04/09/2015 - 13:47

Néstor Álamo se pasea por las calles de Los Llanos

Una vía del barrio recuerda compositor, periodista y escritor canario

Luis A. López Sosa

Néstor Álamo se pasea por las calles de Los Llanos
Calle Néstor Álamo - inicio (Foto Luis A. López Sosa)
Luis A. López Sosa

Paseamos hoy por el barrio de Los Llanos, donde vamos en busca de la calle Néstor Álamo. Su inicio lo encontramos en la Avenida de la Constitución, desde donde parte con orientación Norte-Sur y, tras recorrer unos 180 metros, aproximadamente, va a desembocar en la calle Sor Concepción Suárez. Tiene lindando por el Poniente la calle Andrés Manjón y por el Naciente la calle Poeta Pablo Neruda.

 

Esta nominación aparece por primera vez en los documentos censales referidos al 31 de diciembre de 1980 y, desde entonces, ha pasado a formar parte del callejero del distrito 2º, sección 1ª del Censo Municipal de Habitantes y Edificios.

 

Este sector es uno de los más antiguos del barrio de San Gregorio, si bien en su momento fue una zona de expansión del núcleo original ubicado en el entorno de la Plaza de San Gregorio y sus aledaños de Arauz, El Roque o El Cascajo.

 

Sinopsis de la nominación

Néstor Álamo Hernández, nació en el municipio de Santa María de Guía, el día  27 de febrero de 1906 y falleció en  Las Palmas de Gran Canaria, el día  24 de marzo de 1994, conocido como Néstor Álamo, fue un compositor, periodista y escritor español, es uno de los grandes exponentes de la música y cultura popular canaria.

 

En su pueblo cursa estudios elementales hasta que en 1920 marcha a la Habana, donde bajo la tutela de su tío Nicasio Álamo trabaja en el comercio familiar. Tras su regreso a Gran Canaria en 1922, y después de realizar el servicio militar, se independiza de su familia y se emplea como contable en algunas firmas comerciales de la capital, a la vez que comienza a introducirse en los círculos culturales de la ciudad e inicia sus primeras colaboraciones periodísticas.

 

Al mismo tiempo, entabla amistad con el que él consideró su maestro, el lectoral y canónigo de la Catedral de Canarias don José Feo y Ramos, natural de Gáldar. Según Álamo, el influjo de este sacerdote será fundamental en sus lecturas y formación intelectual, ya que lo introduce en sus primeros conocimientos de Archivística y Paleografía.

 

En el periódico “El País” tuvo a su cargo la sección “Panoramas”. Posteriormente, fundó en Santa María de Guía, junto a Juan García Mateos, el semanario “La Voz del Norte”. En los primeros años de estadía en la capital de la Isla comienza a frecuentar la Escuela Luján Pérez, centro de formación liberal y lugar de encuentro de intelectuales y artistas locales a los que rendirá admiración a lo largo de toda su vida. Su vertiente periodística, a veces usando el seudónimo Juan Farías, va a continuar de forma incesante a lo largo de toda su vida, con especial intensidad en los periódicos “Hoy”, “Falange” y “Diario de Las Palmas”.

 

En 1930 entra a formar parte de “El Museo Canario” como oficial primero en la Biblioteca de la centenaria institución científica. Allí se dedica a ordenar y clasificar, durante casi dos decenios, una importante parte de sus fondos documentales, especialmente el de la Inquisición de Canarias, compuesto de miles de manuscritos de un interés capital para la historiografía isleña que, hasta ese momento, eran de difícil consulta. El contacto diario de Álamo con esas privilegiadas fuentes de información propiciará, en su formación intelectual y en sus trabajos literarios, una visión más completa acerca del mundo insular y sus conexiones históricas fuera de sus fronteras que la que había tenido hasta entonces.

 

Terminada la Guerra Civil española ejerce como secretario y asesor cultural de Matías Vega Guerra, que presidio el Cabildo de Gran Canaria desde 1945 hasta 1960. Las gestiones de Néstor Álamo favorecen la creación del Archivo Histórico y la Biblioteca Provincial de Las Palmas de Gran Canaria. También fue el creador, diseñador de algunos de sus espacios y primer director de la Casa-Museo de Colón, instalada en el corazón del Real primitivo donde los conquistadores castellanos fundaran la ciudad. La Casa de Colón se inaugura parcialmente en 1952, para continuar ampliándose como centro museístico y de contenidos americanistas a lo largo de toda la década siguiente; además, participa en las gestiones para la creación del museo de don Benito Pérez Galdós en la casa natal del escritor. Su labor de recuperación de espacios museísticos dependientes del Cabildo se amplía al realizar la restauración y creación del museo de don Fernando de León y Castillo en la ciudad de Telde; en esa misma ciudad dirigiría, muchos años más tarde, la construcción de la iglesia de Tara. En Santa María de Guía, su pueblo natal, restaura el Camarín de la Virgen de Guía.

 

En el ámbito urbanístico ideó la creación en Teror de la plaza de Teresa Bolívar, madre del Libertador americano, cuya familia tenía raíces en ese municipio grancanario. Su vinculación a Teror y su fe en la tradición mariana de la Villa, donde se ubica la Basílica de la Virgen del Pino, le empuja a dirigir y reorganizar desde el Cabildo Insular la tradicional llegada de romeros al pueblo, la víspera de la Fiesta Mayor, desde todas las poblaciones de la Isla. Propicia la creación de una comisión mixta interinstitucional, que lidera durante años, y reconvierte la espontánea Romería de la Virgen del Pino en una Ofrenda en honor a la Patrona de Gran Canaria. Impulsa, además, la restauración y creación de un museo en la Casa Museo de los Patronos de la Virgen del Pino. En 1961 es cesado como director de la Casa de Colón y desde ese año hasta su muerte regenta un anticuario (que hace las veces también de taller de restauración y ebanistería) en la calle de La Peregrina de Las Palmas de Gran Canaria.

 

Obras suyas son “Thenesoya Vidina y otras tradiciones”, “El Almirante de la Mar Océana”, “El sarao y su recuerdo” o “Crónica de un siglo”. Este último se publicó en forma de folletín, a partir de la década de los 50, en el Diario de Las Palmas y tuvo como núcleo principal historiar las actividades sociales de El Gabinete Literario, pero acabó siendo una historia de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

 

Dejando aparte sus creaciones musicales, que inauguran una nueva página en la canción de Canarias, recopiló y publicó (encargándose en el prólogo de la obra de un pormenorizado estudio) la obra poética de “La Perejila” (Las Palmas de Gran Canaria, 1820- 1897) en el volumen Agustina González y Romero: Poesía. De menor entidad son “El marqués de Branciforte”, “El demonio y la virgen”, “Lola Guerra”, “Para la historia de Santa maría de Guía”,  “Del juzgado y otros asuntos”.

 

Por otro lado, no hay que olvidar sus numerosas colaboraciones periodísticas publicadas en los periódicos de su isla natal desde la década de los 30 del siglo pasado; muchas de ellas son ediciones periódicas a modo de folletín, con notable enjundia, que nunca vieron la luz en libros. Durante los años 60 ejerció, además, como corresponsal del periódico barcelonés “La Vanguardia”. Los títulos con los que fue investido fueron numerosos: Cronista oficial de la isla de Gran Canaria. Comendador de número de la Orden del Mérito Civil. Miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia. Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria. Can de plata e hijo predilecto de Gran Canaria. Además, en 1989 le fue otorgado el Premio Canarias de Investigación.

 

Toponimia del lugar

Buscamos en la biblioteca del tiempo la toponimia de “San Gregorio”, data desde 1866, año en el que se finalizan las obras de construcción del templo neoclásico actual, que mediante proyecto del arquitecto Diego Nicolás Eduardo, se fue realizando paulatinamente durante casi 90 años. Una vez ultimada la construcción del templo, se adopta como patrono del mismo a San Gregorio Taumaturgo, bajo cuya advocación se pone el mismo.

 

El templo ocupa el mismo solar que anteriormente ocupara la ermita que mandara construir Alonso Rodríguez de Palencia o Palenzuela, tras finalizar la conquista de la isla en los inicios del siglo XVI. Más tarde en la segunda década del siglo XVII se ha de reconstruir la misma por ofrecer amenaza de ruina, ampliándose la capacidad de la primera, pero ambas orientadas de Norte a Sur. Estas ermitas estuvieron bajo la advocación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

 

Con el cambio de la toponimia de “San Gregorio”, empieza a caer en desuso la de “Los Llanos”, que fue el primer nombre que tomó el barrio de “arriba” o “Los Llanos de Jaraquemada”, por tener allí tierras y un ingenio de moler caña de azúcar Gonzalo de Jaraquemada, quien lo adquirió a Alonso Rodríguez de Palencia o Palenzuela.

 

Esta zona del Casco Urbano donde está la calle que hoy visitamos, hasta los inicios de la década de 1960, era una hermosa finca de plataneras, en la cual vivimos algunas excelentes correrías infantiles.

 

Luego se produce un desarrollo desmesurado en la construcción de inmuebles de varias plantas y se despierta la explotación urbana del uso vertical de la superficie y poco a poco, van desapareciendo aquellos edificios de cubiertas a dos aguas o planas y con ellos también esas hermosas fincas que son urbanizadas, desterrándose las características peculiares de identidad  del barrio, a lo que perplejos asistimos enmudecidos por lo incomprensible del abandono y la desidia en pos de la fraudulenta especulación del suelo, con calles estrechas y sin entrega de espacios para ser destinados a zonas de dominio público, todo ello, con la complicidad de las autoridades provinciales y municipales de entonces.

 

Efemérides

Hoy precisamente se cumplen 153 años, de aquel 3 de septiembre de 1862, día en el que un joven Benito Pérez Galdós, se presenta en Santa Cruz de Tenerife para revalidar sus estudios de segunda enseñanza, los cuales había seguido en el Colegio de San Agustín de Las Palmas de Gran Canaria. Allí permaneció tres días hasta emprender luego viaje a Madrid. En su expediente académico se puede comprobar que Pérez Galdós era un estudiante aventajado, con notas de sobresaliente y notable en todas las asignaturas. El día 9 de septiembre embarcó en el vapor “Almogávar”, que mandaba el capitán José Fiol, en unión de veinte pasajeros más, entre los que se encontraba un loco y dos reclusas, según reseñas del diario de a bordo.

 

Ya en Madrid, se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad Central, pero de forma paulatina se va alejando de las aulas, concentrando toda su atención y quehacer en la actividad literaria. En cierta ocasión Benito Pérez Galdós manifestó: “La carrera de Leyes tenía un año preparatorio y en ese curso, la asignatura que estudie con verdadero gusto fue Literatura Latina, por la relación que tenía con mis aficiones. La explicaba Camús y a ese maestro le profesé siempre una sincera admiración y un gran cariño. También he guardado siempre grandes simpatías por el profesor de Historia, Don Fernando Castro.” Fascinado por el viejo Madrid, recorre sus calles fijándose en todo tipo de detalles y rincones.

 

Un día tal como hoy, hace ahora mismo 89 años, es decir el 3 de septiembre de 1926, nace Irene Papas), de nombre real Irini Lelekou, en Chilimodion, Corinto, (Grecia). Es una actriz de cine y teatro y cantante griega. Adoptó su apellido artístico a raíz de su fugaz matrimonio con el actor Alkis Papas. Ha desempeñado más de setenta papeles a lo largo de más de medio siglo de carrera. Es una de las grandes trágicas helénicas del siglo XX posterior a Katina Paxinou. Contemporánea de Melína Merkoúri, saltó a la fama internacional en películas de éxito como “Los cañones de Navarone”, “Zorba el griego”, junto con Anthony Quinn y “Z “de Costa Gavras. Estudió en la Escuela Nacional de Teatro Griego en Atenas, y de ahí pasó a formar parte del elenco del Teatro Nacional de Grecia, en el que destacó como actriz trágica en “Las troyanas y Medea” (Eurípides) y “Electra” (Sófocles).

 

Irene Papas empezó su carrera cinematográfica en Grecia, donde se hizo popular. Descubierta por Elia Kazan, su fama internacional llegó gracias a sus actuaciones en producciones muy taquilleras. Algunos personajes de la mitología griega que ha representado Irene Papas son Medea, Electra, Clitemnestra, Helena, Penélope y Anticlea. También interpretó personajes de Federico García Lorca en “Yerma” y “Bodas de sangre”, y a Catalina de Aragón en “Ana de los mil días”. En el año 2002 fue nombrada “Mujer de Europa". Amiga personal del Primer Ministro Andreas Papandreu, tuvo un romance con Marlon Brando. El director Federico Fellini era un gran admirador del trabajo de Irene Papas. También ha sido cantante, con notable éxito.

 

Mientras paseo por las solitarias calles de San Gregorio, cuando apenas son las 21,30 horas, cuando tras cerrar los comercios todo el entorno cae en un letargo anticipado que anuncia el descanso nocturno, no dejo de pensar en varias circunstancias sobre los temas tratados hoy.

 

De una parte, el desconocimiento por parte de muchos canarios sobre la calidad artística de Néstor Álamo Hernández, desconocimiento que se hace más patente en las nuevas generaciones. Un hombre que se tuvo que mover en  una sociedad carente de medios, como era aquella a la que se había sometido durante varios siglos a la intelectualidad canaria por parte de los Autoridades Culturales y Políticas de la madre patria.

 

Con su quehacer nos trajo, nos descubrió a muchos interesados por nuestra cultura, los aires populares que de la misma emanan y, además se dieron a conocer a los visitantes, a la vez que se exportaba toda esa pléyade de conocimientos y matices culturales, sin cuya intervención tal vez hoy seguirían sepultados en el olvido o la ignorancia.

 

De otra parte, miramos a un lugar inconcreto del entorno y pensamos en todo ese cúmulo de vivencias que en este barrio hemos tenido la suerte de palpar de cerca, todos esos recuerdos de acontecimientos y personas que ya no están, que forman parte de nuestro pasado, a los cuales recordamos y miramos con cierta nostalgia por la enorme importancia que tienen al formar el sendero de nuestra transición, al constituirse en el camino que nos trae al presente y que nos da ese maravilloso estigma que es nuestra seña de identidad.

 

Igualmente pensamos en ese calificativo que siempre se nos ha colgado a los canariones de “aplatanados” y que nada tiene que ver con la identidad del canario dotado de inquietudes artísticas o que da riendas sueltas a los alazanes de su imaginación, cual fue el caso de aquel joven Benito Pérez Galdós, escritor más relevante de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, caso que se ha dado también en otros muchos tantos ilustres hijos de nuestra tierra, tanto en anteriores como en posteriores épocas.

 

Por último, pensamos en la hermosa sensación de admiración y enamoramiento que tuvimos de jovenzuelo por la belleza natural de la artista Irene Papas, cuyas películas vimos en reiteradas ocasiones, estudiando ensimismado no solo su arte de interpretación, si no la belleza de sus naturales gestos. Toda una hermosa y bonita dama.

 

Dejamos aquí nuestro recorrido de hoy, guardamos en nuestra gena todo lo positivo que hayamos podido tratar y, emprendemos una nueva caminata, esta vez con rumbo al Naciente, nos vamos al barrio de Melenara, para visitar allí la calle Newton, con el fin de saber algo nuevo sobre el lugar de ubicación de este vial y sobre la vida y obra de este físico y matemático, pero bueno… de eso nos ocuparemos en la próxima ocasión, si Dios quiere, allí nos vemos. Mientras tanto…cuídense.

 

Sansofé.

 

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