07/08/2015 - 13:53

La Nasa callejea por la playa de Ojos de Garza

En la nomenclatura de las calles de este barrio costero predominan los elementos relacionados con la marinería

Luis A. López Sosa

La Nasa callejea por la playa de Ojos de Garza
Calle Nasa (Foto Luis A. López Sosa)
Hoy paseamos por la Playa Ojos de Garza, donde vamos al encuentro de la calle Nasa, cuyo inicio lo encontramos en la Avenida Roque de Gando, desde donde con trazado Naciente-Poniente y tras recorrer unos 60 metros, finaliza en la calle Nuestra Señora del Carmen. Por su lado del Norte linda con la calle Chalupa y por el Sur lo hace con la calle Navío.
 
Esta nominación fue aprobada por el Ayuntamiento Pleno en sesión celebrada el día 29 de agosto de 1980 y desde entonces, aparece formando parte del Callejero del Distrito 6º Sección 7ª, del Censo Municipal de Habitantes y Edificios.
 
Cuando se nominaron los viales que conforman este núcleo de población, se siguieron las directrices de analogía en la mayoría de ellos, dado que predomina nombre de elementos relacionados con la marinería, salvo un par de excepciones como es el caso que nos ocupa.
 
Sinopsis de la nominación
 
La nasa es una red de pesca pasiva, consistente en una forma de cilindro que se va estrechando (forma de embudo invertido), de forma que cuando la presa (principalmente crustáceos, marisco y cefalópodos) entra en la red, ve dirigido su recorrido, cayendo en un depósito del que le es imposible salir. Se usa con un cebo que incite a los peces o mariscos a introducirse.
 
La estructura base consiste en un esqueleto de madera, cuya base es de mayor tamaño que su parte superior y estas se encuentran unidos por varillas colocadas en sentido vertical. Dicha estructura se encuentra forrada por varillas del mismo material pero de menor espesor, colocadas en sentido longitudinal en cada plano.
 
La nasa presenta en su parte superior la tapa construida también de madera la que lleva incorporada la boca de entrada confeccionada en plástico. El vaciado de este tipo de nasas se hace por la tapa.
 
Se fabrica no sólo con red si no también con otros materiales como juncos. El diseño utilizado para estas nasas es de forma troncocónica, conformado por una estructura rígida de metal que da forma a la nasa y paño de red que cubre esta estructura. La estructura base consiste en dos aros de metal, unidos por varillas también metálicas colocadas en sentido vertical las que le dan una altura determinada. Uno de los aros cumple la función de base circular, mientras el otro aro de menor tamaño que el anterior conforma la parte superior de la nasa.
 
También es corriente que la nasa esté formada por una estructura metálica cuadrada o cilíndrica, forrada con malla en sus paredes piso y techo, con aberturas laterales en forma de embudo con la parte estrecha hacia adentro.
 
Aunque desde la antigüedad se usa este arte, no cabe la menor duda que junto a las redes de arrastre, son las más perseguidas por los grupo ecologistas, naturalistas y biólogos marinos, ya que, destruye cualquier banco psicola.
 
Espero no haber sido el único que practicando la pesca submarina, al encontrarme una nasa, la abra y libere sus capturas, trabándola en el fondo o cerrándole sus entradas.
 
Toponimia del Lugar
Según el doctor Don Pedro Hernández Benítez, la toponimia Ojos de Garza, viene de la semejanza de unos riscos existente en esta playa del municipio teldense, con las cuencas de los ojos de una garza.
 
Ya es difícil ver volar por estos lares esta ave marina, que hasta finales del siglo XIX abundaban por las costas isleñas, junto a las gaviotas, pardelas y otras especies. Nuestras islas fueron hasta esa época, el lugar donde anualmente descansaban las aves migratorias que iban desde el Continente Africano al Europeo o a la inversa, por existir muchas albercas o depósitos, lagunas y nacientes de agua, además de una frondosa vegetación y un clima especialmente idóneo.
 
Este paraíso, en el que se encontraba la incipiente Vega Mayor de Telde y gran parte del suelo isleño, llegó en pocos años a la plenitud de la fertilidad y la producción agrícola, pero como de costumbre, la mano del ser humano interviene en la degradación y el exterminio de la naturaleza y, de todo aquello que tenga vida animal o vegetal. Generalmente esto suele pasar por el afán de la sobre explotación del momento, sin que a nadie se le ocurriera pensar en una política de agricultura sostenible, que no fuera la riqueza a corto plazo y el hambre o el desastre social en un futuro no muy lejano.
 
Ello se hizo patente cuando en los inicios del siglo XX, por el uso y el abuso de los pesticidas, fungicidas y demás productos químicos, en los cultivos de tomateros que envenenaron el medio ambiente y casi llevan al exterminio a muchas especies animales, entre las que se encontraban las garzas, las cuales ante tal amenaza, inteligentemente y para nuestra desgracia, dejan de pasar en su migración por nuestras islas, seguramente por considerarnos uno de sus mayores depredadores.
 
Si se considerara el beneficio que aportan las garzas, al igual que otros tantos animales, al ciclo evolutivo del medio ambiente, nos daríamos cuenta de la necesidad que tenemos de la presencia de éstos en la expresión positiva de la vida en el planeta, pero desgraciadamente al llegar a este punto en el razonamiento, podemos descubrir sin asombro alguno, que los peores enemigos del planeta somos precisamente los humanos, sí... esa especie animal que además es capaz de pensar como hacer el daño lo más eficazmente posible e incluso a sus semejantes.
 
Lo sarcástico es que creemos que ese desastre ecológico que estamos provocando no nos va a afectar a nosotros directamente, que llegado el momento dentro de ¿No sé cuantos años?, ya no estaremos vivos y que por consiguiente no es problema nuestro. Es con este razonamiento, pletórico de egoísmo e insolidaridad con las futuras generaciones, cuando precisamente podamos comprender que realmente ya estamos muertos, ahora y en este momento, como seres humanos que nos apartamos de la continuidad y la trascendencia de la vida en el planeta, algo que hemos heredado y que obligatoriamente debiéramos legar en perfectas condiciones.
 
Por estos días hemos podido observar varias parejas de garzas entre los charcos de nuestras costas, las fotografiamos y parece ser que la esperanza de vida vuelve, que la naturaleza es más sabia siempre que el ser humano. Esperamos que se tome conciencia y no se vuelva a agredir a estas pelecaniformes, de vuelo tan elegante que, a muchos se les antojaría propio de países exóticos y no del nuestro, pero la verdad es que antes fue siempre así y las nuevas generaciones debieran tomar lección de ello. Vivimos en medio del privilegio de la benigna naturaleza aún, sólo hemos de conservarla y no destruirla, fomentarla y no explotarla negativamente, disfrutarla y protegerla.
 
Ha sido siempre la Playa Ojos de Garza una playa familiar, donde todos se conocen y muchos son familiares entre sí, sabemos que allí encontramos a los Cáceres, a los Mejías, los Leones o los Martel de Telde, así como, muchas familias del municipio vecino de Ingenio, generalmente todos ligados entre sí en torno al fútbol, la pesca, los asaderos, los envites y la cordialidad más entrañable que en pocas ocasiones hemos podido vivir, sobre todo en esos partidos de futbol a marea vacía y en algunos casos a la luz de la luna llena. Lo demás no importa, aunque se pegue fuego el mundo.
 
Los vecinos de la Playa Ojos de Garza, desde la mitad del siglo XX, han tenido que luchar y defender sus derechos, respecto a la legalidad de sus viviendas y del acceso rodado a la playa. Ha habido litigios con la empresa propietaria de los terrenos circundantes que en varias ocasiones ha pretendido cerrar el paso, así como, contra la Administración Municipal y de la Consejería de Costas, la pretensión de demolición de sus viviendas. Las casas en la playa han estado desde hace más de medio siglo y, el derecho creado por la dejación de las Administraciones es latente y por consiguiente consecuente con los intereses vecinales. Esta totalmente consolidada la situación administrativa, al haber prescrito desde hace varias décadas el derecho de la propia Administración en la política urbanística, de la que siempre fue consciente, hasta el punto de nominar sus viales.
 
Efemérides
Un día tal como hoy, hace ahora mismo 731 años, es decir el 6 de agosto de 1284, tiene lugar la Batalla naval de Meloria, una de las más grandes de la Edad Media, en la que la República de Génova derrota a la flota de la República de Pisa, hasta entonces potencia marítima, comenzando así la pérdida del poder político y comercial de la ciudad de los canales, lo que definitivamente la relegará a un segundo plano respecto de las naciones vecinas que conforman el territorio de la Toscana. Han participado 93 naves y 16.000 hombres por la República de Génova y 72 naves y 14.000 hombres por la República de Pisa. Parte de la flota genovesa estaba amarrada cerca de Porto Torres, en Cerdeña, que entonces era territorio que se disputaban ambas repúblicas.
 
El plan de los pisanos era golpear con neta superioridad (72 navíos) la flota genovesa para luego cerrar definitivamente el litigio. Benedetto Zaccaria, futuro dogo de Génova, que comandaba esa parte de la flota (20 naves), eludió el combate, fingiendo una retirada hacia el Mar Ligur. La flota pisana lo alcanzó, pero se encontró allí también con el resto de la flota genovesa (68 navíos), y se replegó hacia Porto Pisano. Pisa firmó la paz con Génova en 1288, pero no la respetó, esto obligó a los genoveses a una nueva demostración de fuerza. En 1290, Conrado Doria, zarpó junto algunos barcos hacia Porto Pisano, y encontró el acceso cerrado por una gruesa cadena. Noceto Ciarli tuvo la idea de encender un fuego debajo ella para ponerla en estado incandescente y poder romperla con el peso de los barcos, ante el éxito obtenido la victoria fue consecuente.
 
Hace ahora mismo 29 años, es decir el 6 de agosto de 1986, nuestro aeropuerto de Gando, pasa a llamarse oficialmente “Aeropuerto de Gran Canaria”, determinación ésta, que además de haber sido un soberano error del político de turno, causó gran malestar en la población de los dos municipios sobre cuyo suelo está ubicado en mencionado aeropuerto, los de Ingenio y Telde. Debió haberse conservado la primitiva denominación y añadirle a continuación el nombre de la isla, tal como sucede en el caso de Madrid-Barajas y el nuestro debió ser Gando-Gran Canaria. Las objeciones realizadas por los dos Ayuntamientos afectados, no fueron consideradas en absoluto por la Autoridad Aeroportuaria de Aviación Civil, preservándose la denominación de Gando para la zona exclusivamente militar.
 
Anteriormente, el 30 de marzo de 1.922, llegaba a Gran canaria el primer avión que lo hacía por sus propios medios, los pilotos portugueses Gago Coutinho y Sacadura Cabral pilotando un hidroavión Farey al que pusieron por nombre Lusitania, amerizaron el puerto de La Luz como escala en su viaje Lisboa – Río de Janeiro. La continuación del mismo la hace desde la bahía de Gando, seis días después. El orden de las tomas y despegues Puerto de La luz – Bahía de Gando se repetiría invariablemente en todos los vuelos de hidroaviones en ruta hacia el Atlántico sur. Esta alternativa tenía sus razones fundamentadas a su llegada al puerto por razones protocolarias y a su despegue de Gando por ser vuelos de larga duración que requerían hacerlo a plena carga para lo que este último reunía las condiciones óptimas.
 
Dejándonos acariciar por el suave calor que el sol nos da en esta radiante mañana, nos ponemos a observar a los pescadores (padres e hijos), que intentan transmitir unos y asumir otros, las curiosidades del arte de pesca a caña. La cordialidad, el interés y la curiosidad se pasean por los riscos dando ambiente al entorno.
 
Ahora, después de la temática tratada en la crónica de hoy, pensamos en dos exponentes que hemos vivido directamente y en los cuales de una forma u otra, dimos rienda suelta a nuestras expresiones.
 
Recordamos, en otro tiempo y siendo joven, cuando las facultades físicas te permitían practicar la pesca submarina como algo muy corriente y cotidiano, como recorríamos los fondos de casi todo el litoral teldense, los conocía como quien conoce el barrio donde vive.
 
Tuve la suerte de apreciar la belleza de aquellos fondos que después se fueron deteriorando poco a poco por la incidencia de los vertidos indebidos de las industrias, hasta conseguir en ciertos lugares como las inmediaciones de la Urbanización Industrial de Salinetas, que todo o casi todo muriera y el fondo presentara aspectos dantescos con grandes espacios manchados de grasa o residuos de pirita.
 
Luego vinieron tiempos peores y con motivo de dos accidentes, mis condiciones físicas se vieron mermadas, circunstancia ésta que el mar no perdona y hube de dejar tal práctica, pero si recuerdo que en más de una ocasión me tropecé con nasas en los fondos y que conscientemente las abrí, dejando escapar las capturas que había en su interior y trabándolas al fondo, como medida de protesta por la agresión que las mismas suponían al medio ambiente.
 
Otra cuestión que me causó un gran malestar y ante la que me vi impotente, fue cuando se aprueba unilateralmente el cambio de la denominación de nuestro Aeropuerto de Gando, elevamos un grupo de jóvenes nuestras protestas por escrito ante la Administración Municipal y la de Aviación Civil, pero no surtieron efecto alguno, fuimos ignorados y tan siquiera se nos dio contesta alguna.
 
La impotencia nos hizo sentir mal durante un largo tiempo y como réplica a tales medidas y forma de actuar de los estamentos oficiales, desde mi puesto de trabajo en la Administración Municipal, aunque se me llama la atención con frecuencia, siempre referí en todos los escritos la denominación de “Aeropuerto de Gando-Telde”, fue tanto la insistencia de mi parte que en alguna ocasión se me contestó a algún escrito en los mismos términos.
 
Hoy ves ambas cuestiones en la distancia, como un pasaje más de nuestras vidas, en los que luchamos intentando defender la fauna submarina o la identidad de nuestro aeropuerto y, al final no creo que la lucha fuera en vano, al menos moralmente sentí la satisfacción de hacerme oír como canario ante el atropello de los quijotescos españoles de turno.
 
Damos por acaba nuestra visita de hoy y, tras guardar en nuestra gena todo lo positivo que hayamos podido tratar, emprendemos una nueva caminata con rumbo de Poniente, nos vamos al barrio de San Gregorio, donde visitaremos la calle Navarra, con el fin de saber algo más del lugar de su ubicación y sobre esta Comunidad Autónoma española, pero bueno... eso será en la próxima ocasión, si Dios quiere, allí nos vemos. Mientras tanto…cuídense.
 
Sansofé.
 

Enviar Comentario