun estando a seiscientos metros de la orilla y a tan solo quince metros de profundidad, pero que fue suficiente para escribir una página de esta macabra historia, en la que el mar cobra sus víctimas en cualquier momento.
 
Hoy en el cementerio viejo de Las Palmas de Gran Canaria, hay un mausoleo que homenajea a dichas víctimas desde entonces, ante el cual han desfilado muchos familiares de aquellos en diferentes épocas y junto a la cual estará siempre el espíritu de nuestros marineros que a pesar de rescatar a muchas personas, tuvieron que ver impotentes el saldo de la tragedia.
 
Referirnos al desastre de Annual en Marruecos, es lo mismo que hacer una apología sobre la intransigencia de un gobierno español decrépito, un gobierno de quijotes que querían seguir manteniendo unas colonias mediante la fuerza de las armas, armas caducas de un ejército carente de medios y que solo sirvió para sacrificar ante las hordas rifeñas, de espíritu desalmado y salvaje, a unos soldados sin auxilio alguno, que seguramente lucharon hasta el final por salvar sus vidas ante aquellos bárbaros y no por amor u honor a una patria que les había abandonado en aquellas tierras.
 
Por desgracia no es imprescindible que quienes declaren las guerras o sostengan la necesidad de lucha, hayan de estar al frente de las tropas, no por lo general son reyes, ministros o mandos de superior rango que luchan desde detrás de la mesa de un despacho y a los que no les llega ni el ruido de los disparos, el polvo del desierto, la sed o el hambre que les obligue a luchar por esas determinaciones que mandan a la muerte a la tropa, quienes fueron alistados además a la fuerza. Conocimos a dos teldenses que estuvieron en la guerra de Marruecos, fueron obligados y ninguno de ellos tenía sentimiento patriótico alguno para estar en aquellos desastres, solo arguyeron un miedo terrible durante la noche a “los moros” y las barbaries que cometían de forma inhumana, lo demás lo hacía solo el hambre o la sed, el sueño y el miedo a dormirse.
 
Dejamos aquí nuestro paseo de hoy, guardamos en la gena todo lo que de positivo hayamos podido tratar en esta crónica y, emprendemos una nueva caminata, esta vez con rumbo de Naciente, nos acercamos al barrio de Las Tapias o Calero Alto, donde visitaremos la calle Nicolás Díaz-Saavedra Navarro, para conocer algo más del lugar de su emplazamiento y sobre la vida de este personaje político de principios del siglo XX, pero bueno… eso será en la próxima ocasión, si Dios quiere, allí nos vemos. Mientras tanto cuídense.
 
Sansofé.
 

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