31/12/2017 - 19:22

Para que Telde vuelva a embrujarnos

Para que Telde vuelva a embrujarnos
Feliz Año Nuevo 2018 (Foto Agustín Suárez)

Apenas quedan unas horas para despedir 2017. Para Telde, el año que se nos va no ha estado exento de complejidad. En el plano político comenzó con una minoría en el Gobierno de la ciudad y finalizó igual, pero con un nuevo presupuesto, lo cual no es baladí.

 

Resumir en pocas palabras lo que ha sucedido en estos 12 meses no es un ejercicio fácil y tampoco lo pretendemos en esta reflexión de fin de año. Se podría caer en una visión altamente pesimista si sólo nos fijamos en los aspectos negativos. Para esos ya están determinados grupos  y los cuatros iluminados de turno de la vida local.

 

Pero de igual forma se puede incurrir en una perspectiva demasiado optimista si únicamente se enaltecen los avances. Para ello ya está el Ejecutivo que preside Carmen Hernández, nacionalista de izquierda ella.

 

Quizás en el análisis ponderado, alejados de estos puntos de vista tan subjetivos y extremos, pueda estar el enfoque más acertado. 2017 no ha sido un año tan malo para el municipio como algunos se empeñan en hacernos ver y 2018 puede ser mejor.

 

Hay signos que manifiestan avances, acaso insuficientes pero progreso al fin y al cabo. El paro, quizás el problema más acuciante, ha continuado su tendencia a la baja y registra en estos últimos meses de 2017 guarismos que estaban vigentes antes de la crisis.

 

De otro lado, la inversión privada ha dejado decenas de millones de euros en el municipio. La alcaldesa ha cifrado en 50 millones la cantidad que la ciudad ha recibido de empresas con la puesta en marcha y apertura de nuevos edificios industriales o establecimientos comerciales. Se nos antoja que la primera edila se quedó corta en el cómputo y que el importe puede ser significativamente mayor.

 

La inversión pública no se ha quedado atrás. El Gobierno canario y, especialmente el Cabildo, han puesto su punto de miras en Telde y, en forma de ayudas o intervenciones directas, las partidas económicas fluyen hacia el municipio.

 

En el plano político, la minoría con la que inició el año el pacto tripartito conformado por Nueva Canarias, CC y CCD presagiaba un año turbulento y crispado. No ha sido así. Todo lo contrario, 2017 pasará a la historia reciente de Telde por ser el periodo anual más tranquilo con un ejecutivo al frente de la institución que solo cuenta con el apoyo de 10 de 27 concejales.

 

¿Ha sido mérito exclusivo del Gobierno? Claro que no. La oposición, también puede colocarse medallas y con razón. Unos grupos más que otros, todo hay que decirlo, han entendido que la excepcional situación del municipio requería un compromiso de su parte y así lo han demostrado en el que año que acaba. Ahí han estado especialmente las huestes de Juan Francisco Artiles (Más por Telde), Alejandro Ramos (PSOE) y Guillermo Reyes (Ciuca-Unidos) para evitar el colapso de la administración local.

 

¿Mantendrá en 2018 esta misma actitud? El tiempo lo dirá. Entramos en un año preelectoral y las estrategias pueden cambiar de signo. El Gobierno minoritario cuenta con ello. Por lo pronto, con el apoyo de Ciuca y la abstención del ya exedil Guillermo Eugenio, ha logrado sacar adelante un nuevo presupuesto para 2018 que, casi con toda seguridad, se mantendrá hasta finales del actual mandato.

 

El año que coge camino dentro de unas horas está llamado a ser el ejercicio de la gran inversión pública en Telde. El dinero del Fondo Desarrollo de Canarias (Fdecan) permitirá atender equipamientos deteriorados, rehabilitar el parque de viviendas públicas, asfaltar calles y otras actuaciones muy necesarias y demandadas por la población.

 

Pero puede ser también la anualidad en la que el descontento ciudadano vaya a más si no se es capaz de invertir la tendencia de los últimos tiempos en las deficiencias que manifiestan servicios tan esenciales como la recogida de basura y trastos, limpieza viaria, cuidado de las zonas verdes y mantenimiento de instalaciones deportivas y educativas o el estado de las calles, por sólo citar algunas.

 

A buen seguro que la ciudadanía valora la evolución positiva de la situación económica y financiera del Ayuntamiento, la preocupación de sus gobernantes por atender los pagos derivados de sentencias firmes y expropiaciones urbanísticas y los esfuerzos para ponerse al día en el abono a sus proveedores y encauzar los litigios judiciales, pero lo que no perdona es que las aceras estén sin barrer, las calles tengan más agujeros que un queso gruyere, los árboles, parques y zonas ajardinadas no reciban la atención adecuada y que los colegios o instalaciones deportivas supongan un riesgo para la integridad de sus hijos.

 

Con todo esto, lo bueno y lo malo, la ciudad encara 2018, un año en el que todos sus agentes sociales deberían -deberíamos- hacer un esfuerzo colectivo para evitar la flagelación social permanente a que nos sometemos un día sí y otro también, en un ejercicio insolidario e insano con nosotros mismos, y enfundarnos de la dosis necesaria de compromiso para que esta ciudad vuelva a embrujarnos y a hacernos sentir orgullosos de ella, de Telde.

 

Sólo nos queda desearles a todos un venturoso año 2018, especialmente a aquellas familias de Telde que están pasando apuros económicos debido a la crisis. A ellas que el nuevo año les traigan el necesario sustento y la garantía de un futuro mejor.

 

Carmelo Ojeda es catedrático de Geografía e Historia, fue profesor de Enseñanza Secundaria y redactor de Canarias7 en Telde y actualmente es director de TELDEACTUALIDAD.

 

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