02/08/2015 - 08:01

Nardo aromatiza Lomo de los Melones

Esta nominación fue aprobada por el Pleno en sesión celebrada el 25 de noviembre de 1994

Luis A. López Sosa

Nardo aromatiza Lomo de los Melones
Calle Nardo (Foto Luis A. López)
Luis A. López Sosa

En esta mañana fresca, pero con visos de aclarar, paseamos una vez más por el litoral de nuestro municipio. Hemos dirigido nuestros pasos hacia la Urbanización Lomo de los Melones, donde vamos en busca de la calle Nardo, cuyo inicio lo encontramos en la calle Bromelia, de la cual parte con un trazado de Sur a Norte y, tras recorrer unos 230 metros, va a finalizar a la calle Tulipán.

 

Al Poniente linda con la calle Tomillo y al Naciente con la calle Torriani.

 

Esta nominación fue aprobada por el Ayuntamiento Pleno en sesión celebrada el 25 de noviembre de 1994 y desde entonces, ha pasado a formar parte del Callejero correspondiente al distrito 5º, sección 7ª del Censo Municipal de Habitantes y Edificios.

 

Como casi todas las nominaciones de los viales del sector, ésta guarda analogía con las demás, ya que, son referidas en su mayoría a plantas o flores.

 

Sinopsis de la nominación:

 

El nardo es una de las bulbosas más cultivadas para aprovechar la flor cortada, por sus características y por su perfume, aunque éste es un tanto fuerte y puede resultar incluso desagradable.

 

Se suele usar en general por sus flores cortadas, pero pueden también ser empleadas para formar pequeños grupos aislados.

 

Su nombre científico es: Polianthes tuberosa y el nombre común o vulgar: Nardo, Vara de San José, Nardos.

 

Pertenece a la familia de las Amaryllidaceae (Amarilidáceas) y es originaria de México, aunque no deja de ser muy común en casi toda Centroamérica.

 

Sus raíces son en forma de tubérculos y la planta alcanza un altura de hasta un metro, aproximadamente, con flores hermosas y perfumadas. Las espigas son blancas o rosadas.

 

La floración se producirá entre finales del verano y principios del otoño(en el Hemisferio Norte: septiembre-octubre).

 

Soporta claramente la luz a pleno sol.

 

Su plantación se realiza en primavera (en el Hemisferio Norte, abril). Pasado el peligro de las heladas y la época de bajas temperaturas, se planta.

 

Necesita disponer de un suelo bien drenado, rico en materia orgánica y con una buena mezcla de arcilla y arena.

 

El riego ha de ser moderado durante todo el año salvo en verano y durante la floración, que debe ser más abundante.

 

La espiga suele durar más de 40 días en disposición de ser cortada, y las flores se han de recoger por la mañana temprano, procurando cortarlas desde la base y sin hojas, ya que estas deben mantenerse para completar el ciclo de multiplicación de los nuevo bulbos, que por regla general se extraen de la tierra a la llegada de la estación fría.

 

Después de la floración, se arrancan del terreno tanto los tubérculos grandes como los pequeños; los primeros se eliminan debido a que no darán más flores, y los segundos son puestos en lugares frescos y secos hasta la primavera siguiente; los tubérculos pequeños darán flores al tercer año, después deberán eliminarse.

 

Toponimia del lugar:

 

Según extraemos del libro “Telde” del Dr. Hernández Benítez, esta toponimia se describe como: “La Garita.- Nombre de una playa llamada antiguamente “puerto de la madera”; este topónimo nos recuerda el lugar o garita en el que se hallaba el cobrador  de los impuestos sobre las mercancías que entraban por aquel puerto.”

 

Desde los últimos años del siglo XV y hasta el último tercio del siglo XVI, en nuestra ciudad y en las islas en general se vivió el ciclo del cultivo, industrialización y exportación del azúcar. Pero esta actividad llegó a su fin por diversos motivos: no poder competir con la producción americana de las Antillas al ser de mayor calidad y menor coste su producción con una mano de obra esclava, la falta de madera para la combustión en el proceso industrial y la falta de agua, tanto para el riego como para la motricidad de los ingenios. Mientras tanto todo este proceso comercial se realizaba a través de los puertos de Gando, Melenara o de La Garita.

 

Fue también por este Puerto de la Madera, cual fue su primigenio nombre, por donde se embarcaba la madera que habría de alimentar las calderas de los barcos de vapor que se dirigían desde Europa a América o  África, en pleno siglo XIX, con gran incidencia en nuestros bosques, nuestra climatología y en definitiva sobre nuestro patrimonio medioambiental, sin que las autoridades nacionales o insulares lo impidieran o no quisieran tomar conciencia de los daños irreparables.

 

En este puerto se encontraba una caseta o garita, al parecer similar a la de los fielatos, de planta hexagonal y realizada en madera, donde se ubicaba el funcionario de impuestos, quien cobraba los aranceles propios por la entrada de mercancías a la isla, amparados por la Ley de Puertos Francos, y cuya estancia duró hasta bien entrado el siglo XIX, cuando se inicia la centralización de estos servicios aduaneros en el Muelle de La Luz (Las Palmas de GC).

 

Esta zona donde nos encontramos, estaba ocupada por unos extensos cultivos de tomateros y luego de melones, que dio lugar a la nominación de este lomo, pero en pocos años, la agricultura canaria es obviada por los miembros de la Comunidad Económica Europea, los mercados de exportación se hunden y desde España o desde Europa, que al parecer es o pretenden que sea lo mismo, se favorece la entrada de productos procedente de la agricultura de países como Marruecos y otros del continente africano, en detrimento total de la agricultura canaria, sin que estos pertenezcan a esa dichosa Comunidad Europea, por supuesto.

 

Luego pretenden engañarnos una vez más con otra fuente económica como la de la construcción y su relación con el turismo, permitiéndose el nacimiento y fomento de la especulación del suelo y un sistema económico sin futuro ni sostenibilidad alguna, como comprobamos recientemente por tercera vez desde entonces, con sendas crisis de las cuales la Comunidad Económica Europea, no ha querido saber nunca nada, cual si fuera una enfermedad particularmente propia del Archipiélago.

 

Menos mal que dicen que al ser españoles los isleños, también somos europeos… cosa que ni lógica ni geográficamente, me cabe en la cabeza, a la vista del distanciamiento y más aún, por el trato recibido desde España y desde esa enigmática Europa.

 

Efemérides:

 

Un día tal como hoy, hace ahora mismo 593 años, es decir el 2 de agosto de 1492, en el puerto de Palos, España, Cristóbal Colón ordena embarcar a su tripulación formada por 90 hombres en las tres embarcaciones que están preparadas para zarpar, con las provisiones listas para un largo viaje. Al día siguiente, antes de amanecer, la expedición partirá rumbo a las islas Canarias para buscar una ruta hacia las Indias por el oeste. Allí llegarán el día 9 de agosto. Tras reparar las naves y recargar provisiones, pondrán rumbo a lo desconocido el 6 de septiembre. Tres carabelas, la Pinta, la Niña y la Santa María, están a punto de entrar en la Historia, con gran fortuna para la Corona de Castilla y con la desgracia para los pueblos indígenas del Nuevo Continente.

 

Canarias jugó un papel importantísimo en el descubrimiento de América. Cristóbal Colón se dirigió a las aguas de Canarias donde la expedición acondicionó las naves y aprovisionó las sentinas para atravesar el océano tenebroso. Colón sabía que Canarias era la puerta de entrada al Océano Atlántico y por eso eligió las islas como campamento base desde el que dar los últimos retoques al plan de viaje de la expedición más importante de la historia de la humanidad. Una epopeya en la que el Archipiélago fue mucho más que un mero lugar de paso, aunque la historiografía española se empeñe en dar a tierras onubenses el honor de ver partir a la expedición, como suele suceder con otros tantos hechos históricos escritos a conveniencia.

 

Hoy precisamente se cumplen 233 años, de aquel 2 de agosto de 1782, día en el que en la ciudad de Santa María de Guía, nace el poeta Rafael Bento Travieso. Inducido por su familia en el año 1797, ingresa en el Seminario para seguir los estudios eclesiásticos, los cuales abandonaría muy pronto para dedicarse a la poesía y a la literatura en general. En 1803 regresa a Guía, al año siguiente se casa, y en 1805 entra de cadete en el Regimiento Provincial de Guía, donde prestó sus servicios hasta la Ayudantía Mayor. Sus obligaciones militares no le impiden desarrollar su vocación poética. Su musa lo abarcará todo: lo político, lo religioso, lo civil, lo cotidiano, satirizando a determinados personajes

 

En 1806 el poeta Bento tendrá sus primeros roces con la Inquisición, desde entonces y hasta 1819 su nombre estará presente en varias causas emprendidas contra él por el Santo Oficio, pues su talante liberal, sus ideas vanguardistas y su educación ilustrada, es centro de atención de las investigaciones de los inquisidores. De 1816 a 1818 el poeta andará por tierras peninsulares, Sevilla, Barcelona, Madrid, son ciudades que visita y donde da a conocer sus obras. Los últimos años de su vida los pasa en su ciudad natal, desempeñando durante un tiempo el cargo de Secretario del Ayuntamiento de Gáldar. Denunció la tala del bosque de Doramas, exaltó la figura de Tomás Morales y los milicianos de Guía. Falleció el 26 de noviembre de 1831 en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, a los 49 años de edad.

 

Contemplando la fumarola de “la cafetera”, junto al bufadero de La Garita, pensamos en la fuerza de espíritu de algunas personas, cual fue la aventura emprendida por Cristóbal Colón, en una época en la que los medios de navegación eran muy primitivos y que tenía que enfrentarse a mares desconocidos.

 

Por aquel entonces, se seguía hablando que tras “las columnas de Hércules” (estrecho de Gibraltar), los mares eran totalmente desconocidos, si bien se había llegado a las Islas Canarias, donde hizo su última escala antes de partir hacia lo desconocido o lo enigmático. Seguramente en Castilla no apostaban nada por él, pero la fortuna o el destino histórico hicieron todo lo demás, por su persistencia en la empresa.

 

Posteriormente, lo que se escribe sobre si los hechos no fueron así y que el último puerto que tocó fue en tierras onubenses, no tienen mayor importancia, ya que, como de costumbre la historia se escribe al criterio de quienes vencen o tienen el poder en sus manos, por lo general lejos de la realidad y más aún de la verdad.

 

Fuerza de espíritu, fue también la mostrada por Rafael Bento Travieso, quien apoyándose en su educación ilustrada, el talante liberal y las ideas vanguardistas del poeta grancanario, quedaba fuera del alcance de aquellos meapilas que formaban los tribunales del Santo Oficio, los cuales seguramente no pudieron rebatir en ningún momento sus tesis.

 

Fue un alto riesgo el que corrió Rafael Bento, en aquella época con su forma de actuar, ya que, el poder religioso se abrigaba siempre con la autoridad del poder político o militar y, entrar a satirizar a personajes de ambos gremios, era correr un riesgo seguro a ser juzgado, condenado y ejecutado como hereje. Era tal el fanatismo arcaico de tales poderes, que ante lo desconocido, su incultura o ignorancia, la resolvían con torturas para obtener confesiones, que más que reconocer la culpabilidad de las acusaciones, lo que perseguían era acabar con el sufrimiento de aquellas.

 

Finalmente, prevalecía lo de “convicto y confeso” y la condena y ejecución no se hacían esperar, ya fuera en la hoguera o mediante el garrote vil. Cuántas víctimas inocentes no perecieron ante esa maligna forma de actuar, la cual se ha convertido históricamente en la vergüenza de la Iglesia Católica, que aún hoy en día no toma la decisión de enmendar públicamente tales barbaries y pedir perdón por las barrabasadas cometidas.

 

No sé dónde quedará aquello de “Amarás al prójimo como a ti mismo”, “Solo a tu Dios y Señor adoraras” o “Creó al hombre a su imagen y semejanza”, son frases consecuentes las unas de las otras y al final quien condena  injustamente al prójimo, condena también a Dios, aunque diga obrar en su nombre.

 

Damos por concluido nuestro paseo de hoy, guardamos en nuestra gena todo lo positivo que hayamos podido tratar en esta crónica y encaminamos nuestros pasos hacia el Sureste,  concretamente a la Playa de Ojos de Garza, donde buscaremos la calle Nasa, a fin de saber algo más del lugar y sobre este artilugio de pesca, pero bueno… eso será en la próxima ocasión, si Dios quiere, allí nos vemos. Mientas tanto cuídense.      

 

Sansofé.

 

 

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